Las perturbaciones causadas por el clima están teniendo profundos impactos en los ecosistemas costeros, con muchas especies cruciales formadoras de hábitats en fuerte declive. Sin embargo, entre estos biomas degradados, están apareciendo ejemplos de resiliencia, unas recuperaciones que describen en BioScience Jennifer O'Leary, bióloga marina de California Sea Grant, en la Universidad Politécnica del Estado, en Estados Unidos, y sus colegas.

Para obtener información sobre los hábitats costeros afectados, los autores encuestaron a 97 expertos marinos acerca de sus observaciones de alteraciones inducidas por el clima, incluyendo tormentas extremas, cambios de temperatura y acidificación de los océanos. El 80% de los que habían sido testigos de climas extremos también identificaron evidencia de resistencia del hábitat o recuperación rápida.

A pesar de llegar a un bajo nivel de sólo un 9% de área no blanqueada, la superficie sana del arrecife se recuperó hasta el 44% en 12 años

En algunos casos, la resiliencia –capacidad los ecosistemas para absorber perturbaciones, sin alterar significativamente su estructura y funcionalidad, pudiendo regresar a su estado original– estuvo marcada por recuperaciones sorprendentes. En un evento de blanqueamiento en Australia Occidental, se perdió hasta el 90% de los corales vivos como consecuencia de un severo blanqueamiento. A pesar de llegar a un bajo nivel de sólo un 9% de área no blanqueada, la superficie sana del arrecife se recuperó hasta el 44% en 12 años.

Según la encuesta de los expertos, los factores que permitían la resiliencia eran variados, pero las áreas de hábitat remanentes y la alta conectividad fueron los contribuyentes más citados. También se consideraron importantes las prácticas de gestión racional, en particular el control de factores de estrés humanos adicionales.

 

Una visión optimista

 

Los autores esperan que al dilucidar las causas de la resiliencia se puedan "descubrir condiciones y procesos locales que permitan a los ecosistemas mantener su estructura y función y continuar proporcionando servicios a los humanos". Sostienen que si las áreas marinas protegidas "están espaciadas apropiadamente en función de la producción reproductiva y el potencial de dispersión de las especies", puede ser posible mitigar el daño causado por eventos de perturbación climática.

No obstante, O'Leary y sus colegas advierten de que los puntos fuertes locales "no contradicen la abrumadora evidencia de que los impactos climáticos son importantes factores estresantes para los ecosistemas costeros", pero añaden que proporcionan "optimismo sobre que la posibilidad de identificar y manejar condiciones que faciliten la resiliencia al estrés climático".