La central nuclear de Trillo, en Guadalajara, ha detenido de forma no programada su reactor para reparar una fuga localizada en una línea de instrumentación del sistema de refrigeración. La notificación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) confirma que la parada se ha desarrollado de manera ordenada, que todos los sistemas de seguridad han funcionado conforme a su diseño y que el suceso no ha tenido consecuencias radiológicas.

Sumario

 

La conducción afectada forma parte de la barrera de presión del sistema y no puede aislarse mientras la instalación permanece en funcionamiento. Por esta razón, las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento han obligado a detener el reactor para acceder al componente, analizar el origen del fallo y efectuar la reparación en condiciones seguras.

 

Una fuga en una línea DN15

 

Las primeras señales de la anomalía se registraron durante la noche del jueves 16 al viernes 17 de julio de 2026, cuando se activó una alarma del Sistema de Detección de Fugas. El formulario del CSN concreta que el aviso respondió a un aumento de la temperatura de rocío en el interior del edificio de contención.

El personal de la planta inició entonces las comprobaciones previstas para localizar el origen del escape. El punto exacto de la fuga fue identificado el 20 de julio mediante un módulo de inspección robótica, necesario para acceder a una zona que no era accesible para las personas por motivos radiológicos.

La inspección situó el escape en una línea de instrumentación de diámetro nominal 15 (DN15), asociada al equipo identificado como YA20P005. Según la documentación del regulador, esta conducción forma parte de la barrera de presión del sistema y no dispone de la posibilidad de ser aislada.

La denominación DN15 describe el diámetro nominal de la línea, pero no significa necesariamente que su diámetro interior mida exactamente 15 milímetros. La información oficial no detalla el tamaño de la abertura, el volumen de refrigerante perdido ni el caudal concreto de la fuga.

Las líneas de instrumentación conectan determinados instrumentos de medida con los sistemas de la instalación y permiten transmitir información necesaria para controlar su funcionamiento. La empresa titular, Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), explica en su nota informativa del 21 de julio que la parada se ha realizado para reparar un instrumento de medida de las bombas principales.

La expresión “fuga no aislable” indica que el tramo afectado no puede separarse del resto del sistema mediante una válvula o un mecanismo equivalente mientras el reactor continúa funcionando. No implica por sí misma que se haya producido una pérdida grave de refrigerante ni que la central haya perdido la capacidad de refrigerar el reactor.

La fuga se ha localizado dentro del edificio de contención, la estructura que alberga componentes del circuito primario y forma parte de las barreras de seguridad de la central. El CSN no ha informado de liberaciones al exterior ni de afecciones radiológicas relacionadas con el episodio.

El organismo regulador tampoco ha comunicado una pérdida de la función de refrigeración del núcleo ni la declaración de una situación de emergencia. La información oficial señala que todos los sistemas de seguridad han funcionado correctamente durante la detección de la anomalía y la posterior secuencia de parada.

 

Parada ordenada del reactor

 

Una vez confirmado que la fuga afectaba a una conducción no aislable de la barrera de presión, las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) obligaron a iniciar el protocolo de parada. El requisito aplicado fue la ETF 4.3.6.2, relativa a una “fuga operacional”.

La instalación ha efectuado una parada manual y ordenada, no una detención automática causada por la actuación del sistema de protección del reactor. La planta se desconectó de la red eléctrica a las 21:30 horas del 20 de julio, después de desarrollar la secuencia prevista en sus protocolos.

La notificación formal fue remitida al Consejo de Seguridad Nuclear ese mismo día a las 22:20 horas. En ese momento, la planta estaba realizando las maniobras necesarias para llevar el reactor hasta el modo 4 o parada caliente, de acuerdo con el manual de operación.

La nota informativa publicada posteriormente por el CSN señala que el reactor fue conducido hasta la condición operativa de parada fría. Este estado reduce la temperatura y la presión del sistema y permite realizar determinados trabajos de inspección, mantenimiento y reparación que no pueden ejecutarse mientras la central permanece en funcionamiento.

