El empleo de hogar y cuidados se ha convertido en una pieza imprescindible para miles de familias en España, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, las limitaciones del sistema público de dependencia y la desigual distribución de las tareas de cuidado. Sin embargo, el informe Trabajo invisible y cuerpos rotos (1) elaborado por Oxfam Intermón, señala que quienes realizan este trabajo siguen soportando condiciones de precariedad laboral, desprotección y fuerte desgaste físico y emocional.
Un trabajo esencial
España concentra el 34,5% de las empleadas de hogar y cuidados de toda la Unión Europea, lo que la sitúa como el país comunitario con mayor número de trabajadoras contratadas directamente por familias. En 2024 había 565.718 personas dedicadas a este sector en domicilios particulares, en su gran mayoría mujeres.
El informe subraya que se trata de un empleo profundamente feminizado: el 87,21% de las personas trabajadoras del sector son mujeres. Además, el trabajo de hogar y cuidados también está marcado por el origen migrante de buena parte de quienes lo desempeñan. Un 69% tiene nacionalidad extranjera o doble nacionalidad, y la mayoría procede de países extracomunitarios.
Oxfam Intermón relaciona esta realidad con una crisis de cuidados que se ha ido haciendo cada vez más visible. El aumento de la longevidad, los cambios en los modelos familiares y la incorporación de las mujeres al mercado laboral no han ido acompañados, según el informe, de una respuesta suficiente por parte de las administraciones públicas, las empresas y los hogares.
Muchas familias recurren a la contratación directa de trabajadoras para cubrir necesidades de limpieza, acompañamiento, atención a personas mayores, cuidado infantil o apoyo a personas dependientes
En la práctica, muchas familias recurren a la contratación directa de trabajadoras para cubrir necesidades de limpieza, acompañamiento, atención a personas mayores, cuidado infantil o apoyo a personas dependientes. Son tareas que permiten que la vida cotidiana continúe, pero que siguen sin recibir el reconocimiento social, económico y laboral que les corresponde.
Precariedad y bajos salarios
A pesar de su importancia, el sector presenta altos niveles de informalidad. El informe estima que existe al menos un 32% de trabajadoras sin alta en la Seguridad Social, una situación que condiciona el acceso a otros derechos, como la cotización por desempleo o la posibilidad de cobrar una prestación cuando se pierde el trabajo.
La precariedad también aparece en la forma de contratación. El 23,9% de los contratos del sector son temporales y el 58,84% de las trabajadoras tiene jornada parcial. Junto a los empleos por horas conviven situaciones de jornadas muy largas, especialmente en el caso de las trabajadoras internas, que viven en el mismo domicilio en el que trabajan.
Según el informe, en España hay al menos 38.143 trabajadoras internas. Esta modalidad implica una relación laboral especialmente intensa, porque el espacio de trabajo y el lugar de residencia coinciden. En muchos casos, esa frontera difusa entre empleo y vida personal dificulta el descanso, la desconexión y la defensa efectiva de derechos.
El problema salarial es otro de los puntos centrales. Oxfam Intermón señala que, para una misma jornada, por cada 10 euros que ganan otros sectores, el empleo de hogar y cuidados ingresa menos de 6 euros. La organización advierte de que, aunque se trata de un trabajo esencial, muchas empleadas apenas alcanzan el salario mínimo o quedan por debajo de unas condiciones que permitan vivir con estabilidad.
La pérdida del empleo tampoco ofrece una protección suficiente. El informe indica que la prestación por desempleo no llega a todas las trabajadoras y que la indemnización por despido es inferior a la de otros sectores. Además, incluso cuando existe derecho a cobrarla, no siempre se hace efectiva: solo 2 de cada 5 trabajadoras con derecho a indemnización por despido en el último año afirmaron haberla recibido.
Cuerpos y vidas al límite
Las condiciones laborales tienen un impacto directo sobre la salud. El informe describe el empleo de hogar y cuidados como un sector de “cuerpos rotos”, por la frecuencia de dolores, lesiones y problemas físicos asociados a tareas repetitivas, cargas, posturas forzadas y jornadas extensas.
El 90,6% de las trabajadoras encuestadas afirma haber sufrido dolores musculoesqueléticos en el último año. A ello se suma el impacto sobre la salud mental y emocional: un 65,5% declara haber sufrido estrés, un 59,2% ansiedad y un 36,7% depresión.
Oxfam Intermón también alerta de la sobremedicación como estrategia para poder seguir trabajando. Un 74% de las encuestadas consume analgésicos y calmantes para el dolor de manera regular, mientras que un 29,8% afirma consumir psicofármacos ocasional o regularmente. El informe vincula esta situación con la dificultad para descansar, recuperarse y acceder a bajas laborales en condiciones adecuadas.
La violencia en el trabajo aparece como otro problema relevante. El 49,2% de las trabajadoras encuestadas indica haber vivido algún tipo de violencia en el ámbito laboral y un 70% conoce algún caso cercano. La privacidad del domicilio, la informalidad y la baja valoración del sector dificultan la detección y la denuncia de estas situaciones.
Las consecuencias van más allá del empleo. El informe señala que 3 de cada 10 trabajadoras no logran ingresos suficientes para salir de la pobreza. Además, un 37,7% presenta dificultades muy severas para llegar a fin de mes, especialmente cuando vive de alquiler.
La vivienda se convierte así en otro foco de vulnerabilidad. Solo un 8,1% de las trabajadoras encuestadas tiene vivienda en propiedad. Muchas viven en pisos de alquiler o en habitaciones dentro de viviendas compartidas, y el informe recoge que pueden llegar a destinar hasta el 47,57% de sus salarios al pago de la vivienda.
Oxfam Intermón reclama una respuesta integral que no se limite a reconocer la importancia del sector, sino que mejore sus condiciones reales
Oxfam Intermón reclama una respuesta integral que no se limite a reconocer la importancia del sector, sino que mejore sus condiciones reales. Entre sus propuestas figuran reforzar el sistema público de dependencia, garantizar derechos colectivos, avanzar en la profesionalización, reconocer los riesgos laborales y abordar la situación de las trabajadoras migrantes en situación administrativa irregular.
La conclusión del informe es clara: el empleo de hogar y cuidados sostiene una parte fundamental de la vida cotidiana, pero continúa situado en los márgenes del sistema laboral. Sin una mejora de derechos, salarios, protección social y salud laboral, quienes cuidan seguirán haciéndolo en condiciones que comprometen su bienestar y su futuro.
Referencias
- (1) Trabajo invisible y cuerpos rotos. Oxfam Intermón.
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