Cantabria ha establecido un cupo máximo de extracción de 30 ejemplares de lobo desde este 1 de junio y hasta final de 2026, según ha anunciado este lunes la consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, y recoge una resolución publicada en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). La medida se adopta en un contexto marcado por la expansión de la especie en la región y por los daños atribuidos a sus ataques sobre la ganadería extensiva.

 

Nuevo cupo de extracción

 

La resolución contempla la extracción de 20 ejemplares en la Zona 1 del Plan de Gestión del Lobo, que engloba los municipios considerados tradicionalmente como área de presencia de la especie, y otros 10 ejemplares en la Zona 2, donde el plan establece que el lobo no debería mantener una presencia estable.

El Gobierno autonómico ha precisado que, aunque el límite inicial es de 30 ejemplares, podrán autorizarse “controles excepcionales” si una vez agotado el cupo continúan produciéndose daños significativos por su magnitud, recurrencia o concentración geográfica y temporal.

Según explicó Susinos, el cupo inicialmente previsto para esta temporada era de 35 ejemplares, pero se ha reducido tras contabilizarse cinco lobos abatidos después del 1 de enero de 2026, que han sido descontados del total autorizado.

 

Balance de mortalidad

 

Durante el periodo de vigencia del anterior cupo correspondiente a la temporada 2025/2026, el Ejecutivo regional tiene constancia de la muerte de 42 ejemplares de lobo.

De ellos, 38 murieron en controles poblacionales autorizados, mientras que dos fallecieron por furtivismo y otros dos fueron atropellados.

Los cinco ejemplares abatidos en lo que va de año son los que han motivado la reducción del nuevo límite autorizado, fijado finalmente en 30 lobos para el resto de 2026.

 

Menos ataques, más reses muertas

 

La consejera también ha presentado los datos relativos a los daños causados por el lobo durante 2025, que reflejan una evolución desigual.

Por un lado, se registraron 2.669 ataques acreditados, una cifra que supone una reducción del 1,87% respecto al año anterior. Sin embargo, el número de animales afectados aumentó.

En total, los ataques provocaron la muerte de 3.427 cabezas de ganado, lo que representa 171 más que en 2024, además de dejar 273 animales heridos.

Los ataques se distribuyeron en 72 de los 102 municipios cántabros, lo que significa que afectaron al 70,59% del territorio municipal de la comunidad.

Entre los municipios más afectados destacan la Hermandad de Campoo de Suso, con 327 ataques, seguida por Campoo de Enmedio con 185 y San Pedro del Romeral con 139. También figuran entre los más afectados Cabuérniga, Los Tojos, Tudanca, Valderredible y Luena.

Las compensaciones económicas reconocidas por estos daños alcanzaron casi 1,73 millones de euros en indemnizaciones a los ganaderos.

 

Presencia creciente del lobo

 

Los datos presentados por el Gobierno autonómico indican que en 2025 se confirmó la existencia de 25 manadas distintas de lobo en Cantabria.

De ellas, 24 ya habían sido detectadas en años anteriores, mientras que se ha identificado una nueva manada en la zona oriental de la comunidad, un dato que confirma la expansión territorial de la especie.

Según la información facilitada por la Consejería, el lobo ocupa actualmente alrededor del 80% del territorio regional, con un área de distribución superior a los 4.000 kilómetros cuadrados.

Además, las densidades registradas superan los tres lobos por cada 100 kilómetros cuadrados, situándose entre las más elevadas de la península ibérica.

 

Estimación de la población

 

En cuanto a la reproducción, los técnicos han confirmado actividad reproductora en 13 de las 25 manadas identificadas durante 2025.

En las otras 12 manadas no existe por el momento información suficiente que permita acreditar la presencia de cachorros o procesos reproductivos.

A partir de estos datos, el Ejecutivo regional ha estimado una población total de 177 ejemplares de lobo en Cantabria. El cálculo se obtiene aplicando una metodología que asigna nueve ejemplares a cada manada con reproducción confirmada y cinco ejemplares a aquellas en las que no se ha podido verificar la reproducción.

La cifra sitúa a Cantabria como una de las comunidades con mayor presencia relativa de lobo ibérico y servirá de referencia para la aplicación de las medidas de gestión y control previstas por la administración autonómica durante el resto del año.

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