El Día Mundial contra la Trata de Personas se celebra cada 30 de julio. En 2026, Naciones Unidas pone el foco en una forma de explotación cada vez más vinculada al crimen organizado transnacional y al entorno digital: la trata con fines de criminalidad forzada en operaciones de fraude en línea. Bajo el lema Atrapados detrás de la estafa”, la campaña recuerda que detrás de muchas redes de ciberdelincuencia hay personas engañadas, trasladadas y obligadas a cometer fraudes bajo amenazas, violencia, vigilancia y endeudamiento.

Sumario

 

El Día Mundial contra la Trata de Personas fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución A/RES/68/192 en 2013. Su objetivo es sensibilizar sobre la situación de las víctimas de trata, promover y proteger sus derechos, e impulsar respuestas coordinadas frente a un delito que afecta a todos los países y adopta formas cada vez más complejas.

La trata de personas consiste en el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas mediante la fuerza, el fraude o el engaño con fines de explotación. Puede darse en contextos de explotación sexual, trabajo forzoso, mendicidad, matrimonios forzados, extracción de órganos o criminalidad forzada. En los últimos años, las redes han incorporado con mayor intensidad herramientas digitales: anuncios falsos de empleo, captación en redes sociales, movimientos transfronterizos y encierro en centros ilegales donde las víctimas son obligadas a ejecutar estafas románticas, fraudes con criptomonedas u otras operaciones de ciberdelincuencia.
 

El coste humano oculto tras muchas operaciones de fraude digital

 

La campaña internacional de 2026 se centra en la trata con fines de criminalidad forzada dentro de operaciones de fraude en línea. Las víctimas suelen ser captadas con falsas ofertas de trabajo, trasladadas a complejos ilegales y obligadas a participar en estafas digitales bajo coacción, amenazas, violencia, vigilancia constante y deudas impuestas.

Según Naciones Unidas, esta forma de explotación está estrechamente vinculada con la ciberdelincuencia, el fraude financiero, el blanqueo de capitales y la corrupción. Solo en Asia Oriental y Sudoriental, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, estima que las estafas provocaron en 2023 pérdidas de entre 18.000 y 37.000 millones de dólares, con una proporción elevada atribuida a grupos de delincuencia organizada asentados en la región.

La respuesta requiere reforzar la identificación de víctimas, mejorar las investigaciones y persecuciones penales, desmantelar las redes financieras que sostienen estas actividades y fortalecer la cooperación internacional. La Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia, adoptada por la Asamblea General en diciembre de 2024, ofrece un marco para facilitar la cooperación transfronteriza, la obtención de pruebas electrónicas y la actuación coordinada contra redes criminales que operan en varios países.

El mensaje de este año también subraya la necesidad de no confundir a las víctimas con los autores del delito. Muchas personas obligadas a cometer fraudes en línea han sido previamente engañadas, trasladadas y sometidas a violencia o control. Por eso, las respuestas deben combinar la acción policial y judicial con un enfoque centrado en la dignidad, la seguridad, la asistencia y la recuperación de quienes han sufrido explotación.
 

Crece la criminalidad forzada vinculada a las estafas en línea

 

El Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ofrece una fotografía de los patrones y flujos de trata detectados tras la pandemia, a partir del análisis de casos registrados entre 2020 y 2023 en 156 países y de comparativas con 2019 como referencia prepandemia. Sus conclusiones muestran que la trata vuelve a crecer tras el descenso registrado durante la crisis sanitaria y que modalidades como el trabajo forzoso y la criminalidad forzada vinculada a estafas en línea ganan peso dentro del fenómeno global.

  • 25% más víctimas detectadas en 2022 respecto a 2019.

  • 47% más víctimas de trata con fines de trabajo forzoso entre 2019 y 2022.

  • 31% más víctimas infantiles detectadas en 2022, con un incremento del 38% entre las niñas.

  • Las mujeres y niñas representan el 61% de las víctimas detectadas en el mundo.

  • La trata con fines de criminalidad forzada, incluidas las estafas en línea, pasó de representar el 1% de las víctimas detectadas en 2016 al 8% en 2022.

A través de la campaña Corazón Azul, este organismo alerta sobre la realidad de quienes sufren la trata y recuerda la indiferencia de quienes compran y venden a otros seres humanos.

 

Las crisis, los conflictos, la pobreza y el entorno digital aumentan la vulnerabilidad frente a la trata

 

La trata de personas se alimenta de contextos de vulnerabilidad. Los conflictos, los desplazamientos, la pobreza, la desigualdad, la discriminación, la falta de oportunidades, el cambio climático y la precariedad administrativa pueden dejar a millones de personas expuestas a redes que prometen empleo, seguridad o movilidad y terminan imponiendo explotación. A estos factores se suma el uso de plataformas digitales para captar, controlar o explotar a las víctimas.

Prevenir este delito exige actuar antes de que la explotación se produzca: informar sobre los riesgos de las ofertas fraudulentas, reforzar los canales seguros de denuncia, proteger a las personas migrantes y desplazadas, promover empleo digno y mejorar la coordinación entre administraciones, fuerzas de seguridad, organizaciones sociales, empresas tecnológicas y entidades financieras. La sensibilización es clave, pero debe ir acompañada de recursos reales de protección, asistencia y reparación.
 

Proteger a niños, niñas y adolescentes exige respuestas específicas y coordinadas

 

UNODC alerta de que los niños, niñas y adolescentes siguen siendo uno de los grupos más vulnerables ante la trata. En muchos casos, la explotación se cruza con situaciones de pobreza, desplazamiento, falta de redes de apoyo, violencia previa o migración no acompañada. Además, el entorno digital puede ampliar los riesgos de captación, engaño y control, por lo que la prevención debe incorporar educación, protección en línea y detección temprana.

La protección de la infancia requiere una respuesta integral: redes de apoyo sólidas, marcos legales eficaces, formación para profesionales que puedan detectar señales de riesgo, cooperación internacional y recursos especializados para la recuperación de las víctimas. Combatir la trata implica perseguir a quienes se lucran con la explotación, pero también garantizar que cada persona afectada pueda acceder a seguridad, acompañamiento y reparación.

En el Día Mundial contra la Trata de Personas, Naciones Unidas anima a informarse, compartir mensajes de sensibilización, apoyar iniciativas como la campaña Corazón Azul y utilizar la etiqueta #EndHumanTrafficking para visibilizar una realidad que, aunque muchas veces permanece oculta, sigue afectando a miles de personas en todo el mundo.

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