La retirada repentina de la financiación internacional de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2025 provocó un aumento significativo de los conflictos violentos en África, según concluye un estudio publicado en la revista científica Science (1).
La investigación analiza el impacto del desmantelamiento acelerado de la agencia y concluye que las regiones africanas que habían recibido más ayuda estadounidense registraron un incremento de enfrentamientos armados, disturbios y protestas tras el corte de fondos.
Violencia tras el recorte
Las regiones con mayor dependencia de la ayuda estadounidense registraron un aumento notable de la violencia tras el cierre de los programas.
El estudio señala que “las regiones que habían recibido más ayuda per cápita experimentaron relativamente más conflictos tras el cierre”
El estudio señala que “las regiones que habían recibido más ayuda per cápita experimentaron relativamente más conflictos tras el cierre”.
Los investigadores examinaron datos de 870 regiones africanas entre marzo de 2024 y noviembre de 2025 y compararon los niveles de violencia antes y después de la retirada de USAID. Para ello utilizaron registros geolocalizados de financiación internacional y bases de datos sobre conflictos armados y disturbios civiles.
El estudio señala que las regiones con mayor dependencia de la ayuda estadounidense experimentaron un incremento notable de la violencia tras el cierre de los programas. En concreto, las zonas más expuestas registraron una probabilidad aproximadamente un 6,5 % mayor de sufrir algún tipo de conflicto respecto a las regiones sin ayuda estadounidense.
Los datos muestran además un aumento del 10 % en protestas y disturbios, así como un incremento del 10,6 % en el número total de eventos violentos. También crecieron las batallas armadas y las muertes relacionadas con los combates.
Los autores destacan que los efectos aparecieron de forma inmediata tras el recorte. Las protestas y disturbios aumentaron rápidamente, mientras que los enfrentamientos armados se intensificaron progresivamente durante los meses posteriores.
Según el trabajo, el impacto fue especialmente acusado en países con instituciones políticas débiles y menores mecanismos de control democrático. En cambio, los estados con estructuras institucionales más inclusivas lograron amortiguar parte de las consecuencias derivadas del corte de financiación.
El papel de USAID
La investigación concluye que el impacto del desmantelamiento de la agencia fue especialmente grave en los territorios africanos más dependientes de la financiación exterior.
Según los autores, “la retirada abrupta de USAID provocó un aumento significativo y sostenido de los conflictos en las regiones africanas más dependientes de la ayuda estadounidense”
Según los autores, “la retirada abrupta de USAID provocó un aumento significativo y sostenido de los conflictos en las regiones africanas más dependientes de la ayuda estadounidense”.
La investigación recuerda que USAID había sido durante décadas uno de los principales organismos de ayuda humanitaria y cooperación internacional del mundo, con presencia en más de un centenar de países y programas centrados en salud, alimentación, educación, infraestructuras o gobernanza democrática.
Menos de una semana después de la investidura de la segunda administración de Donald Trump en enero de 2025, el Gobierno estadounidense emitió una orden general de paralización de actividades que desmanteló de forma abrupta gran parte de las operaciones de la agencia en el extranjero.
Los investigadores sostienen que este cierre repentino generó un fuerte impacto económico y social en regiones altamente dependientes de la ayuda exterior. El estudio plantea que la desaparición súbita de recursos redujo rápidamente las oportunidades económicas y aumentó el riesgo de violencia y conflictividad social.
El análisis explica que la ayuda internacional puede actuar como un mecanismo de estabilización al mejorar las condiciones económicas y elevar el coste de participar en conflictos armados. Sin embargo, también reconoce que algunos estudios previos habían planteado que la ayuda exterior podía alimentar tensiones al generar recursos susceptibles de disputa entre grupos rivales.
En este caso, los autores consideran que el efecto dominante fue el deterioro económico derivado de la retirada repentina de financiación. Según el estudio, los ingresos y oportunidades desaparecieron más rápido que las estructuras creadas previamente con la ayuda internacional, lo que favoreció un aumento de la violencia.
Riesgo para regiones frágiles
El estudio también destaca que los países con instituciones más sólidas lograron amortiguar parte de las consecuencias derivadas de la retirada de fondos.
Los investigadores advierten de que “el papel mitigador de las instituciones inclusivas pone de relieve la vulnerabilidad persistente de las regiones con una gobernanza débil frente a los shocks humanitarios y económicos”
Los investigadores advierten de que “el papel mitigador de las instituciones inclusivas pone de relieve la vulnerabilidad persistente de las regiones con una gobernanza débil frente a los shocks humanitarios y económicos”.
Los investigadores subrayan que el trabajo ofrece una de las primeras evidencias empíricas sobre las consecuencias de una retirada masiva y repentina de ayuda internacional a gran escala. Hasta ahora, gran parte de los estudios se habían centrado en incrementos de financiación o en variaciones graduales de los programas de cooperación.
La investigación también advierte de que el impacto podría agravarse en el futuro si otros países reducen igualmente sus programas de ayuda exterior. Tras el cierre de USAID, varios gobiernos occidentales anunciaron recortes adicionales en cooperación internacional, aunque de forma más gradual.
Los autores señalan además que África constituye un escenario especialmente sensible debido a la elevada presencia de estados frágiles y regiones afectadas por conflictos armados o crisis humanitarias. En muchos de estos territorios, la ayuda exterior estaba vinculada a servicios básicos, alimentación, salud pública o estabilidad institucional.
El estudio reconoce algunas limitaciones, entre ellas la dificultad para medir con precisión los mecanismos económicos concretos que desembocaron en el aumento de la violencia. No obstante, los investigadores consideran que los resultados muestran una relación consistente entre la retirada de la ayuda y el incremento de conflictos.
Los autores concluyen que los recortes bruscos de ayuda internacional pueden generar efectos desestabilizadores importantes en regiones vulnerables y destacan la necesidad de diseñar transiciones graduales para evitar crisis humanitarias y aumentos de la violencia.
Referencias
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