Las 100 mayores empresas europeas están contribuyendo a agravar la desigualdad global al priorizar la remuneración de accionistas y altos directivos frente a los salarios, la igualdad y la transición ecológica. Así lo ha denunciado Oxfam Intermón en su nuevo informe Personas, Poder, Beneficios, Planeta (1), que revela que, entre 2022 y 2024, estas compañías repartieron de media el 70 % de sus beneficios entre sus accionistas.

Sumario

 

En algunos casos, las compañías han llegado a repartir más dinero del que ganaron: en 2024, las tasas más elevadas correspondieron a Telefónica (1.051 %), BP (997 %) y Zurich Insurance Group (916 %).

El informe advierte de que Europa, que durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX mantuvo la desigualdad más contenida que otras regiones, afronta ahora un cambio preocupante: la riqueza se concentra cada vez más en la parte alta de la sociedad y la exposición a los riesgos climáticos es profundamente dispar.

La organización subraya que esta desigualdad no es inevitable ni responde únicamente a los ciclos económicos: también está determinada por decisiones políticas y prácticas empresariales.

 

Accionistas antes que transición verde

 

La carrera por satisfacer a los accionistas está socavando la inversión necesaria para avanzar hacia modelos de negocio más sostenibles. Entre las 100 mayores empresas europeas que publicaron datos, los accionistas recibieron 32 veces más de lo que las compañías invirtieron en su transición verde. Los casos más extremos de 2024 fueron Saint-Gobain, que pagó a sus accionistas 838 veces más de lo que invirtió, y L’Oréal, con 108 veces más.

Solo el 2,2 % de los dividendos y recompras de acciones de 2024 habría bastado para cumplir las inversiones mínimas que requiere la transición climática

“Solo el 2,2 % de los dividendos y recompras de acciones de 2024 habría bastado para cumplir las inversiones mínimas que requiere la transición climática”, calcula la organización, que recuerda que las grandes empresas deberían dedicar al menos el 25 % de sus inversiones al ámbito ecológico para alcanzar las cero emisiones netas en 2050. “El dinero existe, solo debe asignarse adecuadamente”, concluye el documento.

Entre las compañías españolas, Repsol y sobre todo Telefónica figuran entre las que mayor proporción de sus beneficios destinan a retribuir a sus accionistas: la operadora repartió dividendos y recompró acciones en 2023 pese a registrar pérdidas ese año. En conjunto, entre 2022 y 2024, las 100 mayores empresas distribuyeron 785.000 millones de euros en dividendos y recompraron acciones por valor de 302.000 millones.

 

Directivos que ganan 78 veces más

 

La remuneración de la alta dirección supera ampliamente la del conjunto de la plantilla. En 2024, la retribución media de los primeros ejecutivos alcanzó los 6 millones de euros, con Stellantis (22 millones), Novartis (20,3 millones) y AstraZeneca (17,8 millones) a la cabeza. De media, los CEO ganaron ese año 78 veces más que el trabajador promedio de su empresa, frente a las 74 veces de 2022.

Las mayores empresas europeas no son meras espectadoras del aumento de la desigualdad; muchas de sus decisiones están contribuyendo a impulsarla

MIGUEL ALBA, responsable de desigualdad y sector privado de Oxfam Intermón

“Las mayores empresas europeas no son meras espectadoras del aumento de la desigualdad; muchas de sus decisiones están contribuyendo a impulsarla”, ha señalado Miguel Alba, responsable de desigualdad y sector privado de Oxfam Intermón. Cuando una compañía reparte la mayor parte de sus beneficios entre accionistas y concede sueldos millonarios a su cúpula, añade, “está eligiendo un modelo que beneficia a una minoría privilegiada a costa de la mayoría”.

Las mayores brechas salariales de 2024 se registraron en Carrefour, con una ratio de 361 a 1; Compass Group, con 352 a 1, e Inditex, con 322 a 1. En el promedio de las empresas españolas de la muestra, la distancia entre el sueldo más alto y el sueldo medio es sensiblemente superior y llega a las 119 veces: Inditex es la tercera empresa europea con mayor diferencia salarial, Banco Santander la séptima y ACS la decimotercera.

El poder dentro de estas compañías sigue concentrado en círculos reducidos. En 2024, las mujeres ocuparon solo el 10 % de los puestos de alta dirección y los hombres ganaron de media un 10,7 % más que ellas, una brecha que en las empresas españolas asciende al 14,4 %, casi cuatro puntos por encima de la media europea. En la cúspide, los CEO hombres cobraron un 22,9 % más que sus homólogas.

La desigualdad también se configura dentro de las empresas: en quién ocupa los órganos de decisión, quién tiene voz, quién recibe la riqueza generada y quién queda fuera

MIGUEL ALBA, responsable de desigualdad y sector privado de Oxfam Intermón

“La desigualdad también se configura dentro de las empresas: en quién ocupa los órganos de decisión, quién tiene voz, quién recibe la riqueza generada y quién queda fuera”, añade Alba. El informe subraya que ninguna empresa española cuenta con mecanismos de participación de los trabajadores –en órganos de decisión o en la propiedad de acciones–, frente al 62 % de las europeas, lo que convierte a España en uno de los países con menor democracia empresarial.

 

Un impacto climático desproporcionado

 

El impacto climático de estas corporaciones es otro de los ejes centrales del informe. En 2024, sus emisiones de gases de efecto invernadero sumaron 10.001 millones de toneladas de CO2 equivalente, una cifra que equivale al 26 % de las emisiones globales. Las compañías más contaminantes fueron Shell (1.142 MtCO2eq), Rio Tinto (605 MtCO2eq) y Airbus (487 MtCO2eq).

Cuando la UE debilita la legislación a través de los paquetes Ómnibus, no solo retrocede en materia de rendición de cuentas empresarial, sino que lanza una señal de repliegue

“Cuando la UE debilita la legislación a través de los paquetes Ómnibus, no solo retrocede en materia de rendición de cuentas empresarial, sino que lanza una señal de repliegue frente al tipo de economía que necesitamos construir”, advierte la organización. El informe se publica en un contexto de retrocesos regulatorios: en Estados Unidos, la administración Trump está desmantelando compromisos climáticos, y la UE aprobó en diciembre de 2025 el paquete Ómnibus de Simplificación, orientado a reducir las obligaciones de información sobre sostenibilidad corporativa.

El análisis también identifica una preocupante falta de transparencia sobre la influencia política de estas compañías: solo el 18 % reveló detalles de su gasto político, con un promedio de 1,4 millones de euros en 2024 y Bayer a la cabeza, con 15,1 millones. Según el Registro de Transparencia de la UE, las 100 mayores empresas gastaron de media 1,1 millones de euros en actividades de lobby comunitario, muy por encima de los recursos de ONG, sindicatos y grupos ciudadanos.

Para revertir esta situación, Oxfam Intermón pide a empresas y legisladores establecer una ratio máxima de 20 a 1 entre la remuneración de los CEO y el salario mediano de la plantilla, limitar el reparto de dividendos hasta garantizar un salario digno y una estrategia climática ambiciosa, transponer con rapidez la directiva europea de transparencia salarial y publicar planes de transición energética justa.

La desigualdad no es inevitable: es una elección. Las mayores empresas europeas deben dejar de elegir un modelo que sirve a unos pocos

MIGUEL ALBA, responsable de desigualdad y sector privado de Oxfam Intermón

“La desigualdad no es inevitable: es una elección. Las mayores empresas europeas deben dejar de elegir un modelo que sirve a unos pocos y empezar a actuar en beneficio de la mayoría”, ha concluido Alba.

Referencias

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