El cambio de hora de primavera volverá a aplicarse en España en la madrugada del próximo sábado al domingo 29 de marzo, cuando a las 02.00 serán las 03.00, dando paso al horario de verano. La cita llega un año más con el mismo telón de fondo: la falta de una decisión definitiva en la Unión Europea y un debate abierto entre quienes consideran útil mantener el ajuste estacional y quienes reclaman eliminarlo.
Los físicos ven útil mantener el ajuste estacional
A la espera de que Bruselas retome una discusión que lleva años encallada, los físicos José María Martín Olalla (Universidad de Sevilla) y Jorge Mira Pérez (Universidad de Santiago de Compostela) defienden que el cambio horario sigue teniendo sentido como mecanismo de adaptación a las estaciones.
Martín Olalla subraya que el cambio de hora “funciona bastante mejor de lo que se piensa”, pese a resultar incómodo. A su juicio, permite ajustar la actividad humana al distinto momento del amanecer en invierno y verano, facilitando jornadas más alineadas con la luz natural y tardes más largas en los meses estivales.
El investigador considera que existe una “utilidad racional” en esta práctica, aunque reconoce que no siempre es fácil cuantificarla científicamente. También defiende cierta flexibilidad en la UE para que cada país adapte el sistema a su realidad geográfica.
Por su parte, Jorge Mira coincide en que el cambio horario responde a la variación estacional de la luz. Recuerda que los ritmos biológicos llevan siglos adaptándose a estos ciclos y advierte de que, aunque su impacto varía según el país, el sistema tiene una base lógica.
ARHOE pide suprimir el cambio y fijar el horario de invierno
En contraste, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) insiste en eliminar el cambio de hora y mantener el horario de invierno de forma permanente. Su presidente, César Martín, sostiene que es el más adecuado, especialmente desde el punto de vista de la salud.
La entidad participó en el comité de expertos impulsado por el Gobierno en 2018, cuyo informe en 2019 no logró conclusiones definitivas ni propuso cambios en el huso horario español. Aun así, ARHOE valora el intento del Ejecutivo de reabrir el debate en la UE.
Para la asociación, la clave es insistir en el ámbito europeo para cerrar una cuestión que afecta directamente al descanso, la conciliación y el bienestar de la población.
Europa mantiene bloqueada la decisión final
El debate europeo sigue sin resolverse. Quienes abogan por eliminar el cambio horario argumentan que no hay evidencia sólida de ahorro energético y sí posibles efectos negativos sobre la salud.
España defendió en la UE su eliminación apoyándose en el respaldo ciudadano, la falta de beneficios energéticos y el impacto en la vida cotidiana. Sin embargo, la decisión depende del Consejo de la Unión Europea, donde no existe consenso.
La última propuesta relevante, en 2019 bajo la Comisión de Jean-Claude Juncker, planteaba que cada país eligiera su horario definitivo, pero quedó paralizada por las diferencias entre Estados.
Más recientemente, el comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, se mostró favorable a eliminar el sistema por las “complicaciones innecesarias” que genera, aunque sin avances concretos.
Mira advierte de que, pese a las diferencias entre países como Finlandia y España, no debería romperse la armonización horaria europea. Así, mientras Bruselas mantiene el debate en pausa, España volverá a adelantar el reloj este fin de semana sin una decisión definitiva sobre su futuro.