El Laboratorio Central de Veterinaria de Algete ha confirmado por primera vez en Canarias la presencia del virus de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) en tres caballos alojados en un mismo centro hípico del sur de Gran Canaria, según la actualización difundida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) este 19 de agosto. Los casos se han detectado después de que los animales presentaran síntomas neurológicos, mientras las autoridades investigan nuevas sospechas clínicas en las mismas instalaciones.

 

Tres casos en Gran Canaria

 

La Dirección General de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal, dependiente del MAPA, ha comunicado los resultados dentro de su seguimiento de la situación epidemiológica del virus del Nilo en España.

Los tres positivos se han identificado mediante vigilancia pasiva, después de que el veterinario clínico comunicara la aparición de sintomatología neurológica a los Servicios Veterinarios Oficiales de Canarias, lo que llevó a realizar las correspondientes pruebas de laboratorio.

El Ministerio ha señalado además que existen otras sospechas clínicas relacionadas con posibles nuevos casos en el mismo centro hípico. Estos animales se encuentran actualmente bajo investigación, por lo que todavía no se ha confirmado si también están afectados por el virus.

La detección supone la primera confirmación de Fiebre del Nilo Occidental en équidos en Canarias, que se incorpora así a las comunidades autónomas en las que se ha constatado circulación del virus durante la actual temporada.

En el conjunto de España, durante 2026 se ha detectado la enfermedad en aves o caballos de Andalucía, Cataluña, Extremadura y Canarias, de acuerdo con la información recopilada por las autoridades veterinarias.

 

Un virus transmitido por mosquitos

 

La Fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad vírica que se encuentra de forma endémica en determinadas zonas de España y cuya transmisión se produce principalmente mediante la picadura de mosquitos del género Culex.

Las aves son los animales principalmente afectados y, junto con los mosquitos, forman parte del ciclo natural de transmisión del virus. Ambos desempeñan un papel esencial como reservorios principales de la infección.

El virus también puede infectar a équidos y personas, aunque en ambos casos la enfermedad se desarrolla habitualmente de manera asintomática. Esto significa que una gran parte de las infecciones puede producirse sin que aparezcan manifestaciones clínicas.

Sin embargo, un pequeño porcentaje de los animales o personas infectados puede desarrollar una forma grave de la enfermedad, caracterizada por un cuadro de encefalomielitis y por la aparición de síntomas neurológicos.

Precisamente, la presencia de este tipo de síntomas en los tres caballos del centro hípico del sur de Gran Canaria fue la que llevó al veterinario a trasladar la correspondiente notificación a los servicios oficiales, dentro de los mecanismos de vigilancia sanitaria establecidos para detectar la circulación del virus.

La confirmación posterior realizada por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete ha permitido constatar la presencia de la enfermedad en las islas por primera vez, mientras continúan las investigaciones sobre los demás animales con síntomas compatibles.

 

Los caballos no transmiten

 

El Ministerio de Agricultura ha querido subrayar que tanto los caballos como las personas actúan como fondos de saco epidemiológicos, una característica relevante para comprender cómo funciona la transmisión de la Fiebre del Nilo Occidental.

Esto significa que, aunque équidos y seres humanos pueden resultar infectados por la picadura de un mosquito portador del virus, no transmiten posteriormente la infección ni funcionan como reservorios capaces de mantener su circulación.

Por tanto, la detección del virus en los tres ejemplares de Gran Canaria no implica que los caballos puedan contagiar la enfermedad a otros animales o a las personas que estén en contacto con ellos.

El ciclo epidemiológico de la Fiebre del Nilo Occidental se mantiene fundamentalmente entre las aves y los mosquitos, mientras que las infecciones en personas y équidos se producen cuando estos últimos reciben la picadura de mosquitos infectados.

La aparición de cuadros clínicos graves es minoritaria, pero cuando se producen pueden incluir afectación neurológica. En el caso de los animales de Gran Canaria, fueron precisamente estos signos los que permitieron activar la vigilancia y conducir hasta la confirmación de los tres positivos.

Las autoridades mantienen ahora la atención sobre el centro hípico afectado, donde se investigan las nuevas sospechas comunicadas, mientras la actualización epidemiológica nacional confirma que el virus ha circulado durante esta temporada en cuatro comunidades autónomas.

La presencia de la enfermedad en Canarias amplía así el territorio español en el que se han registrado casos en aves o équidos durante 2026, aunque el Ministerio insiste en diferenciar la infección de estos animales del ciclo de transmisión y recuerda que los équidos no actúan como fuente de contagio.

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