El Día Internacional de la Reparación celebró este sábado 17 de octubre su décimo aniversario con actividades en distintas comunidades autónomas españolas, impulsadas por organizaciones sociales y ecologistas para defender el derecho a reparar y promover un modelo de producción y consumo más sostenible, basado en la economía circular y el aprovechamiento de los recursos naturales.
Reparar antes que desechar
La iniciativa contó con el impulso de Amigas de la Tierra, AERESS, CECU, Setem y Ecologistas en Acción, junto con Restarters Barcelona, Restarters Vallalta – Terra Vallalta, Ereuse, Pangea, Ingeniería sin Fronteras, Red Ecofeminista, Caixa d'Eines i Feines y la Alianza Residuo Cero.
Los encuentros se centraron en la reparación de prendas textiles y pequeños aparatos eléctricos y electrónicos, con el objetivo de fomentar su reutilización y evitar que se conviertan prematuramente en residuos
Las actividades se organizaron en Galicia, Madrid, Andalucía, Aragón, Navarra, Cataluña, Islas Baleares y la Comunidad Valenciana, además de Albacete y Segovia. Los encuentros se centraron en la reparación de prendas textiles y pequeños aparatos eléctricos y electrónicos, con el objetivo de fomentar su reutilización y evitar que se conviertan prematuramente en residuos.
«Repair cafés»
Uno de los principales elementos de la celebración fueron los denominados «repair cafés», espacios gestionados por personas voluntarias con conocimientos de reparación. En ellos, la ciudadanía pudo aprender gratuitamente a arreglar productos cotidianos y conocer alternativas a su sustitución.
Estos encuentros buscan transmitir conocimientos prácticos y fomentar una cultura de la reparación frente a la tendencia a desechar artículos que todavía pueden utilizarse. Su planteamiento consiste en facilitar que las personas participen directamente en el mantenimiento de sus pertenencias y descubran las posibilidades de prolongar su funcionamiento.
Para las entidades organizadoras, alargar la vida útil de los productos constituye una medida necesaria para avanzar hacia un sistema económico que aproveche mejor los materiales y reduzca la cantidad de desechos generados.
La reparación y la economía circular
La celebración puso el foco en la necesidad de transformar los actuales hábitos de producción y consumo. Las organizaciones consideran que la economía circular debe apoyarse en un uso más eficiente de los recursos naturales y en medidas que permitan aprovechar durante más tiempo los productos existentes.
En este modelo, la reparación de objetos y materiales ocupa un lugar importante porque permite mantenerlos en uso sin necesidad de sustituirlos inmediatamente por otros nuevos. Se trata de una alternativa que las entidades promotoras relacionan directamente con la sostenibilidad ambiental.
El derecho a reparar constituye otra de las principales reivindicaciones de la jornada. Las organizaciones defienden que la ciudadanía pueda conservar y recuperar sus productos, en lugar de recurrir necesariamente a su eliminación cuando presentan desperfectos o dejan de funcionar correctamente.
Los encuentros de reparación también permiten acercar estas prácticas a personas que no disponen de conocimientos técnicos. La participación de voluntariado especializado facilita el aprendizaje de tareas relacionadas con el arreglo de textiles y dispositivos electrónicos de pequeño tamaño.
Un objetivo compartido: impulsar un consumo más responsable y favorecer que la reparación tenga mayor presencia en la vida cotidiana.
De este modo, la iniciativa combina la concienciación ambiental con actividades prácticas destinadas a mostrar cómo el mantenimiento de los artículos de uso cotidiano puede contribuir a disminuir la generación de residuos.
El décimo aniversario de esta jornada internacional sirvió, además, para reunir a entidades de distintos ámbitos alrededor de un objetivo compartido: impulsar un consumo más responsable y favorecer que la reparación tenga mayor presencia en la vida cotidiana.
El impacto de los residuos
En 2022 se produjeron 62.000 millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
La necesidad de promover estas prácticas se refleja en la cantidad de residuos que generan determinados sectores. Según el Observatorio de Residuos Electrónicos de Naciones Unidas (1), en 2022 se produjeron 62.000 millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, de acuerdo con los datos recogidos por las organizaciones impulsoras de la celebración.
Los residuos electrónicos constituyen, por tanto, uno de los ámbitos sobre los que se centró la iniciativa. Los encuentros dedicados a estos aparatos buscaron mostrar las posibilidades de reparación de dispositivos pequeños, con la finalidad de evitar que terminen desechándose cuando todavía pueden recuperarse.
El sector textil también presenta importantes problemas ambientales. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2018 se generaron 92 millones de toneladas de residuos textiles, una cifra que refleja la magnitud de los desechos asociados a esta actividad.
En 2018 se generaron 92 millones de toneladas de residuos textiles
En España, cada persona genera aproximadamente 19 kilos de residuos textiles al año, equivalentes a unas 60 prendas
En España, cada persona genera aproximadamente 19 kilos de residuos textiles al año, equivalentes a unas 60 prendas. Este volumen pone de manifiesto la importancia de fomentar prácticas que permitan aprovechar la ropa durante más tiempo antes de desecharla.
La reparación textil fue, precisamente, otra de las actividades presentes en la celebración. A través de estos encuentros, las organizaciones buscaron promover el aprovechamiento de las prendas y mostrar que los arreglos pueden contribuir a reducir los residuos derivados del consumo de ropa.
Las entidades participantes relacionan estas actuaciones con la necesidad de avanzar hacia un sistema que conceda mayor importancia a la durabilidad de los productos y al aprovechamiento de los materiales ya disponibles.
La celebración del décimo aniversario del Día Internacional de la Reparación volvió así a situar el derecho a reparar y la reducción de residuos entre las prioridades de las organizaciones participantes, que defienden un cambio en los hábitos de consumo para favorecer una economía más circular y sostenible.
Referencias
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