El partido Tisza-Partido Respeto y Libertad, liderado por el conservador Péter Magyar, ha sido el más votado en las elecciones legislativas celebradas este domingo 12 de abril en Hungría y controlaría 138 de los 199 escaños del Parlamento unicameral, según resultados oficiales correspondientes al 92,74% del escrutinio.

Sumario

 

Este resultado le otorga una mayoría cualificada de dos tercios, suficiente para impulsar reformas legales de alcance y marcar un cambio significativo en el panorama político del país.

 

Victoria con dos tercios

 

Los datos publicados por la Oficina Nacional Electoral sitúan al partido de Magyar como primera fuerza política, muy por delante de Fidesz-Unión Cívica Húngara, formación del primer ministro Viktor Orbán, que queda en segundo lugar con 54 escaños –incluyendo los de su socio, el Partido Demócrata Cristiano (KDNP)–. Por su parte, el Movimiento Nuestra Patria obtiene 7 escaños, mientras que ninguna otra formación logra representación parlamentaria.

En términos porcentuales, Tisza recibe el 53,74% de los votos, frente al 37,65% de Fidesz-KDNP y el 5,92% de Nuestra Patria, unos resultados que, sumados al sistema electoral mixto, refuerzan la amplia ventaja parlamentaria del partido vencedor.

La mayoría de dos tercios conseguida por Magyar le permite no solo gobernar con holgura, sino también acometer reformas legislativas de gran alcance, lo que marca un punto de inflexión en la política húngara tras más de una década de dominio de Orbán.

 

¿Fin del “régimen” Orbán?

 

Tras conocerse los primeros resultados, Péter Magyar ha publicado un breve mensaje en redes sociales: “Gracias, Hungría”. Posteriormente, su formación ha informado de que Viktor Orbán le ha felicitado por teléfono por la victoria.

Magyar ha comparecido ante sus simpatizantes portando una gran bandera húngara, donde ha reivindicado el fin del “régimen de Orbán” tras lo que ha calificado de “milagro” electoral. “Hemos liberado juntos Hungría. Hemos recuperado nuestra patria”, ha afirmado.

El líder conservador, que se convertirá en el nuevo primer ministro, ha destacado la “histórica” participación y el “histórico resultado” que le otorga el control de dos tercios del Parlamento para llevar a cabo una transición “eficaz, pacífica y suave”.

En su intervención, ha subrayado que el país ha rechazado “los engaños, las mentiras, la mala gestión y la traición” y ha defendido que Hungría “quiere ser otra vez un país europeo”. “En la batalla de David contra Goliat ha triunfado el amor”, ha añadido.

Por su parte, Viktor Orbán ha reconocido ante sus seguidores que los resultados son “claros” y “dolorosos”, aunque ha prometido que no se rendirá “jamás”. “La responsabilidad de gobernar no recae sobre nosotros. He felicitado al partido ganador”, ha afirmado.

El todavía primer ministro ha advertido de que aún no se sabe qué implicaciones tendrá este resultado para el país, aunque ha asegurado que trabajará desde la oposición y ha agradecido a sus votantes los 2,5 millones de apoyos recibidos.

 

Alta participación y denuncias

 

La jornada electoral ha estado marcada por una participación récord del 79,01%, lo que supone un total de 4.424.474 votantes, mientras que en la capital, Budapest, la participación ha alcanzado el 82,19%.

Tanto Tisza como Fidesz han señalado que han recibido denuncias de fraude electoral, lo que podría retrasar la investigación de posibles irregularidades y la publicación de los resultados definitivos.

Además, todavía deben contabilizarse los votos de los húngaros residentes en el extranjero, un factor que forma parte del proceso oficial de escrutinio y que podría introducir ajustes menores en el reparto final de escaños.

En el plano internacional, el resultado ha generado reacciones inmediatas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha celebrado que “hoy ganan Europa y los valores europeos”, mientras que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha felicitado la victoria de Magyar y ha destacado el respaldo a una opción europeísta.

Con estos resultados, Péter Magyar logra una victoria contundente y abre una nueva etapa política en Hungría, marcada por el fin de la larga etapa de Viktor Orbán y por la posibilidad de impulsar cambios profundos gracias a una mayoría parlamentaria sin precedentes recientes.