Cuando el termómetro se dispara y miles de aparatos de aire acondicionado se encienden a la vez, la red eléctrica sufre justo en el peor momento del verano. Los paneles solares instalados en los tejados ofrecen una salida natural a ese problema: producen más electricidad precisamente en las horas de más calor y más sol, que son también las de mayor necesidad de refrigeración en las viviendas.

Sumario

 

Un equipo de la Fundación CMCC – Centro Euromediterráneo sobre el Cambio Climático ha cuantificado ese doble papel en Italia. Su análisis, publicado en la revista Environmental Research: Energy (1), concluye que la energía fotovoltaica residencial puede compensar casi la mitad del aumento del consumo eléctrico para refrigeración que provocará el cambio climático de aquí a 2050.

 

El sol que enfría los hogares

 

El trabajo parte de un dato: solo con el aumento de las temperaturas, la demanda de electricidad de los hogares para enfriarse crecerá alrededor de un 5% respecto al consumo residencial de 2023. Frente a esa subida, los autores plantean la energía solar de tejado como herramienta para amortiguarla sin recurrir a más combustibles fósiles.

Los paneles solares en los tejados ofrecen una solución eficaz: pueden compensar casi la mitad del aumento de la demanda de electricidad

LUCIA PIAZZA, autora principal del estudio

“Los paneles solares en los tejados ofrecen una solución eficaz: pueden compensar casi la mitad del aumento de la demanda de electricidad durante los periodos de máxima demanda de refrigeración”, afirma Lucia Piazza, autora principal del estudio. La clave está en que la misma tecnología que recorta emisiones sirve a la vez para adaptarse a un clima más caluroso: enfría las casas con energía limpia justo cuando más aprieta el calor.

En términos absolutos, ese repunte equivale a entre 2 y 3 teravatios hora anuales adicionales, sobre los 69 que consumen hoy los hogares italianos. Con la fotovoltaica creciendo según lo previsto, ese consumo extra de la red se quedaría en aproximadamente la mitad, porque la producción solar alcanza su máximo en las horas más soleadas, las mismas en las que se disparan los aparatos de aire acondicionado.

 

Un 68% menos de la red

 

Para una vivienda concreta, el ahorro es notable. En los días más calurosos del verano, los hogares con paneles fotovoltaicos en el tejado reducen su consumo de la red eléctrica en torno a un 68% frente a viviendas similares sin placas, según el trabajo previo en el que se apoya la investigación.

Esto es importante para la ciudadanía porque demuestra cómo la energía limpia puede combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, ayudar a las personas a afrontar sus efectos

LUCIA PIAZZA, autora principal del estudio

“Esto es importante para la ciudadanía porque demuestra cómo la energía limpia puede combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, ayudar a las personas a afrontar sus efectos, a la vez que reduce potencialmente los costes energéticos de los hogares”, explica Piazza. Al cubrir buena parte de la refrigeración con su propia producción, las familias dependen menos de la red y quedan más protegidas frente a las subidas de la factura eléctrica.

Ese alivio llega además en el momento justo. Cuando el sol pega con fuerza, los paneles vierten energía a la casa y descargan a la red eléctrica de una presión que suele dispararse en plena ola de calor, cuando el riesgo de saturación del sistema es mayor.

 

La doble vulnerabilidad de las ciudades

 

Los beneficios, sin embargo, no se reparten por igual. El estudio detecta una fuerte desigualdad territorial: la propiedad de paneles solares debería crecer del 6% de los hogares en 2023 hasta el 22%-24% en 2050, pero ese avance será muy distinto según la zona.

Las regiones del norte y las islas son las más beneficiadas, mientras las grandes ciudades del centro y el sur quedan rezagadas

Las regiones del norte y las islas son las más beneficiadas, mientras las grandes ciudades del centro y el sur quedan rezagadas. Allí, donde la instalación de placas es todavía baja, se concentra lo que los autores llaman una doble vulnerabilidad: Roma, Nápoles y Palermo sufrirán el calor más intenso, pero hoy presentan algunas de las tasas más bajas de instalación solar.

Para los autores, la salida pasa por políticas específicas –subvenciones o normas de edificación– que impulsen la instalación de placas en esos núcleos urbanos. De lo contrario, advierten, se abriría una brecha de desigualdad en la transición energética: las zonas más castigadas por el calor y más pobladas serían también las que menos aprovecharían el sol.

Este trabajo ofrece información valiosa sobre el potencial futuro de una fuente de energía renovable, en este caso la energía solar fotovoltaica, para abordar los efectos secundarios del calentamiento global

FRANCESCO PIETRO COLELLI, coautor del estudio

“Este trabajo ofrece información valiosa sobre el potencial futuro de una fuente de energía renovable, en este caso la energía solar fotovoltaica, para abordar los efectos secundarios del calentamiento global en el sector residencial”, concluye Francesco Pietro Colelli, coautor de la investigación. Sus resultados encajan con los objetivos europeos del paquete Fit for 55 y del plan nacional italiano de energía y clima, centrados en una descarbonización rápida y resistente a los fenómenos extremos.

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora