La inseguridad alimentaria y la malnutrición infantil siguen en niveles graves en la Franja de Gaza, pese a las mejoras registradas desde finales de 2025 gracias al aumento de la ayuda humanitaria y de la actividad comercial. Un nuevo análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), difundido el 23 de julio de 2026 por la FAO, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), estima que 1,4 millones de personas, el 67 % de la población, se encuentran actualmente en situación de crisis alimentaria o peor.
La crisis sigue siendo grave
El dato supone una mejora respecto a finales de 2025, cuando 1,6 millones de personas –el 77 % de la población– se encontraban en esos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Sin embargo, las agencias de Naciones Unidas advierten de que los avances son frágiles y podrían revertirse rápidamente si no se mantienen la ayuda humanitaria, la financiación, la actividad del sector privado y las inversiones destinadas a la recuperación.
La situación sigue siendo especialmente difícil para unas 212.000 personas que permanecen en condiciones de emergencia, correspondientes a la fase 4 del IPC. Muchas viven en zonas próximas a la línea controlada por el Ejército israelí, donde el acceso a la asistencia humanitaria y a los servicios continúa siendo especialmente complicado.
El análisis prevé además que cuatro gobernaciones –Gaza del Norte, Gaza, Deir al Balah y Jan Yunis– afronten niveles de “alerta” de malnutrición, correspondientes a la fase 2 del IPC. Algunas áreas cercanas a la denominada “línea amarilla” no pudieron ser examinadas durante el periodo analizado, por lo que no existen datos suficientes para clasificarlas.
Las mejoras se producen después de un fuerte aumento de la asistencia alimentaria y nutricional desde el acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025. Solo durante mayo de 2026, los paquetes de alimentos llegaron a alrededor de 1,5 millones de personas, mientras las ayudas económicas multipropósito alcanzaron a unas 700.000.
La cobertura nutricional llegó además al 60 % de los menores de cinco años y aumentó el acceso al tratamiento de la malnutrición aguda. La situación contrasta con septiembre de 2025, cuando alrededor de 500.000 personas recibían algún tipo de asistencia alimentaria y la cobertura nutricional de los menores de cinco años era inferior al 1 %.
Pese a esta evolución, la FAO, UNICEF y el PMA señalan que las raciones alimentarias siguen siendo insuficientes tanto en cantidad como en calidad y diversidad de la dieta. A ello se suma que las importaciones comerciales de productos frescos y proteínas son irregulares, lo que dificulta una alimentación adecuada.
Miles de niños necesitan tratamiento
La reducción general de las tasas de malnutrición se atribuye principalmente a la rápida ampliación de los programas de prevención nutricional y al mayor acceso al tratamiento de los casos graves y moderados. No obstante, estos avances dependen en gran medida de que continúe llegando la asistencia humanitaria.
Las agencias advierten de que persisten la escasez de alimentos nutritivos, los brotes recurrentes de enfermedades, las dificultades para acceder a agua potable y saneamiento y el colapso casi completo de los medios de vida. En este contexto, unos 74.000 niños necesitarán tratamiento por malnutrición aguda durante el próximo año.
A ellos se suman aproximadamente 25.000 mujeres embarazadas y lactantes que necesitarán apoyo nutricional durante el mismo periodo. UNICEF advierte de que, aunque la malnutrición aguda ha disminuido, muchos niños siguen pasando hambre y algunos podrían no recuperarse completamente de una falta prolongada de nutrición adecuada.
La ONU subraya que la mejora demuestra la rapidez con la que pueden evolucionar los indicadores cuando aumenta el acceso humanitario y la ayuda consigue llegar a la población. Sin embargo, UNICEF alerta de que los avances dependen de programas de alimentación complementaria que no alcanzan a todos los niños y cuya financiación se está agotando.
La entrada de suministros sigue siendo además limitada. Aunque el acceso a Gaza ha mejorado, solo permanece abierto un paso –Kerem Shalom/Abu Salem, en el sur–, una situación que restringe el flujo de bienes esenciales para la recuperación y mantiene a la mayoría de la población dependiente de la ayuda humanitaria.
La agricultura apenas se recupera
La recuperación de los medios de vida y de la actividad económica a mayor escala todavía no ha comenzado, aunque las agencias observan indicios de que la producción local de alimentos puede reactivarse allí donde agricultores y ganaderos consiguen acceder a tierras, insumos agrícolas, activos productivos, atención veterinaria y energía para el riego.
Uno de esos indicios se observa en la ganadería: las existencias de ovejas han aumentado un 33 % en las zonas donde se ha mantenido el apoyo. Las comunidades también están intentando reanudar pequeñas actividades económicas cuando las condiciones lo permiten, aunque las restricciones existentes limitan la capacidad de recuperación.
Más del 70 % de las tierras de cultivo de Gaza permanece inaccesible, independientemente de su grado de deterioro o de la disponibilidad de insumos, y solo el 3 % puede utilizarse actualmente. La FAO sostiene que una recuperación agrícola a gran escala no será posible mientras continúen estas limitaciones y las restricciones a la entrada comercial y humanitaria de productos agrícolas.
Entre los suministros cuya entrada reclaman las agencias se encuentran semillas, fertilizantes orgánicos, huevos fertilizados y pequeños animales. También continúa prohibido el acceso al mar, lo que restringe la posibilidad de producir alimentos, obtener ingresos y reconstruir los medios de vida.
La FAO, UNICEF y el PMA consideran esenciales la paz, la seguridad y la estabilidad sostenidas para que la población pueda regresar a sus explotaciones, negocios y comunidades. También reclaman mantener el flujo de ayuda a través de todos los corredores desde Jordania, Israel y Egipto, así como mediante pasos situados tanto en el norte como en el sur de Gaza.
Las organizaciones piden además facilitar materiales para refugios, combustible, gas para cocinar e insumos agrícolas, además de ampliar el acceso comercial para recuperar y estabilizar los mercados. La restauración de los sistemas de agua, saneamiento y salud resulta igualmente esencial, ya que nuevos brotes de enfermedades podrían hacer retroceder las mejoras nutricionales.
Las agencias reclaman finalmente a la comunidad internacional financiación flexible y predecible para sostener la asistencia alimentaria y nutricional, la producción agrícola, la atención sanitaria, el agua y saneamiento y los programas de recuperación de los medios de vida. Advierten de que sus fondos para Palestina se están agotando y que la falta de nuevos recursos podría poner nuevamente en riesgo a los 2,1 millones de habitantes de Gaza.
Referencias
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