El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el Real Decreto que reconoce los sistemas históricos y tradicionales de regadío (SHTR) como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, una declaración que busca salvaguardar en España unas prácticas desarrolladas durante siglos y que constituyen un legado ambiental, tecnológico, paisajístico y social para las comunidades y territorios donde se mantienen.
Un legado de siglos
Según ha informado el Ministerio de Cultura, la declaración se ha realizado al amparo de la Ley 10/2015, de 26 de mayo, para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y refuerza el reconocimiento de unos sistemas que han desempeñado una importante función en la organización de numerosas comunidades y en su relación con el territorio.
Cultura ha destacado que las comunidades vinculadas a estos regadíos son depositarias de un rico patrimonio cultural inmaterial que se ha ido formando con el paso del tiempo y que comprende conocimientos, prácticas, técnicas, expresiones y sistemas de organización social heredados y transmitidos entre distintas generaciones.
La declaración aprobada por el Gobierno reconoce y salvaguarda las prácticas culturales del riego tradicional, aunque no modifica el régimen jurídico de los bienes materiales vinculados a estos sistemas. Tampoco afecta a las competencias sectoriales relacionadas con aguas, medio ambiente, agricultura o gestión del territorio, según ha precisado el Ministerio.
Los sistemas históricos y tradicionales de regadío son, de acuerdo con Cultura, el resultado de una construcción colectiva desarrollada durante siglos, fruto de una estrecha interacción entre las comunidades humanas y el medio en el que viven y desarrollan sus actividades.
Esta relación continuada ha generado una coevolución social y ecológica que se refleja en distintos paisajes culturales vinculados a la identidad de las poblaciones. En ellos conviven, según el Ministerio, valores culturales, sociales, económicos, ambientales, ecológicos y paisajísticos.
Saberes ligados al agua
Las comunidades relacionadas con esta cultura del regadío han acumulado además un amplio conjunto de conocimientos, técnicas, normas y formas de organización que se han transmitido de generación en generación, tanto de manera oral como escrita.
Parte de estos conocimientos aparece recogida en Ordenanzas o Libros de Aguas, documentos que reflejan normas consuetudinarias y formas tradicionales de organizar y gestionar los recursos hídricos dentro de las distintas comunidades.
Este patrimonio no se limita a las técnicas utilizadas para distribuir y aprovechar el agua. Cultura ha subrayado que el legado generado alrededor de estos sistemas forma parte de la identidad colectiva de las comunidades y se manifiesta también en rituales, festividades, topónimos y formas de vida asociadas al agua y a la tierra.
La declaración aprobada por el Consejo de Ministros pone así el foco en el carácter inmaterial de estas prácticas y conocimientos, que han sido heredados y transmitidos a lo largo del tiempo y que mantienen una estrecha vinculación con las estructuras sociales responsables tradicionalmente de la gestión del regadío.
El reconocimiento comprende, por tanto, tanto los conocimientos técnicos relacionados directamente con el uso y distribución del agua como los modelos de organización social y gobernanza, además de las expresiones culturales que han surgido alrededor de estas prácticas.
Cultura ha señalado que esta construcción colectiva ha permitido configurar paisajes estrechamente ligados a las poblaciones que los habitan, en los que las actividades relacionadas con el agua y la agricultura se integran con valores sociales, económicos y ambientales.
Amenazas para su continuidad
El Ministerio de Cultura ha advertido, sin embargo, de que los actuales cambios sociales, económicos y ambientales están poniendo a prueba la continuidad de algunas de las prácticas, conocimientos y modelos tradicionales de gobernanza relacionados con estos sistemas de regadío.
Entre los principales desafíos se encuentran el envejecimiento de la población, la despoblación de las zonas rurales y la falta de relevo generacional. Estos factores pueden favorecer, según ha avisado Cultura, la pérdida de los saberes acumulados a lo largo del tiempo.
La ausencia de relevo también puede debilitar la capacidad de gobernanza y de gestión que históricamente ha sostenido estos sistemas, basada en unas comunidades que han desarrollado mecanismos propios para organizar el uso del agua y transmitir sus conocimientos.
El reconocimiento como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial pretende precisamente salvaguardar este patrimonio cultural, integrado no solamente por determinadas técnicas de riego, sino también por los conocimientos, las prácticas y las estructuras comunitarias que las han hecho posibles durante generaciones.
La medida aprobada por el Gobierno español se produce después de que el regadío tradicional fuera incluido en 2023 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO mediante una candidatura presentada por Austria, Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza.
Con la aprobación del Real Decreto, España reconoce ahora dentro de su marco de protección del patrimonio cultural inmaterial la importancia de unos sistemas que, según Cultura, constituyen un legado ambiental, tecnológico, paisajístico y social y están estrechamente relacionados con la identidad y las formas de vida de las comunidades que los han conservado durante siglos.
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