Bizum, el sistema de pagos instantáneos que nació en España en 2016 como una herramienta para compartir gastos entre amigos o enviar dinero de forma rápida, comienza una nueva etapa con su llegada a los comercios físicos.
Aunque el despliegue todavía será progresivo y limitado en una primera fase, algunos establecimientos ya permiten pagar directamente con el móvil mediante tecnología sin contacto, acercando el dispositivo al datáfono y sin necesidad de introducir PIN ni utilizar tarjetas bancarias.
Nuevo paso de Bizum
La expansión de Bizum hacia los pagos presenciales supone un cambio importante para un servicio que hasta ahora estaba principalmente asociado a transferencias entre particulares. El objetivo es que los usuarios puedan realizar compras cotidianas en tiendas físicas utilizando únicamente el teléfono móvil, en una experiencia similar a la que ya ofrecen grandes plataformas tecnológicas y carteras digitales internacionales.
Para utilizar esta modalidad será necesario que tanto el comercio como el cliente tengan habilitado el sistema. En el caso de los establecimientos, la implantación será gradual y dependerá de la adaptación tecnológica de los terminales de pago y de los acuerdos con las entidades financieras.
Por parte de los usuarios, el servicio deberá activarse desde la aplicación bancaria correspondiente o, próximamente, desde la futura aplicación Bizum Pay, anunciada el pasado 18 de mayo. Esta nueva herramienta busca centralizar y facilitar el uso de Bizum más allá de las transferencias entre contactos.
El funcionamiento previsto es sencillo: el cliente acerca el móvil al datáfono compatible y el pago se ejecuta automáticamente, sin necesidad de introducir datos bancarios, números secretos o tarjetas físicas. La experiencia será muy similar a la de otros sistemas de pago móvil ya implantados en el mercado.
Competencia a gigantes del pago
La entrada de Bizum en los pagos presenciales también introduce un importante elemento estratégico en el mercado financiero español. La plataforma pasa a competir de forma más directa con gigantes internacionales de pagos como Visa o Mastercard, cuyas redes dominan actualmente buena parte de las transacciones comerciales.
Aunque el nuevo sistema no implicará necesariamente una reducción del coste de las compras para el consumidor, sí puede modificar el reparto de las comisiones derivadas de los pagos electrónicos. En este contexto, algunos expertos consideran que la expansión de Bizum incorpora un componente de soberanía digital, ya que el control del sistema permanece en manos de entidades financieras españolas.
Bizum pertenece actualmente a 29 instituciones bancarias españolas y ninguna de ellas puede controlar más del 24% de las acciones de la empresa. Esta estructura busca evitar concentraciones excesivas de poder y mantener el carácter compartido de la plataforma.
Desde su creación, el sistema ha conseguido consolidarse como una de las herramientas de pago digital más utilizadas en España gracias a la rapidez de las transferencias y a la facilidad de uso vinculada únicamente al número de teléfono móvil.
Limitaciones y riesgos
Pese a su creciente implantación, Bizum todavía presenta algunas limitaciones frente a otros sistemas de pago internacionales. Una de las principales es que continúa siendo un servicio con funcionamiento esencialmente ligado a España, lo que reduce su utilidad fuera del país.
Además, cada entidad bancaria establece sus propias condiciones de uso, límites operativos y posibles comisiones, por lo que la experiencia puede variar dependiendo del banco con el que opere cada usuario.
Otro de los aspectos más delicados es la protección frente a errores o conflictos comerciales. A diferencia de algunas tarjetas bancarias o plataformas como PayPal, Bizum funciona como una transferencia directa e inmediata entre cuentas, lo que dificulta revertir operaciones una vez completadas.
Esto implica que los usuarios deben extremar las precauciones antes de confirmar cualquier envío de dinero. Un error en la cantidad o en el destinatario puede convertirse en un problema difícil de solucionar, ya que las operaciones no pueden cancelarse fácilmente tras su ejecución.
En caso de equivocación, el usuario deberá contactar directamente con el receptor y solicitar la devolución del importe enviado, del mismo modo que ocurre con una transferencia bancaria tradicional.
La llegada de Bizum al comercio físico representa, en cualquier caso, un nuevo intento de ampliar la presencia de soluciones de pago digitales desarrolladas desde Europa frente al peso creciente de las grandes tecnológicas y redes financieras internacionales. El éxito de esta nueva etapa dependerá del ritmo de implantación entre comercios y de la aceptación de los consumidores.
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