El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, 21 de julio, en segunda vuelta el proyecto de ley del tabaco, que amplía a las playas marítimas y fluviales los espacios libres de humo y mantiene la propuesta de prohibir fumar en las terrazas de bares y restaurantes. La norma será remitida a las Cortes Generales para iniciar su tramitación parlamentaria con el objetivo de proteger la salud, responder al auge de nuevos productos y reducir la exposición al humo.

 

Más espacios sin humo

 

El proyecto modifica la Ley 28/2005 y amplía la prohibición de fumar a piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, parques nacionales, vehículos de trabajo y recintos donde se celebren espectáculos públicos

El proyecto modifica la Ley 28/2005 y amplía la prohibición de fumar a piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, parques nacionales, vehículos de trabajo –salvo durante su utilización exclusivamente personal– y recintos donde se celebren espectáculos públicos.

La limitación también afectará a teatros, cines, conciertos y otros eventos, incluso cuando se desarrollen al aire libre. Según la ministra de Sanidad, Mónica García, el propósito es que «en los espacios compartidos, respirar aire limpio sea la norma».

La norma crea además los denominados entornos de protección reforzada, que abarcan un radio mínimo de 15 metros alrededor de los accesos a edificios públicos, centros sanitarios, centros sociales y educativos, universidades, centros de investigación, museos, bibliotecas, instalaciones deportivas y recintos infantiles.

Los espacios afectados dispondrán de un plazo de dos meses para adaptar su señalización a las nuevas prohibiciones.

 

Protección de los menores

 

El texto prohíbe expresamente que las personas menores de 18 años consuman tabaco, cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados

Otro de los objetivos del proyecto es reforzar la protección de la infancia y la adolescencia ante los nuevos patrones de consumo. El texto prohíbe expresamente que las personas menores de 18 años consuman tabaco, cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados.

La actualización legislativa responde al auge entre la población joven de los vapeadores con o sin nicotina, los productos a base de hierbas para fumar, las llamadas shishas, las bolsas de nicotina y otros artículos que imitan o se asocian al acto de fumar.

El articulado equipara la regulación de estos productos a la del tabaco tradicional en aspectos como la publicidad, la promoción, el patrocinio y las restricciones de consumo. Las bolsas de nicotina quedan excluidas de determinadas limitaciones sobre espacios sin humo, aunque su consumo sí estará prohibido para los menores.

El régimen sancionador establece multas de entre 300 y 600 euros para las infracciones leves. En el caso de menores, se contempla la responsabilidad subsidiaria de sus padres o tutores legales, que podrán sustituir la sanción económica por trabajos para la comunidad.

 

Restricciones a la publicidad

 

El proyecto también limita la venta y el suministro de productos relacionados con el tabaco a establecimientos especializados. Estos locales no podrán instalar publicidad ni cartelería visible o perceptible desde el exterior.

Los detalles de esta regulación se concretarán posteriormente mediante una orden ministerial. La norma refuerza asimismo las restricciones sobre la promoción y el patrocinio del tabaco, los dispositivos destinados a su consumo y los productos relacionados.

El texto recupera el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, eliminado en 2014

El texto recupera el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, eliminado en 2014. Este organismo contará con representantes de distintos ministerios y propondrá programas e iniciativas para cumplir los objetivos de la ley.

También establecerá metas para reducir la prevalencia del tabaquismo, analizará el consumo de los nuevos productos y elaborará informes periódicos sobre la aplicación de la normativa.

 

Ahorro sanitario y económico

 

El tabaco provoca alrededor de 50.000 muertes al año y las nuevas medidas podrían generar un ahorro sanitario directo de entre 100 y 200 millones de euros anuales

El proyecto se enmarca en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027. Sanidad sostiene que la reforma permite cerrar vacíos legales existentes desde 2005 y adaptar la regulación a la aparición de nuevas formas de consumo.

La norma no incorpora por ahora el empaquetado genérico, aunque Sanidad pretende introducirlo durante la tramitación parlamentaria. Tampoco incluye todavía la prohibición de los vapeadores desechables, una medida pendiente de un informe favorable de la Comisión Europea.

Mónica García ha defendido que la futura ley supondrá un ahorro tanto sanitario como económico. Según los datos expuestos por la ministra, el tabaco provoca alrededor de 50.000 muertes al año y las nuevas medidas podrían generar un ahorro sanitario directo de entre 100 y 200 millones de euros anuales.

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