Rafael Quereda trabajó como diseñador gráfico durante 25 años. Hace 18 meses se quedó en el paro y decidió abrir una tienda de bicicletas en el corazón de Madrid. “Cuando me despidieron intenté encontrar trabajo pero, a mis 58 años, no estaba nada fácil. Y me di cuenta de que la gente había empezado a usar otra vez la bici y vi que ahí había mercado”, explica.

Los datos confirman que Quereda no se equivocaba en absoluto. La bicicleta vive un auténtico boom, mientras la venta de automóviles sigue desplomándose a pesar de las ayudas continuas de los planes PIVE. Por primera vez en la historia, las últimas cifras de la industria revelan que en España se vendieron más vehículos de pedales (780.000 unidades, el 4% del total de la Unión Europea) que coches (700.000).

Este cambio de tendencia se repite en el conjunto del continente. Según Coliped (asociación que reúne a los fabricantes europeos de piezas y accesorios de bicicleta) en 2011 (último año del que se tienen cifras) se vendieron en la Europa de los 27 algo más de 20 millones de bicis frente a 13,14 millones de automóviles. Las ventas de coches cayeron un 2% entre 2010 y 2011, mientras un actor casi recién llegado, la bicicleta eléctrica (e–bici), que incorpora una pequeña batería, veía crecer su mercado el 22%.

Los europeos compraron en 2011 más de 20 millones de bicis y 13 de coches

La consultora Navigant Research calcula que, a nivel mundial, la facturación por venta de e-bicis pasará de 6.300 millones de euros en 2013 a 8.200 millones en 2020. “Por ahora, las bicicletas, tanto normales como eléctricas, tienen un impacto mínimo en el mercado del automóvil, pero el mismo va a ir en aumento en los próximos años. Cada vez veremos más personas abandonando el coche y comprando e-bicis”, declara Dave Hurst, analista principal de Navigant Research.

Los datos de Coliped señalan que en 2011 se vendieron en la Unión Europea 716.000 e-bicis, 20.000 de ellas en España. Y este año se espera superar el millón de unidades. “La bicicleta, la máquina más eficaz energéticamente que se ha creado, es una competencia cierta frente al coche, aunque el escenario perfecto sería combinar de manera racional el automóvil y la bici. Y para eso hay que cambiar bastantes hábitos”, asegura Bartolomé Navarro, socio de Geofotón, una empresa especializada en estaciones de recarga de bicicletas eléctricas.

Rafael Quereda, el diseñador gráfico reconvertido en empresario, tiene muy claras las razones que explican la marcha triunfal de este medio de transporte, el más sano y ecológico. “Teniendo en cuenta que cada vez requiere más esfuerzo económico comprar un coche, financiarlo y mantenerlo, y también es más costoso afrontar las fuertes subidas del transporte público, estamos ganando clientes día a día”, argumenta.

Aparatos nuevos y recuperados

“Atendemos a gente de todo tipo y de todas las edades”, continua Quereda. “Algunos buscan una bici nueva, otros quieren reparar la que tenían guardada en el garaje desde hace 30 años. Y nada de eso supone un problema para nosotros”, asegura.

A primera vista, la recesión económica podría parecer la principal clave para entender este proceso imparable y contagioso. Pero hay otros factores que también entran en juego. “La gente se está dando cuenta de que no es necesario ser dueño de un automóvil para ser feliz”, señala Samuel Escámez, miembro del secretariado de la asociación de usuarios ConBici. “La bici puede restar ventas a largo plazo al automóvil, pero más por cuestiones de pérdida de influencia social del coche en sí que debido a su competencia”, añade.

Pedalear está de moda. Mucho más que pisar fuerte el acelerador y llenar el aire de gases tóxicos. La creciente conciencia ecológica de los jóvenes también ayuda a entender este fenómeno. Más que un cambio de hábitos, podría hablarse de que un cambio de mentalidad se está extendiendo por toda Europa.

Las ventas de e-bicis se disparan hasta las 716.000 en la UE, 20.000 de ellas en España

“En la actualidad, una gran mayoría de europeos se decanta por comprar bicicletas y desplazarse sin contaminar”, apunta la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE). Esta organización estima que por cada coche que se vende en Europa se adquieren casi dos vehículos a pedales.

En Alemania, el uso de la bici se ha incrementado en un 50% entre 2002 y 2011. En Holanda han tenido un especial éxito las bicicletas eléctricas, que han aumentado sus ventas un 9% en tan sólo un año, de 2010 a 2011, según datos de los fabricantes. Capitales como Londres, Madrid, Barcelona y Dublín cada vez cuentan más ciclistas en sus calles.

En la capital de España, este cambio de costumbres se nota cada vez más y en barrios como Malasaña se abren cafés temáticos con este vehículo como protagonista. La ciudad cuenta con un servicio de bicicletas públicas (MyBici), al igual que los tienen Barcelona (Bicing) o Sevilla (Sevici).

Hace unas semanas, la alcaldesa Ana Botella presentaba el anillo verde ciclista de Madrid, retrasado en varias ocasiones: 64,2 kilómetros alrededor del centro de la ciudad que unen 17 parques e instalaciones deportivas y que, además, contará con puntos de alquiler.

Aun así, las infraestructuras para utilizar la bicicleta todavía van muy a la zaga de otras ciudades españolas, como Barcelona o Sevilla. Por la capital hispalense discurren ya 140 kilómetros de carriles–bici y han logrado que el 6,6% de los desplazamientos mecanizados se haga a pedales. Sevilla, además, ha sido elegida por la prestigiosa página web Copenhagenize, la cuarta ciudad del mundo más “amiga de la bicicleta”, sólo superada por Ámsterdam, Copenhague y Utrecht.