La Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha advertido este jueves, 6 de agosto, de que la oscuridad repentina, las concentraciones de personas y los cambios de comportamiento asociados al eclipse del próximo 12 de agosto pueden generar inquietud en algunos animales. Por este motivo, la entidad recomienda en España no colocar gafas para eclipses a los perros, no dirigir su mirada hacia el Sol y evitar exponerlos a situaciones de ruido, agitación o estrés innecesario.
No necesitan mirar al Sol
La organización recuerda que los perros no suelen mirar directamente al Sol por iniciativa propia, por lo que el riesgo aparece principalmente cuando una persona intenta llamar su atención sobre el fenómeno, sujetarles la cabeza para hacer una fotografía o forzarlos a permanecer mirando hacia el cielo.
La RSCE insiste en que los animales deben permanecer vigilados durante el cambio de luminosidad, especialmente si muestran una mayor sensibilidad a las alteraciones del entorno. Sin embargo, recalca que no es necesario obligarlos a participar en la observación del eclipse ni intentar que experimenten el fenómeno de la misma forma que las personas.
Uno de los principales consejos de la entidad es no colocarles gafas homologadas para eclipses, ya que estos dispositivos están concebidos exclusivamente para el uso humano
Uno de los principales consejos de la entidad es no colocarles gafas homologadas para eclipses, ya que estos dispositivos están concebidos exclusivamente para el uso humano y no han sido diseñados para adaptarse de manera segura a la anatomía o al comportamiento de los perros.
Además de provocarles incomodidad o estrés, las gafas pueden convertirse en un riesgo si el animal intenta quitárselas. Según la organización, el perro podría morderlas, romperlas o ingerir alguna de sus piezas, por lo que su utilización no aporta ningún beneficio y puede generar problemas evitables.
La RSCE también desaconseja dirigir la cabeza del animal hacia el Sol para conseguir una fotografía. El perro no necesita observar el eclipse y no debe ser forzado a hacerlo, ni siquiera durante unos segundos, puesto que este tipo de manipulación puede causarle malestar y alterar su comportamiento natural.
Atribuir a los perros reacciones, preferencias o necesidades humanas puede desembocar, según la organización, en situaciones de incomodidad innecesarias. Por ello, pide respetar la conducta habitual del animal y permitir que permanezca en un lugar en el que se sienta seguro.
El entorno genera más estrés
La RSCE señala que la mayoría de los perros reaccionará más a los cambios que se produzcan a su alrededor que al propio eclipse. Las aglomeraciones, el ruido, el tráfico, la excitación de las personas y la modificación de sus rutinas pueden afectarles más que la disminución temporal de la luz.
La oscuridad repentina, no obstante, puede resultar desconcertante para algunos animales, sobre todo para aquellos que ya presentan ansiedad, miedo a los ruidos o una mayor sensibilidad a las variaciones en su entorno cotidiano.
Para reducir esa inquietud, la entidad aconseja mantener una rutina tranquila y previsible, actuar con normalidad y evitar crear un ambiente de alarma o excitación excesiva antes, durante o después del eclipse.
Cuando la observación se realice desde un lugar concurrido, con mucha actividad, ruido o circulación de vehículos, la RSCE considera que puede ser preferible dejar al perro en casa
Cuando la observación se realice desde un lugar concurrido, con mucha actividad, ruido o circulación de vehículos, la RSCE considera que puede ser preferible dejar al perro en casa, siempre que permanezca en un espacio conocido, seguro y en el que esté acostumbrado a quedarse.
En caso de que el animal salga al exterior, la organización recomienda llevarlo sujeto con correa y correctamente identificado. Estas precauciones pueden evitar fugas si el perro se sobresalta como consecuencia de un ruido repentino, una aglomeración o una reacción inesperada de las personas que se encuentran a su alrededor.
Los responsables del animal también deben prestar atención a posibles señales de estrés, como jadeo excesivo, temblores, gemidos, inquietud o la búsqueda insistente de un escondite. Estos comportamientos pueden indicar que el perro necesita alejarse del ruido y permanecer en un lugar más tranquilo.
Ante estas señales, la recomendación es no forzar al animal a continuar en la zona de observación. La prioridad debe ser reducir los estímulos que le generan malestar y trasladarlo, cuando sea posible, a un entorno familiar en el que pueda recuperar la calma.
El calor sigue siendo el riesgo
La Real Sociedad Canina recuerda que, pese a la expectación generada por el eclipse, el principal peligro para los perros durante esas fechas continúa siendo el calor propio del mes de agosto.
Por ello, la organización recomienda disponer en todo momento de agua fresca y zonas de sombra, además de evitar los paseos y las actividades físicas durante las horas en las que se registran las temperaturas más elevadas.
La protección frente al calor debe mantenerse aunque se produzca una reducción temporal de la luminosidad. El eclipse no elimina los riesgos asociados a las altas temperaturas, especialmente cuando los animales permanecen en espacios abiertos, lugares concurridos o superficies expuestas al calor.
El eclipse no representa por sí mismo una amenaza para los perros. Mantener sus rutinas, evitar las situaciones de estrés y respetar su comportamiento natural constituye la mejor forma de proteger a los perros durante el eclipse del 12 de agosto
El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, afirma que el eclipse no representa por sí mismo una amenaza para los perros. A su juicio, el verdadero riesgo está relacionado con determinadas conductas humanas y con el ambiente multitudinario y de agitación que puede generarse alrededor del fenómeno.
“El eclipse no representa en sí mismo una amenaza para los perros”, señala Doval, quien insiste en que los problemas pueden proceder del entorno, el ruido y la actuación de las personas, más que del cambio temporal de luz.
El presidente de la organización subraya que no se debe obligar a los animales a participar en la experiencia como si la vivieran de la misma manera que los seres humanos, ni atribuirles necesidades que no tienen.
Mantener sus rutinas, evitar las situaciones de estrés y respetar su comportamiento natural constituye, según la RSCE, la mejor forma de proteger a los perros durante el eclipse del 12 de agosto.
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora