Venezuela ha elevado a 5.278 el número de muertos por el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte del país el 24 de junio de 2026, en la que ya es la mayor catástrofe sísmica del último siglo en territorio venezolano.
El último balance oficial mantiene en 16.740 los heridos y eleva a 6.462 las personas rescatadas con vida, mientras más de 17.900 damnificados han perdido su vivienda o continúan alojados en campamentos temporales.
Nuevo balance oficial
El último balance oficial eleva a 5.278 el número de personas fallecidas por los terremotos registrados el 24 de junio en el norte de Venezuela. La cifra confirma el desastre como el evento sísmico más mortífero del último siglo en el país.
El vicepresidente, Jorge Rodríguez –encargado de comunicar la actualización del recuento–, ha detallado el nuevo parte de víctimas. La cifra de heridos permanece estabilizada en 16.740 personas, sin variación respecto a los últimos balances.
El aumento sostenido del número de fallecidos evidencia que las autoridades siguen revisando el alcance real de la tragedia a medida que avanzan las tareas de identificación y evaluación de daños. El recuento se ha elevado de forma progresiva en los partes de las últimas semanas.
Los dos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, se produjeron de forma casi simultánea y golpearon con especial dureza la franja costera del norte venezolano. El estado de La Guaira concentró los mayores niveles de destrucción y colapso de infraestructuras.
Otras zonas del norte del país, incluida la capital, Caracas, también sufrieron daños masivos. La magnitud del impacto ha mantenido la respuesta oficial centrada en la asistencia humanitaria y en las primeras medidas de reconstrucción.
La acumulación de víctimas mortales, edificios derrumbados y familias desplazadas dibuja una emergencia prolongada que, casi un mes después del doble seísmo, sigue lejos de resolverse en las áreas más afectadas.
Rescatados y damnificados
Los equipos de emergencia civiles y militares han logrado extraer con vida a 6.462 personas de entre los escombros desde el inicio de la catástrofe. La cifra de rescatados refleja la intensidad de unas labores de búsqueda que se prolongaron durante días en las zonas más castigadas por los derrumbes.
El desastre ha provocado además una grave crisis habitacional. Más de 17.900 personas han perdido por completo su vivienda o permanecen refugiadas en campamentos transitorios, incapaces de regresar a sus hogares por la destrucción de los inmuebles o por el riesgo estructural asociado a los daños.
El impacto sobre la población se extiende mucho más allá de los damnificados directos. Según el recuento oficial, un total de 128.324 familias se han visto afectadas por los terremotos, un dato que ilustra la dimensión social de una tragedia que ha trastocado la vida de cientos de miles de personas.
La incertidumbre sobre los desaparecidos sigue siendo uno de los puntos más delicados de la emergencia. La falta de registros consolidados por parte del Gobierno alimenta la preocupación entre las familias afectadas.
Diversas iniciativas ciudadanas independientes calculan que miles de personas continúan sin poder ser contactadas por sus allegados. Esa brecha entre los datos oficiales y los recuentos civiles mantiene abierta la búsqueda de un número indeterminado de personas.
Alerta de la ONU
Naciones Unidas estima que 1,3 millones de personas afectadas por los terremotos necesitarán atención de emergencia durante los próximos seis meses. La previsión sitúa la respuesta humanitaria como un desafío de largo recorrido que exigirá una movilización sostenida de recursos.
El horizonte de medio año fijado por el organismo adelanta que la fase de emergencia no se agotará a corto plazo. La atención a los desplazados, el sostenimiento de los campamentos y la garantía de servicios básicos se perfilan como prioridades inmediatas.
La reconstrucción se presenta como el gran reto pendiente en las zonas más afectadas, especialmente en La Guaira y en los núcleos del norte donde los edificios han quedado destruidos o inhabitables. La recuperación dependerá tanto de la ayuda internacional como de la capacidad de respuesta de las autoridades.
Casi un mes después del doble seísmo, Venezuela afronta la peor catástrofe sísmica de su historia reciente. Con 5.278 fallecidos, 16.740 heridos, 6.462 rescatados y 1,3 millones de personas necesitadas de ayuda, el país encara una emergencia prolongada que combina asistencia humanitaria, búsqueda de desaparecidos y una reconstrucción de enorme magnitud.
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