Las castañas, los boniatos y las calabazas son alimentos energéticos que ayudan a adaptar el cuerpo a las bajas temperaturas. La calabaza hidrata los intestinos –a la vez que ayuda en el estreñimiento seco–, además de regular también la hipoglucemia.
Al mismo tiempo, tonifica la absorción de nutrientes, tranquiliza y armoniza el estado de ánimo. Por último, da energía, reconforta por su sabor dulce y por su consistencia. También va bien para la vista.
Ingredientes (para 4 personas):
• 40 g de tomates secos• 400 g de calabaza
• 2 cebollas
• 2 dientes de ajo
• 250 g de arroz redondo
• ½ vaso de vino blanco
• 40 g de queso parmesano
• 1 cucharada de mostaza de Dijon
• Aceite de oliva
• Mantequilla
• Caldo de pollo o verduras
• Semillas de calabaza tostadas
Procedimiento:
Cortar los tomates secos con tijeras a trozos pequeños.
Cortar ¼ de la calabaza en dados pequeños y cocinar en sartén con aceite de oliva. Condimentar con sal y reservar.
El resto de la calabaza cocinarla al horno, untada con aceite, una vez que esté hecha, se debe pelar y hacer un puré. Mezclar un poco de puré con caldo y pasar por la batidora. Reservar el resto.
Cocinar la cebolla picada en aceite hasta dorar, agregar el ajo picado y el arroz. Cocinar unos minutos removiendo, condimentar con sal y agregar el vino y los tomates secos.
Cocinar el risotto agregando el caldo caliente, poco a poco, hasta que el arroz esté al dente. En este punto, es el momento de agregar el puré de calabaza reservado, la mostaza, un poquito más de caldo y acabar la cocción.
Fuera del fuego, agregar la mantequilla y el parmesano rallado, reposar cinco minutos y servir con la calabaza salteada, la salsa y las semillas tostadas.
¡Receta realizada en un taller de cocina con posterior cena en Espai Boisà!