El Servicio Francés de Sangre (EFS, por sus siglas en francés) ha informado de un ciberataque dirigido a una solución presente en sus cámaras refrigeradoras que modificó su temperatura, aunque el incidente no ha afectado a los productos sanguíneos.
El incidente de seguridad ocurrió el lunes 2 de noviembre y afectó a los sistemas de monitorización y control de las cámaras frigoríficas que el EFS tiene desplegadas en tres de sus centros. Los sistemas afectados están gestionados por un proveedor externo.
Temperaturas anómalas en tres centros
Los sistemas de monitorización y alarma del EFS detectaron anomalías en los umbrales de temperatura y descongelación nada más producirse el ciberataque, según el comunicado del organismo
EL SERVICIO FRANCÉS DE SANGRE, en un comunicado
Los sistemas de monitorización y alarma del EFS detectaron "anomalías" en los umbrales de temperatura y descongelación nada más producirse el ciberataque, según el comunicado del organismo, difundido el martes 3 de noviembre. Esos parámetros se elevaron "a niveles muy altos", lo que puso en riesgo la viabilidad de las muestras de sangre y de otros productos almacenados. Las cámaras afectadas guardaban, según el comunicado, bolsas de plasma destinadas a la transfusión o al fraccionamiento para fabricar medicamentos, además de muestras.
El EFS ha negado ser el objetivo directo del ataque y apunta al servicio de su proveedor. Pese a la subida de las temperaturas, el organismo ha asegurado que no se ha identificado impacto sanitario y que no hay pérdida de productos sanguíneos que declarar. El proveedor, que no menciona expresamente al EFS, ha asegurado que solo resultó afectado un número limitado de unidades y que reaccionó con rapidez.
Traslado a tiempo de los productos
La rapidez en la detección permitió trasladar a tiempo los productos a otros centros sanitarios, evitando con ello su pérdida, así como controlar los equipos afectados
EL SERVICIO FRANCÉS DE SANGRE
El EFS ha asegurado que la rapidez en la detección permitió trasladar a tiempo los productos a otros centros sanitarios, evitando con ello su pérdida, así como controlar los equipos afectados.
Actualmente, el organismo trabaja con la Agencia Nacional de Ciberseguridad de Francia (ANSSI, por sus siglas en francés) para investigar el suceso. Asimismo, ha reforzado las medidas de monitorización del funcionamiento y de la temperatura de las cámaras frigoríficas.
Según el comunicado, en función de cada caso los equipos afectados quedaron controlados, sin impacto en los productos y muestras, o fueron neutralizados, y los productos almacenados se trasladaron de forma preventiva a otras instalaciones.
El gabinete de la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, ha señalado que las investigaciones técnicas continúan y ha prometido un nuevo balance cuando consolide la información recabada.
Réplica de ataques contra refrigeradores
Este incidente recuerda al ciberataque que sufrieron también el pasado lunes varias cadenas de supermercados en Bélgica, Suecia y Luxemburgo, dirigido a sus refrigeradores y congeladores, que experimentaron un aumento repentino de temperatura que echó a perder algunos alimentos.
La agencia AP informó de que los problemas, que aparentemente obedecieron a ciberataques, alcanzaron también a supermercados de Estonia. En Suecia, el grupo ICA reconoció que un número limitado de tiendas resultó afectado durante la noche, mientras que la cadena Coop cifró en seis los establecimientos con problemas en sus frigoríficos y congeladores. Una tienda ICA Kvantum de Sjöbo, en el sur del país, publicó en Facebook que sus frigoríficos y congeladores habían sido hackeados y fijados a 50 grados.
En Bélgica, la cadena Delhaize habló de un incidente informático en varias decenas de tiendas, la mayoría belgas y algunas luxemburguesas. Delhaize precisó que sus centros de distribución funcionaban con normalidad y que no se habían interrumpido las entregas a las tiendas. Por su parte, Carrefour Bélgica cifró en 15 de sus más de 700 tiendas las afectadas. En Estonia, una empresa fabricante de la tecnología implicada indicó que los atacantes accedieron a un ordenador que controlaba la refrigeración de uno de sus clientes y subieron la temperatura a 50 grados centígrados.
Se trata, además, de una réplica del ciberataque que a mediados de octubre inutilizó las cámaras frigoríficas durante la noche de cientos de supermercados en Francia y echó a perder los alimentos. Entonces, se identificó el sistema Danfoss, empleado para gestionar la refrigeración de frigoríficos y congeladores, como el objetivo.
Tras aquel ataque, el ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, informó al Parlamento de que unos 700 de los 10.000 supermercados del país resultaron afectados, según la agencia AP. Por su parte, el grupo Les Mousquetaires, propietario de Intermarché, indicó que los atacantes elevaron a distancia la temperatura de los refrigeradores hasta 50 grados durante la noche.
La agencia francesa de ciberseguridad señaló después del ataque de octubre que la brecha afectó a frigoríficos que utilizan software de Danfoss, así como a sistemas de Copeland y Dixell.
El máximo responsable de Coopérative U, Dominique Schelcher, calificó aquel ataque de inédito y de extrema gravedad. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, lo condenó y reclamó más atención a la seguridad alimentaria en todos los niveles.
La Fiscalía de París abrió por iniciativa propia una investigación sobre el ataque, según la agencia AFP. Danfoss declaró a esa agencia que la mayor parte del equipo afectado eran productos antiguos que ya no reciben actualizaciones de software ni de seguridad.
El incidente del EFS, en cambio, se produjo en un ámbito distinto: el de la conservación de productos sanguíneos. Hasta ahora, el organismo no ha vinculado públicamente este suceso con los ataques contra los supermercados, y su investigación con la Agencia Nacional de Ciberseguridad sigue abierta.
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