La parada ha sido comunicada bajo cuatro criterios reglamentarios. El criterio D3 se ha aplicado por registrarse una condición no permitida por las ETF; el D1, por iniciarse la secuencia de parada exigida; el F1, por efectuarse una parada manual del reactor, y el E1, por tratarse de una parada no programada.

Este último criterio se utiliza porque la detención no pudo notificarse a la Sala de Emergencias del CSN con las 72 horas de antelación previstas para las paradas planificadas. La expresión “no programada” no significa que la maniobra se haya desarrollado de forma descontrolada, sino que no formaba parte del calendario ordinario de la planta.

La comunicación del suceso se ha realizado conforme a la Instrucción IS-10 del Consejo de Seguridad Nuclear, que establece los criterios y los plazos para notificar sucesos ocurridos en las centrales nucleares. La norma obliga a informar de determinadas condiciones operativas aunque no hayan causado consecuencias para la seguridad.

La documentación oficial no especifica si las bombas normales de reposición han compensado la pérdida ni detalla si ha sido necesario activar algún sistema de inyección de seguridad. Tampoco publica una comparación entre el caudal del escape y la capacidad de reposición disponible en el circuito primario.

Por esta razón, esos detalles no pueden presentarse como datos confirmados por el regulador. Lo que sí afirma el CSN es que los sistemas de seguridad han respondido conforme a su diseño, que la fuga no ha ocasionado incidencias radiológicas y que la parada se ha realizado para preparar la reparación del componente.

El titular está llevando a cabo un análisis de las posibles causas que han originado el fallo de la línea de instrumentación. Tras determinar su origen, debe reparar el componente y realizar las comprobaciones correspondientes antes de que la central pueda recuperar la operación.

En su comunicación del 21 de julio, CNAT indicó que la central se encontraba parada y que estaba preparando la intervención. La nota no estableció una fecha para la finalización de los trabajos ni para la reconexión de la planta a la red eléctrica.

 

Clasificación como INES 0

 

Con la información disponible, el Consejo de Seguridad Nuclear ha clasificado el acontecimiento como INES 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos. Esta categoría sitúa el episodio por debajo del nivel correspondiente a una anomalía con significación para la seguridad.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) define el nivel 0 como una clasificación situada por debajo de la escala y destinada a acontecimientos sin importancia desde el punto de vista de la seguridad nuclear o radiológica.

La clasificación como INES 0 no significa que no se haya producido una avería. La fuga ha existido, ha afectado a una línea de la barrera de presión y ha obligado a efectuar una parada no programada del reactor. La categoría indica que el acontecimiento no ha alcanzado el nivel 1, correspondiente a una anomalía.

El CSN confirma que el episodio no ha tenido impacto alguno sobre la seguridad de los trabajadores de la instalación, el público o el medio ambiente. El formulario oficial también recoge expresamente que la fuga no ha tenido incidencias radiológicas.

La nota de CNAT coincide en que la parada no ha tenido impacto sobre los trabajadores, la población o el entorno. La empresa señala además que la planta se ha desconectado de la red después de completar una secuencia ordenada conforme a los protocolos establecidos.

Los términos “fuga”, “circuito primario” y “parada no programada” son los empleados por el propio organismo regulador. Su utilización requiere explicar que se trata de una línea de instrumentación DN15, que la detención ha sido ordenada y que los sistemas de seguridad han funcionado correctamente.

La existencia de una avería y la ausencia de consecuencias radiológicas son circunstancias compatibles. Las normas de operación obligan a detener una central cuando un componente deja de cumplir las condiciones establecidas, aunque los sistemas esenciales continúen disponibles y no se haya declarado una situación de emergencia.

La reanudación de la actividad queda condicionada a que el titular complete el análisis de las causas, repare la línea y efectúe las verificaciones exigidas. La documentación oficial difundida no concreta el tiempo necesario para terminar los trabajos ni una fecha de reconexión.

El suceso queda así limitado a una avería que ha requerido aplicar los procedimientos técnicos de la central. El regulador no ha identificado consecuencias para las personas o el medio ambiente ni una afección a la seguridad nuclear y radiológica de la instalación.

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