Las inversiones del 1% más rico en España generan 770 veces más contaminación que las de la mitad más pobre de la ciudadanía. Así se desprende del informe Bajo la superficie: La deuda climática oculta de la riqueza extrema en la Unión Europea, de Greenpeace, que se conoce el 15 de octubre, el mismo día en que los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para debatir el próximo presupuesto europeo.
Según el estudio, en 2022 el 1% más rico de España generó 24.600 millones de euros en deuda climática por sus activos e inversiones en empresas contaminantes, a los que se suman 6.600 millones por su estilo de vida.
Deuda climática en España
A tenor de los datos del informe de Greenpeace, la deuda climática que genera el patrimonio de este grupo sobrepasa con creces los 2.500 millones de euros que costaron los desastres ambientales sufridos en España ese año.
El estudio concluye que, en todos los niveles económicos, el patrimonio contamina más que el consumo personal. Sin embargo, según la organización, la diferencia en la cúspide de la riqueza extrema es extrema.
Las inversiones del 1% más acaudalado en España generan 5 veces más contaminación que las del 10% siguiente, 58 veces más que las de la clase media y 770 veces más que las de la mitad más pobre de la ciudadanía.
El experto en economía ambiental de Greenpeace España, Carlos García Paret, ha indicado que “si se analiza la huella climática de los superricos, se ve que los jets privados y los estilos de vida de lujo son solo la punta del iceberg”.
“Bajo la superficie se esconde un impacto mucho mayor derivado de sus activos e inversiones en empresas altamente contaminantes. El resultado es que tener el patrimonio invertido en una petrolera o moverse en jet privado o yate sale fiscalmente muy barato”, ha explicado.
Una tasa para grandes patrimonios
En opinión de la organización ecologista, la responsabilidad de los ultrarricos en su deuda climática “es el verdadero ángulo muerto en la política climática y fiscal y debe corregirse poniendo en práctica el principio de ‘quien contamina, paga’”.
Como ejemplo, ha hecho alusión a la posibilidad de implantar en España una tasa con un tipo efectivo del 2% a los patrimonios altos –de más de 100 millones de euros–, que permitiría recaudar al año unos 5.200 millones.
Se trata, según García Paret, de una “cantidad muy parecida a las indemnizaciones por seguros a particulares y pymes por causa de la DANA de Valencia”.
En una carta dirigida a los Gobiernos, también al español, la organización ha abogado por un sistema fiscal justo basado en el principio de “quien contamina, paga”. Propone empezar por un impuesto justo sobre la riqueza, un impuesto a los vuelos VIP (‘premium flyers’) y un impuesto permanente sobre los beneficios de los combustibles fósiles.
El texto sostiene que, con solo un impuesto Zucman del 2% sobre la riqueza, la UE podría disponer de 67 mil millones de euros anuales, el equivalente a más de siete veces la contribución anual realizada al Fondo Social por el Clima para todos los países de la UE.
Esa cifra supone, además, casi diez veces más que la contribución de las instituciones europeas a la acción climática en los países del Sur Global, apostilla el texto de Greenpeace.
Impacto climático en la UE
A escala comunitaria, el 1% más rico en 24 países de la UE generó en 2022 una deuda climática anual estimada en 301.000 millones de euros por sus activos productivos y carteras de inversión, junto a 80.000 millones adicionales vinculados a su consumo.
El total acumulado por este grupo elitista supera “el impacto económico de la ola de calor y la sequía extrema sufridas en Europa en el verano de 2026, cifrado en unos 180.000 millones de euros”.
La responsable de campañas políticas de Greenpeace de la UE, Ariadna Rodrigo, ha denunciado que “durante demasiado tiempo se ha permitido a los multimillonarios alimentar las olas de calor, incendios, sequías e inundaciones con sus desproporcionadas emisiones, mientras que la gente común asume la factura de los daños generados”.
En su opinión, los superricos deben dejar de ponerse de lado y pagar por su deuda climática y evitar que esta siga aumentando.
Además, ha recordado que la UE está recortando el presupuesto para energías renovables, rehabilitación energética de viviendas, transporte sostenible y una transición justa para la clase trabajadora, pero el dinero para financiar “todo esto existe”.
“Un impuesto europeo a nivel de la UE a los superricos puede aliviar la carga de los hogares y financiar una transición ecológica para todas”, ha argumentado Rodrigo.
Greenpeace saca a la luz estos datos el mismo día en que los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para debatir el denominado marco financiero plurianual 2028-2034 y posibles nuevas fuentes de ingresos.
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