El mundo registró en 2025 un aumento de la conflictividad armada, con 40 conflictos armados, tres más que en 2024, según el informe Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz (1), elaborado por la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona.
El documento analiza la evolución global de las guerras, las tensiones sociopolíticas y la dimensión de género para identificar tendencias, riesgos y oportunidades de paz.
Más guerras activas
El balance supone la cifra más alta desde 2012 y sitúa 2025 como uno de los años con mayor número de conflictos armados desde que la Escola de Cultura de Pau empezó a utilizar su clasificación actual en 2007. Desde entonces, solo en 2011 se había alcanzado una cifra de 40 conflictos armados.
La mayoría de los conflictos se concentró en África, con 17 casos, seguida de Asia y el Pacífico, con 12, Oriente Medio, con siete, y Europa y América, con dos conflictos armados en cada región. El informe señala que esta distribución mantiene a África como el principal foco de conflictividad armada a escala global.
En 2025, cuatro nuevos contextos pasaron a ser considerados conflictos armados: India–Pakistán, Tailandia–Camboya, Israel, EEUU–Irán y Yemen –al-houthistas– Israel, EEUU, Reino Unido. Al finalizar el año, el conflicto entre India y Pakistán había concluido, mientras que el de Egipto –Sinaí– había dejado de ser considerado activo al cierre de 2024.
La mitad de los conflictos armados, el 50%, fueron de alta intensidad, una proporción inferior a la de 2024, cuando alcanzó el 57%, pero todavía superior a cualquier año del periodo 2007–2020. La Escola de Cultura de Pau considera de alta intensidad aquellos conflictos con elevados niveles de letalidad y graves impactos sobre la población y el territorio.
Tensiones y escaladas
El informe también identifica 113 escenarios de tensión en todo el mundo durante 2025, tres menos que en 2024. Sin embargo, advierte de que varios casos analizados previamente como tensiones escalaron hasta convertirse en conflictos armados o pasaron a integrarse en dinámicas bélicas más amplias.
Las tensiones se concentraron sobre todo en África, con 40 escenarios, y en Asia y el Pacífico, con 30. Les siguieron América, con 18, Europa, con 16, y Oriente Medio, con nueve. Aunque el número total descendió ligeramente, el informe subraya que el 42% de las tensiones se agravó respecto a 2024, más del doble de los casos que experimentaron una mejora.
El número de tensiones de alta intensidad bajó de 32 en 2024 a 28 en 2025, pero tres escenarios escalaron a conflicto armado: India–Pakistán, Israel–Irán y Yemen –al-houthistas– Israel, EEUU, Reino Unido. Además, otras dinámicas, como la tensión entre Rwanda y RDC, pasaron a analizarse dentro del conflicto armado en el este de la República Democrática del Congo.
El informe apunta que las tensiones continuaron siendo multicausales. El cuestionamiento del sistema político, económico, social o ideológico del Estado o de las políticas internas o internacionales de los gobiernos estuvo presente en 88 de los 113 escenarios, el 78% del total. Las cuestiones identitarias o de autogobierno y el control del territorio o de los recursos aparecieron como factores relevantes en 34 casos cada una.
Impacto en civiles
La población civil siguió sufriendo en 2025 las consecuencias más graves de la conflictividad armada. La Escola de Cultura de Pau destaca el impacto de los conflictos en contextos como Gaza, RDC –este–, Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Haití, Rusia–Ucrania y Myanmar, entre otros, por la gravedad de sus efectos sobre civiles.
Según el informe, en 2025 hubo varios conflictos armados que causaron más de 10.000 muertes durante el año, entre ellos Rusia–Ucrania, Israel–Palestina, Sudán, Sahel Occidental y Myanmar. En Gaza, desde octubre de 2023 y hasta finales de 2025, más de 70.000 palestinos y palestinas habían muerto, según los datos recogidos por el informe.
El desplazamiento forzado continuó siendo uno de los principales impactos de las guerras. A mediados de 2025, la población global desplazada forzosamente era de 117,3 millones de personas, una cifra un 5% inferior a la de 2024 por el aumento de retornos en algunas crisis, aunque todavía en niveles muy elevados. Del total, 42,5 millones eran personas refugiadas y 67,8 millones desplazadas internas.
El informe señala que la reducción del desplazamiento no supone una mejora generalizada de las condiciones de seguridad. Muchos retornos se produjeron en contextos adversos, en zonas inseguras o con acceso limitado a servicios básicos. Afganistán, Siria, Sudán, Ucrania y Venezuela fueron los países de origen del 65% de la población refugiada.
La violencia sexual también siguió apareciendo como una consecuencia destacada de los conflictos. En 2025 se constató su uso en escenarios como Burundi, RCA, RDC –este–, Región Lago Chad –Boko Haram–, Somalia, Sudán, Haití y Colombia. En Somalia, las autoridades recibieron casi 15.000 denuncias de violencia sexual y de género entre marzo y agosto de 2025.
En Haití, Naciones Unidas advirtió de un incremento del 40% en los casos de violencia sexual durante 2025, casi en su totalidad contra mujeres y niñas y mayoritariamente por parte de bandas armadas. El informe vincula estas prácticas con estrategias de control, terror y venganza contra personas acusadas de colaborar con el Estado.
La dimensión de género atraviesa buena parte del diagnóstico. 23 de los 40 conflictos armados de 2025 tuvieron lugar en países con niveles bajos o medio-bajos de igualdad de género. Además, el 70% de los conflictos de alta intensidad transcurrió en países con niveles bajos o medio-bajos de igualdad.
El informe también subraya que 16 de los 20 conflictos armados de alta intensidad se desarrollaron en países donde ILGA había documentado legislación o políticas criminalizantes contra la población LGTBIQ+. Esta conclusión se enmarca en el capítulo dedicado a género, paz y seguridad, que analiza los impactos diferenciados de los conflictos y las aportaciones de mujeres y población LGTBIQ+ a la construcción de paz.
La Escola de Cultura de Pau recuerda además que en 2025 se celebró el 25 aniversario de la resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad, en un contexto de retrocesos internacionales en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. El informe recoge que las mujeres representaban el 18% de los negociadores en procesos de paz facilitados por Naciones Unidas en 2024, frente al 19% de 2023 y al 23% de 2020.
En conjunto, Alerta 2026! presenta un escenario global marcado por más conflictos armados, tensiones que se agravan y una persistente afectación sobre la población civil. El informe sitúa la prevención, el análisis de riesgos y la construcción de paz como herramientas centrales para responder a una conflictividad internacional cada vez más compleja.
Referencias
- (1) Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz. Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona.
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