El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes 5 de octubre su decisión de convocar elecciones anticipadas el próximo 29 de noviembre, en una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa, ante la necesidad de que los españoles decidan sobre el futuro que quieren para España.
Sánchez ha emplazado a la ciudadanía a elegir entre dejar el país en manos de la “ola ultraderechista” o seguir avanzando con un gobierno progresista. Lo ha hecho tras informar al Rey Felipe VI de su decisión, para lo que está prevista la convocatoria este mismo lunes de un Consejo de Ministros Extraordinario.
Declaración institucional en Moncloa
El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha comparecido en la Moncloa para explicar que ha llegado el momento de que los españoles decidan sobre las elecciones generales anticipadas. “Ha llegado el momento de que los españoles y las españolas decídais qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país”, ha sostenido.
Tras sacar pecho de los buenos resultados obtenidos por el Gobierno de coalición en los últimos tres años, Sánchez ha reconocido que hay “insatisfacción” entre la mayoría social. A su juicio, a esa mayoría “le indigna ver cómo sus intereses son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos”.
El presidente ha planteado el dilema en términos directos: si los ciudadanos quieren que el país retroceda o continúe avanzando, si prefieren un gobierno que trabaje por el interés de la mayoría social o entregar las riendas a una coalición ultraderechista que, ha dicho, no ha propuesto nada.
Según Sánchez, el único objetivo de esa coalición es derogar y recortar los derechos y las libertades construidos durante los últimos ocho años para beneficiar siempre a una minoría privilegiada.
Ha subrayado asimismo que está en manos de los españoles decidir si desean sumarse a esa ola ultraderechista que, en sus palabras, “involuciona allí donde gobierna”, o si quieren que España continúe siendo un valor de apertura, de justicia social y de responsabilidad medioambiental.
Errores reconocidos y metas pendientes
El presidente ha admitido que el Gobierno también ha cometido fallos. “Sé también que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto”, ha reconocido.
En esa línea, ha apuntado a que “aún quedan muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver”, sobre todo en los ámbitos de la desigualdad, de los servicios públicos y del acceso a la vivienda.
Para abordarlos, ha esgrimido, es necesario renovar y ampliar el apoyo de la gente y lograr en el Parlamento una mayoría mucho más amplia progresista. Con ella, ha dicho, será posible “doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España”.
Sánchez se ha mostrado confiado en los españoles, de quienes ha dicho que son valientes y solidarios, que se crecen ante los desafíos y que no tienen reparo en ser los únicos o los primeros en moverse “para estar en el lado correcto de la historia”.
De ahí su compromiso de cara a la campaña: “Por eso vamos a dejarnos la piel, vamos a trabajar para merecernos vuestra confianza, para ilusionar y para volver a ganar”, ha remarcado.
Críticas a la oposición y balance
Sánchez ha aprovechado su intervención para cargar contra el PP y Vox. En esta Legislatura, ha sostenido, el Gobierno ha tenido que trabajar con un “Congreso muy bronco”, en el que “absurdamente muchos confunden pactar con traicionar y bloquear con vencer”.
El presidente ha añadido que el Ejecutivo ha tenido que lidiar con “la peor oposición” que ha conocido la historia democrática española. Se trata, ha dicho, de una oposición sin ningún sentido de Estado, que no ha parado de cuestionar hasta la legitimidad del sistema electoral, de bloquear medidas y de votar en contra de políticas que eran buenas para el país.
También la ha acusado de usar su poder autonómico y municipal para boicotear políticas buenas para la gente de a pie. En este sentido, ha recordado que el Ejecutivo ha transferido una cifra récord de recursos a las comunidades autónomas para que invirtieran en sanidad, en educación y en construir vivienda. Sin embargo, ha denunciado, “ellos han comprado áticos y han privatizado hospitales”.
A pesar de estas “dificultades y también hostilidades”, entre las que ha incluido a las élites económicas y sociales que, aunque no se presentan a las elecciones, “quieren continuar controlando” el país, el jefe del Ejecutivo ha afirmado que el Gobierno de coalición progresista “no ha dejado de trabajar y con él España no ha dejado de avanzar”.
En su balance, ha puesto en valor los buenos resultados económicos, el aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos y la reducción de la desigualdad. Ha destacado también que el Gobierno se ha negado a “sacrificar” el Estado de bienestar “en el altar del 5%”, en referencia al acuerdo en la OTAN de destinar ese porcentaje del PIB al gasto en defensa.
Al mismo tiempo, ha añadido, el Ejecutivo se ha esforzado por construir un mejor mundo para los compatriotas y para el resto de la humanidad. Lo ha hecho, ha subrayado, apoyando a la Unión Europea y a las Naciones Unidas en sus momentos más oscuros, denunciando a genocidas cuando otros callaban y combatiendo a los tiranos, a los tecnoligarcas y a los especuladores que, en sus palabras, quieren destruir el futuro de los hijos de los españoles para agrandar sus bolsillos.
Según Sánchez, el Gobierno ha duplicado la ayuda a la cooperación internacional mientras otros presumían de recortarla con su motosierra o en ese altar militar del 5%.
Todo ello ha sido posible, ha admitido, gracias a la entrega de millones de trabajadores, también autónomos, y de los empresarios, así como a “la generosidad de otras fuerzas parlamentarias” que han sabido ver más allá de sus diferencias para construir acuerdos en beneficio de la mayoría social. A ellas ha querido dar las gracias “en primera persona”.
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