Las ciudades se están convirtiendo en espacios clave para la conservación de las aves migratorias, cuyos desplazamientos se ven amenazados por la expansión urbana, la contaminación y el cambio climático. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacó en mayo de 2025 las iniciativas desarrolladas en Estambul (Turquía) y Seattle (Estados Unidos), dos ciudades que están adaptando sus espacios urbanos para ofrecer lugares más seguros a estas especies y contribuir a frenar la pérdida de biodiversidad.
Un viaje lleno de peligros
Durante estos viajes, conectan ecosistemas separados por miles de kilómetros y desempeñan funciones esenciales para la naturaleza, como dispersar semillas y controlar poblaciones de insectos
Dos veces al año, millones de aves recorren enormes distancias entre sus zonas de reproducción y los territorios donde pasan el invierno. Durante estos viajes, conectan ecosistemas separados por miles de kilómetros y desempeñan funciones esenciales para la naturaleza, como dispersar semillas y controlar poblaciones de insectos.
Sin embargo, sus rutas están llenas de obstáculos. A las amenazas naturales, como los fenómenos meteorológicos adversos, los depredadores y el agotamiento, se suman riesgos asociados a la actividad humana, entre ellos los tendidos eléctricos, los edificios acristalados, la contaminación, la destrucción de hábitats y el calentamiento global.
A las amenazas naturales, como los fenómenos meteorológicos adversos, los depredadores y el agotamiento, se suman riesgos asociados a la actividad humana, entre ellos los tendidos eléctricos, los edificios acristalados, la contaminación, la destrucción de hábitats y el calentamiento global
La situación resulta especialmente preocupante en las grandes ciudades situadas sobre las principales rutas migratorias. Estos núcleos urbanos pueden convertirse en barreras peligrosas para las aves, pero también en lugares donde descansar, alimentarse y recuperar fuerzas antes de continuar el viaje.
Uno de los ejemplos más representativos es Estambul, situada en un estrecho corredor terrestre entre Europa y Oriente Próximo. Cada primavera y otoño, cientos de miles de cigüeñas y aves rapaces sobrevuelan la ciudad, mientras otras especies utilizan sus parques y jardines para detenerse durante la migración.
Su ubicación convierte a la metrópoli turca en un punto estratégico de la ruta migratoria afroeurasiática. No obstante, su rápida expansión, la construcción de grandes infraestructuras y la degradación de espacios naturales, como el lago Büyükçekmece, aumentan la presión sobre las especies residentes y migratorias.
El Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal establece objetivos globales para detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030. Fue adoptado por los líderes mundiales en diciembre de 2022.
Estambul adapta sus espacios urbanos
Para afrontar estos problemas, el Ayuntamiento de Estambul puso en marcha un proyecto destinado a mejorar la protección de la biodiversidad urbana y sensibilizar a la población sobre la importancia de conservar las aves migratorias.
La iniciativa forma parte de Generation Restoration Cities, un programa del PNUMA que promueve soluciones basadas en la naturaleza para afrontar los problemas ambientales de las ciudades. El proyecto, desarrollado entre 2023 y 2025, trabaja con 24 ciudades, de las cuales 14 reciben apoyo financiero y técnico directo para poner en práctica estas medidas.
En Estambul destaca una campaña de sensibilización en las paradas de autobús, donde se utilizan carteles, vídeos e imágenes para explicar la importancia de las aves y de los corredores verdes que facilitan sus desplazamientos
Entre las actuaciones previstas en Estambul destaca una campaña de sensibilización en las paradas de autobús, donde se utilizan carteles, vídeos e imágenes para explicar la importancia de las aves y de los corredores verdes que facilitan sus desplazamientos.
Además, el municipio contempla la plantación de hierbas y flores en las cubiertas de las paradas, con el objetivo de dar visibilidad a las especies vegetales autóctonas que favorecen la presencia de fauna en los entornos urbanos.
Según explicó Nilgün Cendek, directora de Sistemas Ecológicos Urbanos del Ayuntamiento de Estambul, millones de personas utilizan diariamente estas instalaciones, lo que las convierte en una plataforma adecuada para acercar la conservación de la naturaleza a la ciudadanía.
