El doble terremoto registrado en Venezuela el 25 de junio de 2026, con un sismo principal de magnitud 7,5 en Yumare y un seísmo precursor de magnitud 7,2 en San Felipe, ambos en el estado de Yaracuy, deja ya 235 fallecidos y más de 4.300 heridos, según el balance actualizado.

Sumario

 

La catástrofe se sitúa entre los grandes episodios sísmicos recientes por su impacto humano, aunque no por su magnitud máxima.

 

Magnitud e impacto

 

Imagen de los terremotos en Venezuela frente a los mayores del siglo XXI / Infograría: EA

Los dos seísmos de Venezuela se encuentran por debajo de los terremotos de mayor magnitud registrados en el siglo XXI, encabezados por el de Sumatra, en Indonesia, que alcanzó los 9,1 grados el 26 de diciembre de 2004 y causó unas 228.000 muertes. Aquel terremoto, asociado al tsunami del Índico, sigue siendo el mayor desastre sísmico del siglo tanto por su intensidad como por su alcance humano.

En segundo lugar figura el terremoto de Sendai, en Japón, registrado el 11 de marzo de 2011, con una magnitud de 9,0 grados y un balance aproximado de 22.000 muertos. También generó un tsunami de enormes dimensiones y provocó una de las crisis más recordadas del siglo por sus consecuencias en la costa japonesa.

El tercer gran seísmo de la comparativa es el de Concepción, en Chile, ocurrido el 27 de febrero de 2010. Alcanzó una magnitud de 8,8 grados, muy superior a la registrada en Venezuela, aunque dejó un balance de 521 fallecidos, notablemente inferior al de otros desastres con menor magnitud pero mayor vulnerabilidad urbana o social.

La comparación muestra que la magnitud no determina por sí sola el alcance de una catástrofe. Terremotos de menor intensidad pueden causar un número de víctimas muy elevado cuando afectan a zonas densamente pobladas, con edificios vulnerables o con dificultades para responder de forma rápida a los daños.

 

Venezuela en la comparativa

 

El doble terremoto de Venezuela aparece en la comparativa con dos registros diferenciados: Yumare, con 7,5 grados, y San Felipe, con 7,2 grados. Ambos se sitúan por debajo de Sumatra, Sendai, Concepción, Sichuan, Gaziantep y Cachemira, pero por encima de otros seísmos de gran impacto humano como los de Puerto Príncipe y Marrakech, ambos de 7,0 grados.

El sismo principal de Yumare, en Yaracuy, queda situado como el séptimo de la lista por magnitud, por detrás del terremoto de Cachemira, en Pakistán, que alcanzó los 7,6 grados el 8 de octubre de 2005 y causó alrededor de 76.000 muertos. El seísmo precursor de San Felipe, también en Yaracuy, aparece inmediatamente después, con 7,2 grados.

Por encima de Venezuela se sitúa también el terremoto de Gaziantep, que golpeó Turquía y Siria el 6 de febrero de 2023, con una magnitud de 7,8 grados y unas 50.000 muertes. En la misma franja de grandes catástrofes asiáticas aparece el terremoto de Sichuan, en China, ocurrido el 12 de mayo de 2008, con 7,9 grados y cerca de 87.000 víctimas mortales.

La posición de Venezuela en la infografía permite observar que el doble seísmo no alcanza las magnitudes extremas de los grandes terremotos oceánicos o de subducción, pero sí provoca un balance humano muy elevado. El dato actualizado de 235 fallecidos y más de 4.300 heridos refleja una emergencia de gran alcance, marcada por los daños en La Guaira, Caracas y Yaracuy.

La infografía también subraya que el balance venezolano corresponde al doble terremoto en conjunto, por lo que los registros de Yumare y San Felipe no deben interpretarse como dos catástrofes humanas separadas. El dato de víctimas se refiere al impacto acumulado de ambos movimientos sísmicos y de sus efectos posteriores.

 

Grandes desastres sísmicos

 

Uno de los casos más relevantes de la comparativa es el terremoto de Puerto Príncipe, en Haití, registrado el 12 de enero de 2010. Aunque su magnitud fue de 7,0 grados, inferior a la del sismo principal de Venezuela, causó unas 220.000 muertes, lo que lo convierte en uno de los desastres más graves del siglo XXI por impacto humano.

También figura el terremoto de Marrakech, en Marruecos, ocurrido el 8 de septiembre de 2023, con una magnitud de 7,0 grados y alrededor de 2.100 muertos. Su inclusión en la comparativa muestra que terremotos de magnitud similar pueden tener consecuencias muy distintas en función del lugar afectado, la densidad de población, la resistencia de los edificios y la capacidad de respuesta.

El caso venezolano se integra ahora en esa lista de grandes seísmos recientes por la combinación de dos movimientos de fuerte magnitud, la concentración de daños en zonas urbanas y el elevado número de heridos. La activación de recursos sanitarios, hospitales de campaña y dispositivos de emergencia refleja la presión que el doble terremoto ha generado sobre el sistema de atención.

La lectura de la infografía permite comparar dos dimensiones distintas: por un lado, la magnitud sísmica, que mide la energía liberada por el terremoto; por otro, el impacto humano, expresado en fallecidos y heridos. En esa doble lectura, Venezuela aparece lejos de los máximos de magnitud del siglo XXI, pero dentro de los episodios recientes con consecuencias humanas relevantes.

Los límites entre placas tectónicas, representados en el mapa mundial, ayudan a contextualizar dónde se concentran muchos de los grandes seísmos del siglo. En esas zonas de contacto, fricción o choque entre placas se han producido los principales terremotos de la comparativa, desde el Índico hasta Japón, Chile, China, Turquía, Pakistán, Haití, Marruecos y Venezuela.

El doble terremoto venezolano se incorpora así al mapa de los grandes desastres sísmicos del siglo XXI con un balance todavía marcado por la emergencia. Con 235 fallecidos, más de 4.300 heridos y dos seísmos de 7,5 y 7,2 grados, la catástrofe muestra que incluso magnitudes inferiores a las de los mayores terremotos registrados pueden causar daños severos cuando afectan a territorios vulnerables.

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