Al menos 300 niños y niñas han muerto en la Franja de Gaza durante los 300 días transcurridos desde que se anunció el alto el fuego en octubre de 2025, según ha advertido este 6 de agosto de 2026 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Las muertes se producen pese al acuerdo para suspender las operaciones militares entre Hamás y las Fuerzas de Defensa de Israel y permitir la entrada plena de ayuda humanitaria, mientras las familias permanecen concentradas en aproximadamente un tercio del territorio en condiciones inseguras.
Un niño o niña muerta cada día
La cifra equivale a una media de un niño o una niña muerto cada día durante 300 jornadas, mientras otros cientos han resultado heridos, muchos de ellos de gravedad
La cifra equivale a una media de un niño o una niña muerto cada día durante 300 jornadas, mientras otros cientos han resultado heridos, muchos de ellos de gravedad. UNICEF considera que esta situación evidencia que el alto el fuego no está proporcionando a la población infantil la protección que esperaba tras el anuncio realizado hace casi diez meses.
“Un alto al fuego que se cobra la vida de un niño o una niña cada día, en promedio, supone un fracaso para la infancia”, ha afirmado el director regional de UNICEF para Oriente Medio y Norte de África, Edouard Beigbeder. El responsable de la agencia ha señalado además que cientos de menores continúan heridos y que los niños y niñas de Gaza siguen esperando el final de la violencia que se les había prometido.
La situación se desarrolla mientras se conocen informaciones sobre un nuevo plan de paz liderado por Estados Unidos y se registra un reciente aumento de los ataques aéreos israelíes contra supuestos objetivos de Hamás. En este escenario, UNICEF recalca que numerosas familias se encuentran confinadas en aproximadamente un tercio de la Franja de Gaza, refugiadas entre edificios destruidos, escombros y residuos sin retirar.
Beigbeder ha acogido favorablemente los anuncios recientes que apuntan a medidas para poner fin a las hostilidades y ampliar la entrada de ayuda humanitaria, aunque ha insistido en que su resultado debe medirse por sus efectos concretos sobre la infancia. Entre las cuestiones planteadas por UNICEF figuran si cesan las muertes, si la ayuda entra en cantidades suficientes, si los hospitales vuelven a funcionar, si se recupera el suministro de agua y si los niños pueden regresar de forma segura a las aulas en septiembre.
Entre las cuestiones planteadas por UNICEF figuran si cesan las muertes, si la ayuda entra en cantidades suficientes, si los hospitales vuelven a funcionar, si se recupera el suministro de agua y si los niños pueden regresar de forma segura a las aulas en septiembre
Para el organismo de Naciones Unidas, los acuerdos deben traducirse ahora en acciones reales. UNICEF ha reclamado a todas las partes que cumplan sus obligaciones derivadas del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos, y que garanticen la protección de los menores.
Malnutrición y hospitales al límite
La violencia se suma a una crisis humanitaria de gran magnitud que se prolonga desde los ataques liderados por Hamás contra Israel de octubre de 2023 y el posterior inicio de la guerra en Gaza. Naciones Unidas advierte de que niños niñas continúan expuestos en toda la Franja a malnutrición aguda, enfermedades, agua no segura y sistemas de saneamiento dañados.
Los trabajadores sanitarios de UNICEF describen cómo madres exhaustas y hambrientas llegan a los centros de salud con niños gravemente desnutridos, pese a los reiterados llamamientos de Naciones Unidas para aumentar de forma sustancial la entrada de ayuda y detener las muertes. La falta prolongada de asistencia también está teniendo consecuencias sobre los recién nacidos.
Entre esas consecuencias figura un preocupante incremento de los partos prematuros y de recién nacidos en estado crítico. La portavoz de UNICEF Louise Wateridge ha explicado que no existen suficientes incubadoras y que, en algunos casos, los profesionales sanitarios informan de que dos o incluso tres bebés tienen que compartir una misma máquina.
Los recién nacidos afrontan así sus primeros días de vida en hospitales que solo funcionan parcialmente y carecen de equipos y medicamentos suficientes. UNICEF insiste en que debe detenerse la violencia, aumentar considerablemente la entrada de ayuda y garantizarse la protección de niñas y niños.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) también ha informado de que los ataques aéreos han provocado víctimas civiles y daños en suministros médicos esenciales e infraestructuras civiles. Las operaciones militares cerca de la denominada “línea amarilla”, junto con ataques registrados en otros puntos del territorio, están alterando la vida cotidiana y provocando nuevos desplazamientos.
Según los datos de las autoridades sanitarias de Gaza citados por OCHA, 1.209 personas han muerto y 3.943 han resultado heridas desde el anuncio del acuerdo de alto el fuego del 10 de octubre de 2025. Las operaciones también están dañando refugios y restringiendo el acceso de la población a servicios considerados esenciales para salvar vidas.
Además, tras los ataques registrados contra un almacén médico situado junto al Hospital Al Aqsa, en Deir al Balah, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de la destrucción de suministros médicos esenciales, entre ellos algunos que habían sido entregados por la propia agencia de Naciones Unidas.
La ayuda sigue entrando
Pese a la violencia y a las dificultades sobre el terreno, Naciones Unidas y sus organizaciones asociadas mantienen las operaciones humanitarias en los lugares donde pueden acceder. OCHA ha explicado que durante la última semana se han realizado trabajos para mejorar 3.000 refugios improvisados en la ciudad de Gaza.
Las organizaciones también han distribuido material de emergencia y artículos básicos a 9.000 hogares, entre ellos utensilios de cocina, lonas, mantas, colchones, luces solares y ropa. OCHA advierte, sin embargo, de que para ampliar estas actuaciones resulta necesario permitir la entrada a Gaza de madera, cuerdas, más iluminación solar y herramientas con suficiente rapidez.
UNICEF, por su parte, ha introducido en Gaza más de 600 palés con materiales recreativos, mochilas escolares y jabón, que está previsto distribuir antes del comienzo del nuevo curso escolar. La agencia sitúa el inicio de las clases aproximadamente dos semanas después de la entrega del material.
Mientras tanto, más de 250.000 niños y niñas en edad preescolar y escolar participan en actividades educativas de verano impulsadas con el apoyo de organizaciones que trabajan en el ámbito de la enseñanza. El objetivo es ofrecerles cierta rutina y estabilidad y ayudarles a recuperar parte del aprendizaje perdido durante las hostilidades.
UNICEF reclama que todas las partes protejan a los niños y niñas y aseguren su acceso a atención sanitaria, educación, agua potable y alimentos, además de facilitar un acceso humanitario seguro, rápido y sin obstáculos a quienes necesitan asistencia. Para la agencia, la evolución de la situación dependerá ahora de que las medidas anunciadas consigan detener las muertes y convertir el alto el fuego en una protección efectiva para la infancia.
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