Antonio Vercher Noguera, figura clave en la persecución de los delitos ecológicos y urbanísticos, ha fallecido este domingo 12 de abril en Madrid a los 72 años
Una trayectoria pionera
Nacido en Tavernes de la Valldigna en 1954, Antonio Vercher desarrolló una dilatada trayectoria en el ámbito fiscal y de la cooperación internacional, hasta convertirse en uno de los grandes referentes de la defensa jurídica del medio ambiente en España. Su carrera quedó especialmente vinculada a la idea de hacer compatible el crecimiento económico, la ordenación del territorio y la protección ambiental.
Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Valencia y doctorarse en Derecho por la Universidad de Cambridge, inició su carrera fiscal en 1980. A partir de ahí, fue asumiendo responsabilidades en distintas instancias, en un recorrido que le situó en el centro de la evolución de la persecución penal de los atentados contra el entorno natural y el urbanismo irregular.
Una década después de comenzar su carrera, fue nombrado coordinador de delitos contra el Medio Ambiente en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV). Ese nombramiento consolidó una línea de trabajo que más tarde acabaría marcando buena parte de su vida profesional y lo convertiría en una figura especialmente reconocida en este ámbito.
En 1996, comenzó a ejercer en la Fiscalía del Tribunal Supremo y, tres años más tarde, fue designado letrado del Tribunal de Justicia de la Comisión Europea. A lo largo de esos años, también presidió el Consejo Consultivo de Fiscales Europeos (CCPE), desde donde reforzó la cooperación internacional en materia penal, una de las vertientes que definieron su perfil profesional.
Defensa penal del medio ambiente
El punto de inflexión de su trayectoria llegó en 2006, cuando se convirtió en el primer fiscal de sala coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Supremo. Desde ese puesto lideró durante casi dos décadas la persecución de los delitos ecológicos y urbanísticos en España, una labor que desempeñó hasta su jubilación en septiembre de 2025.
Ese papel le erigió en un referente jurídico nacional e internacional en la defensa de la sostenibilidad desde el ámbito penal. Su actividad destacó especialmente en la lucha contra los delitos urbanísticos y los incendios, dos de los frentes en los que desarrolló una actuación más visible durante su etapa al frente de la especialidad.
De hecho, en agosto de 2025, poco antes de retirarse, se volcó con los incendios que arrasaban la península. Entonces instó a los fiscales provinciales de esa área a “comprobar” si los municipios más afectados contaban con planes de prevención y reclamó responsabilidades penales para quienes tenían la “obligación” de elaborar esas medidas preventivas y no lo hicieron.
En aquel escrito, Vercher sostuvo que “la situación que en este momento estamos sufriendo” se debía a la ausencia o, en su caso, a la aplicación improcedente de los planes de prevención de incendios. Esa intervención volvió a reflejar el enfoque que mantuvo durante su carrera: una defensa activa del medio ambiente basada en la exigencia de responsabilidades cuando fallaban los mecanismos de protección.
Su trabajo contribuyó a situar los delitos contra el medio ambiente en un plano central del debate jurídico y de la acción del Ministerio Fiscal. A lo largo de casi veinte años como fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, su figura quedó asociada a una interpretación firme del papel de la Fiscalía en la tutela del territorio, la sostenibilidad y el interés general.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su vida, Antonio Vercher recibió diversos premios por su labor. Entre ellos figura el Panda de Oro de WWF, concedido con motivo del 50 aniversario de la organización. Ese reconocimiento se sumó a una trayectoria marcada por el prestigio dentro y fuera de España.
Además de su actividad institucional, dejó una amplia producción escrita centrada en la sostenibilidad y la responsabilidad institucional. Entre sus publicaciones destacan Comentarios al delito ecológico (1986), La delincuencia urbanística (2002), El derecho europeo medioambiental (2005) y Tropiezos éticos y prácticos en la protección penal del medio ambiente (2024), entre otras obras.
Tras conocerse su fallecimiento, la Fiscalía General del Estado expresó en un comunicado su pesar por la pérdida de quien definió como “un imprescindible referente para el Ministerio Fiscal”. La institución subrayó que su recuerdo y su legado, tanto profesional como humano, quedarán para siempre en su estructura.
También la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, le dedicó un mensaje en redes sociales, donde recordó a Vercher como un “referente dentro y fuera de nuestras fronteras”. En su cuenta de Bluesky, señaló que deja el deber de preservar aquello a lo que consagró su vida y afirmó que su legado y su recuerdo acompañarán siempre.
A esas palabras se sumó la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que en la red social X destacó a Vercher como un profesional “comprometido y activo hasta el final”. En su mensaje, añadió que deja un valioso legado y le despidió con la frase: “Que la tierra que él tanto defendió le sea leve”.
Con su muerte, desaparece una de las figuras más relevantes en la construcción de una Fiscalía ambiental en España. Su carrera, marcada por la especialización, la cooperación internacional y la defensa penal del entorno natural, deja una huella duradera en la evolución de la respuesta institucional frente a los delitos medioambientales y urbanísticos.