Las armas nucleares representan actualmente un riesgo global que se encuentra en su nivel más elevado desde la Guerra Fría, según el informe Armas nucleares: el estado de la cuestión (1), elaborado por la Alianza por el Desarme Nuclear y el Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

Sumario

 

Sus autores –Ángel Ballesteros, Xavier Bohigas, Valentina Carvajal Montero, Tica Font, Teresa de Fortuny y Carlos Umaña– alertan de una nueva fase de inestabilidad estratégica marcada por la modernización de los arsenales, el debilitamiento de los acuerdos de control de armas y la incorporación de nuevas tecnologías en el ámbito nuclear

El documento advierte de una nueva carrera armamentística impulsada por la modernización de los arsenales, el debilitamiento de los acuerdos de control de armas y la incorporación de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.

Infografía sobre el estado actual de las armas nucleares en el mundo / Infografía: PGIA - EA

Entre los factores que explican este escenario, el informe destaca la expiración del tratado New START, el último acuerdo bilateral que limitaba legalmente los arsenales nucleares estratégicos de Estados Unidos y Rusia. Según los autores, su desaparición supone un importante debilitamiento de los mecanismos internacionales de control de armas.

 

Una nueva carrera nuclear

 

Los autores señalan que el mundo está entrando en una etapa marcada por el refuerzo de las capacidades nucleares de las principales potencias. Según datos recopilados en el informe, a comienzos de 2025 existían unas 12.241 ojivas nucleares en el mundo, de las que 9.614 eran potencialmente operativas. Además, alrededor de 2.100 permanecían en estado de alerta máxima, principalmente en Estados Unidos y Rusia, países que concentran cerca del 90 % del arsenal mundial.

Los procesos de desmantelamiento avanzan más lentamente mientras las potencias nucleares desarrollan nuevos sistemas de lanzamiento, misiles más sofisticados y capacidades de respuesta más rápidas

Aunque el número total de armas nucleares se ha reducido respecto a los máximos alcanzados durante la Guerra Fría, el informe sostiene que esa tendencia está llegando a su fin. Los procesos de desmantelamiento avanzan más lentamente mientras las potencias nucleares desarrollan nuevos sistemas de lanzamiento, misiles más sofisticados y capacidades de respuesta más rápidas.

El documento destaca especialmente el caso de China, cuyo arsenal habría pasado de 500 a 600 ojivas en un solo año, con previsiones de seguir aumentando durante la próxima década. También menciona los programas de modernización impulsados por Estados Unidos y Rusia, que incluyen nuevos submarinos estratégicos, bombarderos, misiles hipersónicos y sistemas de defensa antimisiles.

 

Tecnología y nuevos riesgos

 

La expiración del tratado New START el 5 de febrero de 2026 marca un punto de inflexión en la arquitectura internacional de control de armas, al dejar sin vigencia el último acuerdo bilateral que limitaba legalmente los arsenales nucleares estratégicos de Estados Unidos y Rusia. Según el informe, su desaparición debilita los mecanismos de verificación y transparencia que durante décadas contribuyeron a contener la carrera armamentística.

Uno de los aspectos que más preocupa a los autores es la incorporación de tecnologías avanzadas a los sistemas nucleares.

Varios países trabajan en integrar inteligencia artificial, sistemas autónomos y nuevas capacidades de procesamiento de datos en las estructuras de mando y control de sus arsenales

El informe señala que varios países trabajan en integrar inteligencia artificial, sistemas autónomos y nuevas capacidades de procesamiento de datos en las estructuras de mando y control de sus arsenales.

Según el análisis, estas herramientas podrían aumentar la velocidad de respuesta ante una crisis, pero también incrementar los riesgos derivados de errores de interpretación, fallos técnicos o ciberataques. Los expertos advierten de que los sistemas de inteligencia artificial pueden generar respuestas incorrectas o basadas en información errónea, un problema especialmente grave cuando se trata de decisiones relacionadas con el uso de armas nucleares.

