La decisión del Tribunal Supremo de inadmitir los recursos presentados por la Junta de Castilla y León y la empresa explotadora de la estación de esquí de Navacerrada marca un punto de inflexión en el futuro de estas instalaciones de montaña. Ecologistas en Acción ha celebrado este fallo judicial, que consolida la obligación de desmantelar la estación ubicada en terrenos públicos pertenecientes al Organismo Autónomo de Parques Nacionales.

 

Fin de una concesión

 

La organización ecologista ha subrayado que esta resolución llega tras años de controversia en torno a una concesión que caducó en 2021 y que, según denuncian, se ha prolongado de facto durante cinco años sin el pago del canon correspondiente. En su comunicado, lamentan que el retraso en ejecutar el cierre responda a “intereses políticos y económicos contrarios al interés general”.

Según Ecologistas en Acción, la Junta de Castilla y León no tramitó en su momento el procedimiento necesario tras la finalización de la concesión, lo que permitió que la estación continuara operando en un limbo administrativo. Este escenario, apuntan, ha generado una situación de inseguridad jurídica y ha retrasado una decisión que ahora el Supremo respalda de forma definitiva.

 

Argumentos climáticos y legales

 

Más allá de las cuestiones legales, los ecologistas insisten en que el cierre de la estación responde también a motivos ambientales y climáticos de peso. Recuerdan que el modelo de esquí en Navacerrada resulta cada vez más inviable debido al impacto del cambio climático, que ha alterado significativamente las condiciones de nieve en la zona.

En este sentido, señalan que desde la década de 1970 las temperaturas medias en el puerto han aumentado cerca de dos grados, lo que ha provocado una reducción aproximada del 25% en la presencia de nieve. Esta tendencia, lejos de revertirse, se ha intensificado en las últimas décadas, poniendo en cuestión la viabilidad de las actividades vinculadas al esquí.

La organización también ha evocado precedentes históricos, como el desmantelamiento de la estación de Valcotos en 1999 por parte de la Comunidad de Madrid, que consideran un ejemplo de transición hacia un modelo más sostenible en entornos de alta montaña.

 

Impacto en el entorno natural

 

El enclave de Navacerrada se sitúa en un área especialmente sensible desde el punto de vista ecológico, al formar parte del entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. En este contexto, Ecologistas en Acción advierte de que la estación de esquí supone una interrupción en la zona de protección del parque, afectando a un ecosistema ya de por sí frágil.

Entre los impactos señalados destacan la alteración del paisaje, la erosión del suelo y la afección a la biodiversidad. Por ello, el desmantelamiento de las instalaciones no solo responde a una obligación legal, sino que se presenta como una oportunidad para recuperar el equilibrio ambiental y paisajístico de la zona.

Además, la organización considera que insistir en mantener la actividad mediante soluciones artificiales, como cañones de nieve o pistas cubiertas, implicaría un uso ineficiente de recursos. “Sería un despilfarro”, apuntan, en un contexto de escasez hídrica y emergencia climática.

En paralelo, los ecologistas han puesto el foco en la nueva concesión otorgada en 2024 en terrenos de la Comunidad de Madrid, que amplía la superficie de explotación hasta más de 54.000 metros cuadrados —frente a los 8.800 anteriores— y establece un precio inferior a 60 céntimos por metro cuadrado. A su juicio, estas condiciones resultan “irrisorias” y no reflejan el valor ambiental del espacio.

La organización ha mostrado su confianza en que el desmantelamiento en los montes del pinar de Valsaín vaya acompañado de una renuncia por parte de la empresa a esta nueva concesión. Consideran que mantener el modelo de esquí en un entorno cada vez más afectado por la falta de nieve supone “negar la realidad” climática.

En este escenario, la resolución del Tribunal Supremo se interpreta como un respaldo no solo jurídico, sino también simbólico, a la necesidad de replantear el uso de los espacios naturales de alta montaña. Para Ecologistas en Acción, el caso de Navacerrada evidencia la urgencia de adaptar las actividades económicas a los límites ecológicos y climáticos actuales.

La clausura definitiva de la estación podría abrir la puerta a nuevos modelos de desarrollo sostenible en la zona, centrados en la conservación, el turismo de naturaleza y la educación ambiental. Un cambio de paradigma que, según los expertos, resulta imprescindible en un contexto de transformación climática acelerada.