Una encuesta internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, revela que más de la mitad de la población (58,4%) no es capaz de nombrar ni siquiera una especie invasora presente en su país, según una nota del organismo fechada el 23 de octubre de 2026.
El trabajo, publicado en la revista iScience (1), ha analizado las respuestas de 20.420 personas de 54 países y concluye que el apoyo a las medidas de gestión de las especies invasoras es, en general, bajo y que conocer el problema es fundamental para apoyarlas.
Desconocimiento y especies más citadas
Las especies exóticas invasoras son aquellas que, a causa de la acción humana, se han establecido y extendido fuera de su hábitat natural. Son uno de los principales factores que impulsan la pérdida de biodiversidad y pueden tener importantes impactos ecológicos, económicos y sociales.
Nos ha sorprendido lo limitado que es el conocimiento sobre ellas, algo especialmente preocupante porque su gestión no solo depende del conocimiento científico y de adecuados métodos de gestión, sino también de la aceptación pública de estas medidas
ANA NOVOA, investigadora del CSIC
"Nos ha sorprendido lo limitado que es el conocimiento sobre ellas, algo especialmente preocupante porque su gestión no solo depende del conocimiento científico y de adecuados métodos de gestión, sino también de la aceptación pública de estas medidas", explica Ana Novoa, investigadora del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) y autora principal del estudio.
Hasta ahora, los estudios sobre el conocimiento y las actitudes de la población se habían centrado en regiones concretas, especies determinadas o grupos específicos de población. Esta es la primera vez que se realiza una encuesta global, traducida a 23 idiomas y administrada en 54 países, con representación de todos los continentes habitados.
La encuesta, en la que han participado investigadores de 18 países, preguntaba a los participantes por las especies invasoras que podían nombrar en su propio país, las tres primeras palabras que asociaban a ellas y su apoyo a 20 medidas de gestión.
A nivel global, las especies más citadas fueron los mosquitos del género Aedes, las ratas (Rattus) y el jacinto de agua (Pontederia crassipes); todas ellas, entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
En España, las especies más nombradas fueron la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), la avispa asiática (Vespa velutina) y el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii).
Entre la población encuestada en España, en torno al 70% pudo citar al menos una especie invasora, una de las proporciones más altas de los 54 países encuestados, solo por detrás de Turquía, Vietnam y Puerto Rico.
Edad y educación marcan el conocimiento
La encuesta revela que la edad y el nivel educativo son las variables más estrechamente relacionadas con el conocimiento de las especies exóticas invasoras. Las personas de mayor edad muestran más probabilidad de conocer especies que las más jóvenes, al igual que quienes tienen un mayor nivel educativo.
Las personas que vivían en grandes ciudades también tenían a tener un mayor conocimiento del problema que quienes vivían en ciudades pequeñas o zonas rurales.
Sin embargo, nuestros resultados muestran que esto no es necesariamente así y que las variables sociodemográficas parecen ser más importantes que las características del país en las que se vive
SVEN BACHER, de la Universidad de Friburgo
"Tendemos a pensar que quienes viven en países con muchas especies invasoras o en lugares donde sus impactos son especialmente visibles serán automáticamente más conscientes del problema. Sin embargo, nuestros resultados muestran que esto no es necesariamente así y que las variables sociodemográficas parecen ser más importantes que las características del país en las que se vive", explica Sven Bacher, de la Universidad de Friburgo (Suiza) y uno de los principales colaboradores del estudio.
El estudio también reveló una relación consistente entre el conocimiento, las percepciones y las actitudes hacia la gestión de las invasoras, ya que las personas que podían nombrar al menos una especie se mostraron más favorables a su gestión.
Aun así, el apoyo general a la gestión fue bajo: la mayoría de las medidas consideradas en la encuesta contaron con el apoyo de menos de la mitad de los participantes y tan solo el uso de insecticidas fue aceptado por la mayoría.
Además, las medidas dirigidas a vertebrados contaron significativamente con menos apoyo, algo que el equipo atribuye a una mayor carga emocional.
Una falta de apoyo que los autores consideran preocupante. "La gestión de las invasoras se lleva a cabo en la sociedad, no en un vacío científico. Si las personas no entienden por qué determinadas invasoras son un problema y por qué es necesaria su gestión, incluso las medidas basadas en una sólida evidencia científica pueden ser difíciles de aplicar", reflexiona Peter Pyšek, director del departamento de Ecología de las Invasiones del Instituto de Botánica de la Academia Checa de Ciencias.
La comunicación, clave para actuar
"Desarrollar mejores métodos de detección no es suficiente si la sociedad no entiende por qué es necesario actuar", reflexionan los autores. Por ello, consideran que la educación ambiental y la comunicación hacia la sociedad son fundamentales, ya sea a través de las escuelas o los medios de comunicación.
"Una buena comunicación debe explicar qué especies son las que causan problemas, cuáles son esos problemas y por qué se proponen determinadas medidas de gestión", dilucida Ross Shackleton, del Instituto Federal Suizo de Investigación.
La participación pública debe formar parte de la gestión de las invasiones desde el inicio, y no ser algo que se añada una vez han surgido los conflictos
ROSS SHACKLETON, del Instituto Federal Suizo de Investigación
"La participación pública debe formar parte de la gestión de las invasiones desde el inicio, y no ser algo que se añada una vez han surgido los conflictos", apostilla Shackleton, que sitúa la participación pública como parte de la gestión de las invasiones desde el inicio.
"Se espera que la crisis de las invasiones biológicas se intensifique, pero nuestros resultados muestran que todavía existe una gran brecha entre cómo los científicos y la población reconocen el problema. Cerrar esta brecha es fundamental para proponer respuestas eficaces y socialmente aceptables frente a las invasoras", concluye Ana Novoa, de la EEZA.
La referencia científica del trabajo es Limited global awareness of invasive alien species and little support for their management (del inglés, Conocimiento global limitado de las especies exóticas invasoras y poco apoyo a su gestión), firmado por Novoa y otros autores en iScience.
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