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en diciembre de 2025 una resolución que reclama mantener el control y la supervisión humana sobre los sistemas de mando, control y comunicaciones nucleares que incorporen inteligencia artificial

El informe recuerda además que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en diciembre de 2025 una resolución que reclama mantener el control y la supervisión humana sobre los sistemas de mando, control y comunicaciones nucleares que incorporen inteligencia artificial.

Entre los desarrollos tecnológicos analizados figuran el misil balístico intercontinental ruso Sarmat, el vehículo hipersónico Avangard y el dron submarino nuclear Poseidón, diseñado para transportar una carga nuclear de gran potencia. Estados Unidos, por su parte, ha desarrollado nuevas variantes de bombas y ojivas nucleares, mientras continúa trabajando en sistemas avanzados de defensa antimisiles.

 

Impactos globales

 

El informe dedica varios capítulos a las consecuencias potenciales de una guerra nuclear, tanto sobre la población humana como sobre el clima y los ecosistemas.

Un escenario de guerra entre India y Pakistán con el uso de 100 bombas nucleares de 15 kilotones, similar a la potencia de las utilizadas en Hiroshima y Nagasaki, podría provocar importantes incendios urbanos y la inyección de grandes cantidades de humo en la atmósfera

Los autores explican que incluso un conflicto nuclear regional tendría efectos planetarios. Un escenario de guerra entre India y Pakistán con el uso de 100 bombas nucleares de 15 kilotones, similar a la potencia de las utilizadas en Hiroshima y Nagasaki, podría provocar importantes incendios urbanos y la inyección de grandes cantidades de humo en la atmósfera. Esto reduciría la radiación solar que llega a la superficie terrestre, provocando un descenso de las temperaturas y alteraciones significativas en las precipitaciones.

Según los estudios recopilados, estas perturbaciones climáticas podrían afectar gravemente a la agricultura mundial. La producción de alimentos disminuiría de forma considerable y aumentaría el riesgo de hambrunas masivas. En los escenarios más extremos analizados, las consecuencias afectarían a miles de millones de personas en todo el planeta.

El documento también recuerda que las armas nucleares generan impactos ambientales incluso cuando no se utilizan. La minería de uranio, los ensayos nucleares, los residuos radiactivos y los accidentes asociados a programas militares han dejado zonas contaminadas durante décadas en distintos lugares del mundo. Entre los ejemplos citados figuran los atolones de Bikini y Enewetak, en las Islas Marshall, y el accidente de Palomares, en España.

Ninguna organización internacional ni sistema de salud dispone actualmente de capacidad para responder de manera eficaz a la detonación de un arma nuclear en una zona densamente poblada

En el ámbito sanitario, el informe subraya que ninguna organización internacional ni sistema de salud dispone actualmente de capacidad para responder de manera eficaz a la detonación de un arma nuclear en una zona densamente poblada. Las explosiones provocarían destrucción masiva de infraestructuras, miles de víctimas inmediatas y efectos prolongados derivados de la radiación ionizante.

Los autores alertan además de que la historia demuestra que el riesgo no se limita a decisiones deliberadas. A lo largo de las últimas décadas se han registrado múltiples incidentes y falsas alarmas que estuvieron cerca de desencadenar respuestas nucleares por error, debido a fallos técnicos, interpretaciones equivocadas o problemas en los sistemas de detección.

El informe concluye que el mundo se enfrenta a una posible fase de proliferación vertical y horizontal, caracterizada tanto por el aumento y modernización de los arsenales existentes como por el interés de nuevos países en adquirir capacidades nucleares. Frente a esta tendencia, los autores defienden reforzar el multilateralismo, avanzar en el desarme y promover la adhesión al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Según el documento, la eliminación completa de este armamento sigue siendo la única forma de eliminar definitivamente los riesgos asociados a su existencia.

Referencias

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