Las nutrias europeas (Lutra lutra) son capaces de detectar en menos de 24 horas la presencia de un posible intruso en su territorio a partir del olor de las heces de otros ejemplares, según un estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) publicado tras analizar su comportamiento en ríos de Asturias y León entre septiembre de 2024 y junio de 2025.

 

Respuesta a olores nuevos

 

El trabajo demuestra que las nutrias reaccionan de forma “inmediata y pronunciada” ante la introducción de excrementos de individuos foráneos, lo que indica una vigilancia frecuente de sus áreas de actividad. Según el investigador del MNCN Vincenzo Penteriani, en la mayoría de los casos los animales respondieron dentro de ese margen temporal, lo que sugiere que patrullan sus zonas de marcaje prácticamente a diario.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico recopiló 217 registros de vídeo mediante cámaras de trampeo instaladas en 26 enclaves de 17 ríos del norte de España. Este volumen de datos permitió observar por primera vez de forma experimental la intensidad de la reacción de las nutrias ante señales químicas de otros individuos.

 

Más interacción que defensa

 

Uno de los hallazgos clave del estudio es que, en un 58% de los casos, las nutrias se centraron en olfatear y evaluar el nuevo estímulo químico en lugar de responder con conductas agresivas o de marcaje intensivo. Este comportamiento apunta a que la especie presenta un carácter más social que territorial, priorizando la obtención de información sobre otros individuos.

La investigadora del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB-CSIC), María del Mar Delgado, ha explicado que esta estrategia implica un menor gasto energético. Antes de invertir recursos en defender su territorio, las nutrias optan por recopilar información sobre el intruso, como su identidad o si podría tratarse de una posible pareja.

Este enfoque flexible sugiere que la especie utiliza el marcaje no solo como mecanismo de delimitación territorial, sino también como una herramienta de comunicación social compleja, donde el intercambio de información resulta prioritario.

 

Implicaciones para conservación

 

El experimento se diseñó manipulando las señales químicas presentes en los territorios de nutrias previamente monitorizadas. Los científicos compararon tres escenarios: una fase de control, la eliminación de excrementos existentes y la introducción de excrementos ajenos. Mientras que la presencia de olores nuevos generó respuestas claras, la eliminación de señales no provocó cambios significativos.

Este resultado indica que la ausencia temporal de olores conocidos —algo frecuente tras lluvias o crecidas— no contiene información social relevante para las nutrias. En cambio, la aparición de un olor desconocido sí activa una respuesta inmediata, lo que refuerza la idea de que estas señales cumplen una función comunicativa clave.

Penteriani ha subrayado que la desaparición de olores no preocupa a los animales, pero la detección de uno nuevo tiene un valor social inmediato. Este matiz resulta relevante para interpretar correctamente el comportamiento de la especie en su entorno natural.

El MNCN-CSIC destaca que los resultados del estudio tienen implicaciones directas en la gestión y conservación de las poblaciones de nutrias. Comprender cómo interpretan y utilizan las señales de marcaje permite mejorar los programas de seguimiento y analizar con mayor precisión los patrones de distribución de la especie.

Según Delgado, este conocimiento es especialmente importante en un contexto de recuperación demográfica y creciente solapamiento entre individuos, donde la interacción social puede desempeñar un papel clave en la organización del espacio y la coexistencia.