Greenpeace ha reclamado una "inversión ambiciosa" en la modernización tecnológica de presas, rehabilitación de desagües de fondo y desaterramiento sistemático; así como en la restauración de cauces y recuperación de la cobertura forestal para minimizar la erosión. "La vida útil de los embalses españoles se está agotando", ha advertido la ONG.

Así se ha expresado en la semana en la que se ha conocido que la reserva hídrica española almacena 43.351 hectómetros cúbicos (hm3) y está al 77,3% de su capacidad. Es el punto más alto en el que se han encontrado los embalses en esta semana del año desde 2014, año en el que para llegaron hasta el 78,6%, con 44.090 hm3.

La ONG ha explicado que la recurrencia de borrascas explosivas y episodios de precipitaciones torrenciales está sometiendo a los cauces y embalses españoles "a un estrés mecánico y sedimentario que compromete la garantía real de agua". Según ha señalado, cada inundación arrastra consigo toneladas de sedimentos, lodos y detritos procedentes de la cuenca vertiente erosionada donde se sitúa el embalse.

Se está almacenando menos recurso del que dicen las cotas debido a la acumulación de sedimentos en el fondo

 

Están llegando al final de su vida operativa segura

 

"Los datos actuales indican que se acumulan 43.341 hm3, pero si no se invierte masivamente en la limpieza de lodos y sedimentos (una operación extremadamente compleja y costosa, que puede subir a decenas de millones de euros), el agua que se ve en superficie es engañosa. Se está almacenando menos recurso del que dicen las cotas debido a la acumulación de sedimentos en el fondo", ha puntualizado.

Más allá de ello, la organización ha recordado que gran parte de las presas está cruzando ahora mismo el umbral de su vida útil teórica de proyecto (los 50-75 años). En este sentido, ha avisado de que "las compuertas, válvulas y desagües de fondo de construidos en los años 50 y 60 están llegando al final de su vida operativa segura".

Las infraestructuras antiguas "carecen de la agilidad necesaria" para gestionar las "avenidas sólidas" (es decir, de mezcla de agua y sedimentos) que traen las nuevas borrascas

En especial, ha incidido en la importancia de la modernización de las compuertas y los sistemas de evacuación de fondo ya que las infraestructuras antiguas "carecen de la agilidad necesaria" para gestionar las "avenidas sólidas" (es decir, de mezcla de agua y sedimentos) que traen las nuevas borrascas.

Por otro lado, Greenpeace ha reclamado invertir y planificar en restauración hidrológico forestal para reducir las escorrentías y evitar que los embalses se conviertan en meros depósitos de lodos y sedimentos. La reforestación estratégica y la estabilización de laderas reducen la velocidad del agua y, lo más importante, retienen el suelo. Un cauce sano y una cuenca forestada actúan como una "esponja" que amortigua el impacto del cambio climático, protegiendo la inversión millonaria que suponen las presas", ha subrayado.

 

Restaurar es también seguridad para la población

 

Un cauce sano y una cuenca forestada actúan como una "esponja" que amortigua el impacto del cambio climático, protegiendo la inversión millonaria que suponen las presas

Por último, ha resaltado la "oportunidad" que se presenta con el Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea (UE). Fue aprobado en 2024 y ofrece un marco en el que los Estados miembros pondrán en marcha medidas de restauración para que, en conjunto, al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la UE de aquí a 2030 y todos los ecosistemas que necesitan restauración de aquí a 2050.

A nivel nacional, tiene que traducirse a nivel nacional en el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza para agosto de 2026. "Para que sea una realidad es fundamental que las administraciones cumplan con las fechas e información requerida y asegurar la coordinación entre administraciones. Restaurar es también seguridad para la población".