El proyecto también incluye la elaboración de materiales educativos sobre biodiversidad para las escuelas de primaria y encuentros entre organizaciones sociales, empresas, especialistas y representantes de las administraciones para debatir cómo proteger los espacios verdes.
Entre los lugares que se busca preservar figura el bosque urbano de Atatürk, uno de los espacios naturales más frecuentados de la ciudad. La iniciativa pretende fomentar una mayor participación ciudadana en la conservación de estos entornos.
Las actividades coinciden también con el Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebra en mayo y octubre. En Estambul, miles de personas participan en recuentos de aves desde puntos elevados, como las colinas de Büyük y Küçük Çamlıca.
Desde estos observatorios es posible contemplar cigüeñas blancas y negras, águilas y otras rapaces que aprovechan las corrientes de aire caliente para ganar altura antes de continuar su recorrido. El espectáculo atrae a aficionados a la observación de aves y constituye también una oportunidad para el ecoturismo.
Seattle crea refugios para rapaces
Al otro lado del mundo, Seattle ofrece otro ejemplo de cómo las ciudades pueden contribuir a proteger la fauna migratoria. En este caso, las actuaciones se centran especialmente en el águila pescadora, una rapaz que se alimenta de peces y regresa cada primavera desde América Central y del Sur.
Esta especie sufrió las consecuencias del uso extendido de pesticidas. Para favorecer su presencia, el departamento de parques de Seattle ha instalado plataformas de nidificación en lugares seguros, donde las aves pueden construir sus nidos.
Según la organización conservacionista Urban Raptor Conservancy, unas 20 parejas de águilas pescadoras anidan en la ciudad, que también participa en el programa Generation Restoration Cities.
La experiencia estadounidense demuestra que la conservación urbana no depende únicamente de la existencia de grandes espacios naturales. También puede apoyarse en intervenciones específicas que faciliten la reproducción y permanencia de determinadas especies.
Aunque Estambul y Seattle presentan características geográficas y ambientales muy diferentes, ambas comparten una estrategia: integrar la protección de la biodiversidad en la gestión de los espacios urbanos.
Mirey Atallah, responsable de Adaptación y Resiliencia de la División de Cambio Climático del PNUMA, subraya que las experiencias de ambas ciudades muestran cómo los entornos urbanos restaurados y gestionados de forma sostenible pueden convertirse en refugios tanto para la fauna como para las personas.
La necesidad de estas actuaciones queda reflejada en los datos del informe de 2024 de la Convención sobre las Especies Migratorias (1). El documento advierte de que al menos 134 especies de aves migratorias están amenazadas de extinción.
Además, entre las 1.189 especies animales incluidas en la Convención, el 44% presenta poblaciones en declive y el 22% está amenazado de extinción. Estas cifras, que abarcan distintos grupos de animales migratorios, reflejan la magnitud de los problemas de conservación.
La cooperación internacional resulta especialmente importante porque las aves migratorias atraviesan fronteras y dependen de numerosos hábitats a lo largo de sus desplazamientos
La cooperación internacional resulta especialmente importante porque las aves migratorias atraviesan fronteras y dependen de numerosos hábitats a lo largo de sus desplazamientos. La protección de una sola zona no garantiza su supervivencia si otros lugares de sus rutas continúan deteriorándose.
En este contexto, programas como Generation Restoration Cities permiten a las administraciones locales intercambiar experiencias y aplicar soluciones de restauración ecológica. El proyecto se enmarca en el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, que se desarrolla entre 2021 y 2030.
En el ámbito urbano, supone reconocer que los parques, jardines, corredores verdes y espacios de nidificación pueden desempeñar un papel importante en la conservación de la naturaleza
La iniciativa internacional busca prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas terrestres y acuáticos. En el ámbito urbano, esto supone reconocer que los parques, jardines, corredores verdes y espacios de nidificación pueden desempeñar un papel importante en la conservación de la naturaleza.
Las experiencias de Estambul y Seattle ponen de manifiesto que las ciudades no tienen por qué ser únicamente una amenaza para las aves migratorias. Con una planificación adecuada, también pueden convertirse en puntos de descanso, alimentación y reproducción que ayuden a estas especies a completar sus largos viajes.
Referencias
- (1) State of the Worlds Migratory Species. Convención sobre las Especies Migratorias.
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora