Un número especial de la revista Science (1) plantea que esta visión resulta insuficiente. Las diferencias biológicas entre mujeres y hombres van mucho más allá del aparato reproductor y pueden influir en el dolor, el envejecimiento, las enfermedades y la respuesta del organismo a lo largo de toda la vida. 

 

Mucho más que reproducción

 

La publicación reúne cuatro artículos de revisión y un artículo de perspectiva que examinan algunos de los grandes interrogantes pendientes sobre la salud de las mujeres. Entre ellos aparecen el dolor crónico, la menopausia, los cambios inmunitarios durante el embarazo, la influencia de los cromosomas sexuales y el papel que siguen desempeñando los ovarios después de la etapa reproductiva.

Uno de los ejemplos más claros es el dolor. Las mujeres, especialmente las más jóvenes, padecen algunos trastornos de dolor funcional aproximadamente el doble que los hombres, aunque las diferencias pueden ser todavía mayores en determinadas enfermedades. Los investigadores estudian ahora cómo intervienen factores como las hormonas sexuales, la relación entre los sistemas inmunitario y nervioso o la microbiota intestinal.

 

El embarazo transforma el organismo

 

Otro de los trabajos se centra en el embarazo, una etapa que obliga al organismo materno a realizar cambios coordinados en prácticamente todos sus órganos. Tradicionalmente, esta transformación se ha explicado sobre todo por la acción de las hormonas.

Pese a su importancia, los mecanismos que explican este proceso todavía no se conocen por completo

Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que el sistema inmunitario también desempeña un papel activo: ayuda a reorganizar los tejidos de la madre para adaptarlos al embarazo y esos cambios podrían influir en su salud incluso después del parto. Pese a su importancia, los mecanismos que explican este proceso todavía no se conocen por completo. 

 

Menopausia, ovarios y envejecimiento

 

La menopausia es otro de los ámbitos que los científicos consideran necesario estudiar con mayor profundidad. En lugar de entenderla simplemente como el final de la etapa reproductiva, los trabajos reunidos por Science la abordan como una transición biológica que afecta al conjunto del organismo y que puede relacionarse con la salud durante el envejecimiento. 

Durante mucho tiempo se consideró que, una vez terminada su función reproductiva, los ovarios se convertían prácticamente en órganos inactivos

También está cambiando la visión de los ovarios después de la menopausia. Durante mucho tiempo se consideró que, una vez terminada su función reproductiva, se convertían prácticamente en órganos inactivos. Las evidencias disponibles apuntan, sin embargo, a que continúan teniendo actividad biológica durante décadas. Los investigadores señalan que todavía es necesario determinar qué funciones mantienen y qué consecuencias puede tener su extirpación para la salud a largo plazo. 

Los científicos también están investigando cómo los cromosomas XX y XY intervienen en el envejecimiento y en enfermedades neurológicas, inmunitarias, cardiovasculares, metabólicas y algunos tipos de cáncer. Comprender mejor estas diferencias podría ayudar a incorporarlas al desarrollo de tratamientos y al diseño de los ensayos clínicos. 

El mensaje que recorre el especial de Science es que estudiar específicamente la biología femenina no consiste únicamente en investigar enfermedades de los órganos reproductivos. Tener en cuenta las diferencias relacionadas con el sexo puede ayudar a comprender mejor por qué determinadas enfermedades afectan de manera distinta a mujeres y hombres y, en el futuro, contribuir a tratamientos más ajustados a cada persona.

Referencias

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