La guerra de Irán parece haber dado un nuevo giro con la intensificación de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la vuelta de las acciones militares.

Sumario

 

El gobierno de Donald Trump trató de buscar en primer lugar la asfixia del régimen de Teherán por la vía económica y, posteriormente, reanudó la vía militar con un ataque sobre la estratégica isla de Larak. Mientras, los países de la región tratan de reducir el enfrentamiento y buscar vías para reabrir el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

 

Larak reactiva la vía militar

 

Mapa de los conflictos en Irán y Oriente Próximo a 31 de agosto de 2026 / Infografia: EA

Tras varias semanas de tensa calma, la guerra adoptó un nuevo cariz mediante una doble vía: la económica y la militar.

En primer lugar, Estados Unidos trató de desarrollar una guerra económica casi total, con la exigencia a diversos países de interrumpir sus interacciones con el régimen de Irán, así como sus conexiones financieras, con el objetivo último de asfixiar a Teherán.

Pero, tras estos primeros movimientos, Estados Unidos fue un paso más allá y lanzó un primer ataque dirigido, según fuentes norteamericanas, contra varios lanzacohetes de la Guardia Revolucionaria de la isla de Larak, situada en pleno estrecho de Ormuz.

Esta ofensiva fue respondida casi de inmediato por Irán, que lanzó varios ataques contra cazas estadounidenses situados en dos bases aéreas de Jordania y otra de Emiratos Árabes.

Aunque los proyectiles y drones fueron interceptados, la situación supone una nueva vuelta de tuerca para la inestabilidad regional.

Irán había estado abierto a retomar las negociaciones de paz tras casi dos meses de parón y varios intercambios de hostilidades, pero la consecución de un acuerdo y la consiguiente apertura de Ormuz había quedado supeditada a una postura de respeto por parte de Estados Unidos.

Teherán reclamaba también el cese de las continuas amenazas y de las medidas de asfixia económica. Todo este posible escenario podría haber saltado por los aires tras el ataque estadounidense, inmediatamente respondido por Irán.

El paso por Ormuz vuelve a ser uno de los grandes centros de actualidad. Estados Unidos afirma que ha eliminado las minas iraníes que complicaban el paso por dicho estrecho, aunque los aliados occidentales plantean sus dudas sobre la efectividad de esa actuación.

La negociación de Irán con Omán plantea otra vía para abrir un paso fiable por el estrecho, con la intención de establecer un corredor marítimo seguro. Qatar también lidera varias rondas de negociaciones que buscan reducir la tensión y reabrir el estratégico paso.

 

Líbano y la incursión siria

 

El nuevo escenario que enfila la guerra de Irán no se ve reflejado en el Líbano, donde las persistentes agresiones israelíes no cesan.

Los bombardeos y ataques de la aviación israelí son recurrentes sobre el sur del Líbano. Las acusaciones de Israel de movimientos u hostilidades de la milicia Hezbolá son siempre correspondidas con fuertes ataques.

De hecho, se ha vuelto a poner como condición indiscutible para el final de las agresiones israelíes la obligatoriedad de que Hezbolá deponga sus armas.

Esta sucesión de ofensivas israelíes ya se habría cobrado unos 4.400 muertos en Líbano desde que Israel retomó los ataques.

Pero las incursiones israelíes en la región no se limitan al Líbano, ya que las tropas de Israel también han tomado presencia en Siria.

Se trata, más en concreto, de la provincia de Quneitra, unos 50 kilómetros al sur de Damasco, donde han realizado operaciones selectivas.

 

Gaza y Cisjordania sin tregua

 

Tampoco se han producido mayores novedades en la Franja de Gaza, donde prosiguen los bombardeos a pesar del alto el fuego.

Son ataques selectivos que han provocado la muerte de una familia en Jan Yunis, la destrucción de la mezquita histórica de Abu Salim en Deir al Balah, un ataque contra el centro de refugiados de Shati y otras tantas posiciones de la Franja.

Este lento goteo de muertes a pesar del teórico alto el fuego ha hecho que desde la tregua de octubre de 2025 hayan muerto al menos 1.320 palestinos y unos 4.400 hayan resultado heridos.

La cifra asciende a más de 73.400 personas muertas desde los ataques del 7 de octubre de 2023, según el balance acumulado del conflicto.

En medio de esta ola de violencia irrumpen las declaraciones del ministro israelí de Seguridad Nacional, que ha hablado de matar cada noche a unos 40 palestinos de Gaza.

A raíz de estos exabruptos, la Comisión Europea le ha recordado la propuesta que tiene para ser incluido en la lista de sanciones de la UE por violaciones de derechos humanos.

También otro político israelí, en este caso el parlamentario Tzvi Succot, ha pasado a primera plana por vandalizar con una maza un monumento palestino de piedra situado en el norte de Cisjordania mientras era protegido por soldados israelíes.

En esta retórica de violencia no sorprenden las noticias de sucesivos ataques de colonos israelíes contra palestinos, como el ocurrido en Belén, en los que más de 80 palestinos han muerto en lo que va de año.

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