El 31 de octubre se celebra el Día Mundial de las Ciudades 2026, dedicado a la regeneración urbana como vía para garantizar una vivienda adecuada, mejorar los barrios y construir entornos más inclusivos, resilientes y sostenibles. La conmemoración mundial tendrá lugar en Fuzhou (China) bajo el lema “Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos”.

Sumario

 

El Día Mundial de las Ciudades se celebra cada 31 de octubre desde 2014. Proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013, cierra Octubre Urbano, la campaña de ONU-Hábitat que durante todo el mes impulsa el debate y la acción sobre el futuro de las ciudades. Su propósito es promover la cooperación internacional ante los retos y oportunidades de la urbanización y avanzar en la Nueva Agenda Urbana y en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11: lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

La celebración mundial de 2026 tendrá lugar el 31 de octubre en Fuzhou (China), dentro de un programa de actividades que se prolongará hasta el 2 de noviembre. Bajo el lema Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos, analizará cómo la renovación de áreas urbanas existentes puede ampliar el acceso a una vivienda digna, mejorar infraestructuras y servicios y crear barrios preparados frente al cambio climático. El enfoque sitúa a las comunidades en el centro y subraya la necesidad de evitar el desplazamiento de quienes ya viven en los barrios regenerados.


 

Vivienda adecuada: una crisis global que afecta a miles de millones de personas


 

El acceso a una vivienda adecuada se ha convertido en uno de los grandes desafíos urbanos. Según el Informe Mundial de las Ciudades 2026 de ONU-Hábitat, hasta 3.400 millones de personas carecen de una vivienda segura y adecuada. Entre ellas, más de 1.000 millones viven en barrios marginales y asentamientos informales, con problemas como inseguridad en la tenencia, hacinamiento, exposición a riesgos ambientales y acceso limitado a servicios básicos.

La falta de vivienda asequible se combina con el envejecimiento de edificios e infraestructuras, el encarecimiento del suelo, los conflictos, los desplazamientos forzados, la desigualdad y los riesgos climáticos. La respuesta no pasa únicamente por construir más, sino también por recuperar y mejorar la ciudad existente, conectar la vivienda con el empleo y los servicios y asegurar que ninguna persona quede atrás.


 

Urbanización mundial: un planeta cada vez más urbano


 

Las últimas Perspectivas de Urbanización Mundial 2025 de Naciones Unidas estiman que, en 2025, las ciudades albergaban al 45 % de los 8.200 millones de habitantes del planeta, más del doble de la proporción registrada en 1950. La nueva metodología distingue entre ciudades, localidades y zonas rurales para ofrecer comparaciones internacionales más precisas y prevé que dos tercios del crecimiento de la población mundial hasta 2050 se produzcan en las ciudades.

Este crecimiento exige planificar mejor la vivienda, el transporte, los espacios públicos, la energía y los servicios esenciales. También obliga a responder a realidades diversas: ciudades que crecen con rapidez, barrios consolidados que necesitan rehabilitación y territorios que afrontan envejecimiento demográfico o pérdida de población.


 

Regeneración urbana sin desplazamiento: el reto de transformar los barrios


 

La regeneración urbana puede mejorar viviendas, calles, equipamientos, zonas verdes, movilidad y acceso a servicios. Para que sea verdaderamente inclusiva, debe contar con la participación de quienes habitan cada barrio y acompañarse de salvaguardas que eviten la expulsión de residentes por el aumento de precios o alquileres.

El planteamiento de 2026 propone combinar la intervención integral en áreas urbanas con políticas de vivienda y estrategias de mejora de los asentamientos informales. Entre las prioridades destacan la rehabilitación del parque existente, la eficiencia energética, el acceso universal, la adaptación climática y la creación de espacios públicos seguros y accesibles.

La vivienda adecuada no se limita a disponer de un techo. Implica seguridad, habitabilidad, asequibilidad, accesibilidad, ubicación apropiada y acceso a agua, saneamiento, energía, transporte, educación, salud y empleo. Por eso, las políticas urbanas deben integrar la dimensión social, ambiental y económica.


 

Ciudades sostenibles y resilientes ante el cambio climático


 

Las ciudades concentran población, actividad económica e infraestructuras, pero también una parte sustancial del consumo energético y de las emisiones. Según Naciones Unidas, ocupan solo el 3 % de la superficie terrestre, pero concentran entre el 60 % y el 80 % del consumo de energía y alrededor del 75 % de las emisiones de carbono.

Al mismo tiempo, los entornos urbanos están especialmente expuestos a olas de calor, inundaciones, sequías y fenómenos meteorológicos extremos. El Informe Mundial de las Ciudades 2024 de ONU-Hábitat advierte de que más de 2.000 millones de habitantes de ciudades podrían estar expuestos en 2040 a un aumento adicional de la temperatura de al menos 0,5 °C respecto a la actual. Los hogares con menos recursos y los asentamientos informales suelen afrontar los mayores riesgos y disponer de menos capacidad de respuesta.

Regenerar los barrios ofrece la oportunidad de actuar a la vez sobre vivienda y clima: rehabilitar edificios reduce el consumo energético, ampliar la vegetación urbana ayuda a mitigar el calor, mejorar la gestión del agua limita el impacto de las inundaciones y reforzar el transporte público favorece una movilidad con menos emisiones.


 

Una transformación que necesita alianzas


 

Construir mejores ciudades requiere la colaboración de administraciones, empresas, organizaciones sociales, profesionales y ciudadanía. También exige financiación a largo plazo, datos fiables y decisiones que incorporen las necesidades de las personas mayores, la infancia, las personas con discapacidad y quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.

El Día Mundial de las Ciudades 2026 recuerda que renovar una ciudad no consiste solo en transformar edificios o infraestructuras. Significa mejorar la vida cotidiana, proteger el derecho a permanecer en el barrio y hacer de cada intervención una oportunidad para avanzar en inclusión, accesibilidad, sostenibilidad y resiliencia.

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