El encuentro de León XIV con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia en España, celebrado en la Nunciatura, ha coincidido con una fuerte crítica de asociaciones y denunciantes, que han reclamado al Papa y al Gobierno medidas concretas porque consideran que los gestos institucionales no bastan mientras siguen pendientes la reparación integral, el reconocimiento efectivo de las víctimas y la ampliación de los plazos de prescripción.

 

Reunión con víctimas

 

León XIV se ha reunido este lunes con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia de España, con las que ha mantenido un encuentro privado de casi una hora de duración, según han informado fuentes del Vaticano. Durante la conversación, cada una de las personas presentes, partiendo de sus dolorosas experiencias personales, ha presentado al Papa propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos que las mismas fuentes han calificado de “dramáticos”.

Según el Vaticano, el Pontífice ha escuchado con afecto y atención, ha asegurado su cercanía –y la de toda la comunidad eclesial– y ha reafirmado su compromiso para que las propuestas recibidas sirvan de base para nuevos esfuerzos. El objetivo expresado ha sido que la Iglesia pueda ser un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación.

Las víctimas han estado acompañadas por personal eclesial comprometido con la labor de cercanía y apoyo a quienes han sufrido abusos. En concreto, han estado acompañadas por Lidia Troya, coordinadora del proyecto Repara del Arzobispado de Madrid. Según fuentes cercanas a la organización del encuentro, la mayoría procedía de las víctimas atendidas por el Defensor del Pueblo, así como de otras vinculadas al Proyecto Repara, la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos.

Sin embargo, la reunión no ha cerrado la crítica de las asociaciones que no estaban presentes. Por la mañana, varios colectivos de víctimas de abusos han pedido frente a la Nunciatura que León XIV mostrara durante su visita a España un compromiso decidido con ellas. Entre los firmantes figuraban la Asociación Nacional Infancia Robada, Justice Initiative España y AVA, junto a otros colectivos.

Estas asociaciones han reclamado que el Papa escuche también a quienes, durante años, han asumido el coste personal y social de denunciar y de trabajar por cambios reales. Sus demandas han incluido el reconocimiento jurídico pleno de la condición de víctima, el acceso a atención psicológica y psiquiátrica especializada, a demanda y de por vida, medidas de apoyo para la inserción educativa y laboral, así como indemnizaciones dignas y proporcionales al daño sufrido.

 

Críticas a Montserrat

 

La crítica más dura ha llegado después desde Montserrat, donde Miguel Hurtado, primer denunciante de abusos en la abadía y portavoz de Reparación Integral Ya, se ha mostrado “triste y decepcionado” por la visita del Papa León XIV a la abadía. Hurtado le había pedido que no acudiera porque, a su juicio, esa presencia “echa sal en la herida”.

Hurtado ha sostenido que está bien que el Papa hable de “plaga” en la Iglesia, que diga que se trata de una herida “en carne viva” y que reconozca que las víctimas tienen derecho a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. Pero ha denunciado que, al acudir a Montserrat sabiendo que la institución se niega a reparar a sus víctimas, el Pontífice estaría haciendo “lo contrario de lo que dice”.

El portavoz de RIYA ha grabado un vídeo desde Montserrat para expresar su dolor y decepción con la actitud de León XIV, coincidiendo con su visita a la abadía. Ha recordado que pidieron al Papa que no acudiera a lo que ha descrito como la “zona cero de la pederastia clerical catalana”, al considerar que Montserrat se ha negado durante los últimos siete años a reparar integralmente a sus víctimas.

Según Hurtado, en 2019 la abadía reconoció que el germà Andreu Soler había sido un “depredador sexual y pederasta” que había abusado de 12 menores durante 30 años. Sin embargo, ha lamentado que en 2026 las víctimas sigan sin reparar. Además, ha añadido que, tras el acuerdo entre la Iglesia y el Estado para la reparación de las víctimas de abusos en la Iglesia, Montserrat se ha declarado “insumisa moral” y se niega a indemnizar si no hay sentencia judicial.

Hurtado ha exigido que se erija un monumento a las víctimas de pederastia catalanas y que, en actos significativos como la visita del Papa, se realicen homenajes públicos de memoria y reconocimiento. A su juicio, el Vaticano y Montserrat podrían haber organizado un encuentro con víctimas de pederastia clerical catalana, un minuto de oración y silencio ante ese monumento y, después, el acto religioso.

El denunciante también ha reprochado que el Papa haya tenido tiempo para hacerse fotos con personas famosas, en referencia a su encuentro con Bad Bunny en el Estadio Santiago Bernabéu, y no para reunirse con una víctima de abusos que le había pedido un encuentro. “Dice que tiene problemas de agenda”, ha lamentado Hurtado, que ha considerado que esa decisión muestra unas prioridades equivocadas. Además, ha iniciado una campaña de recogida de firmas para que las víctimas de Montserrat sean reparadas.

 

Ley bloqueada

 

La presión de las víctimas no se ha dirigido solo a la Iglesia. La asociación Reparación Integral Ya ha denunciado este lunes que el Gobierno ha decidido “meter en un cajón” la ley para ampliar los plazos de prescripción en los delitos de pederastia “a cambio de” la foto oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con León XIV, en referencia a la reunión mantenida por ambos en Nunciatura.

RIYA ha pedido a los grupos parlamentarios que registren una solicitud de comparecencia del ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Hurtado ha afirmado que hay grupos parlamentarios que les han comunicado que lo van a hacer. La asociación vincula así la agenda institucional de la visita papal con lo que interpreta como un freno político a una reforma legal que considera clave para las víctimas.

Además, RIYA ha instado al Papa a pronunciarse explícitamente a favor de la imprescriptibilidad de los delitos de pederastia. Hurtado ha señalado que León XIV tenía “dos oportunidades de oro”: hacerlo en el Congreso de los Diputados o durante su visita a la abadía de Montserrat. Esa reclamación sitúa al Pontífice ante una exigencia concreta: no limitarse al lenguaje de cercanía y reparación, sino respaldar una medida legal que las víctimas consideran decisiva.

El contraste entre la reunión privada de León XIV con seis víctimas y las críticas públicas de los colectivos marca el fondo de la visita. Por un lado, el Vaticano ha trasladado escucha, afecto y voluntad de que la Iglesia sea un lugar seguro. Por otro, las víctimas han insistido en que la respuesta institucional sigue siendo insuficiente mientras no haya reconocimiento jurídico pleno, apoyo psicológico y psiquiátrico de por vida, indemnizaciones proporcionales, garantías de no repetición y reparación efectiva.

En ese contexto, el caso de Montserrat se ha convertido en un símbolo especialmente incómodo. Para Hurtado, la visita del Papa a la abadía sin reunión con las víctimas ni gesto público de memoria ha reforzado la sensación de abandono. La crítica no cuestiona solo la agenda de León XIV, sino la distancia entre los mensajes de reparación y las decisiones concretas que, según los denunciantes, siguen sin llegar.

La visita papal ha dejado así una imagen doble. La Iglesia ha presentado un encuentro de casi una hora con víctimas como muestra de cercanía y escucha; las asociaciones, en cambio, han reclamado que ese gesto se traduzca en medidas verificables. La exigencia central permanece: que las víctimas de abusos en la Iglesia no vuelvan a quedar relegadas a los márgenes de los actos oficiales y que la reparación deje de depender de palabras, fotografías o agendas institucionales.

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