Un terremoto de magnitud 6,2 ha sacudido en la madrugada de este martes 2 de junio de 2026 la costa de Calabria, en el extremo meridional de la península itálica, tras registrarse en el mar Tirreno, cerca de la localidad de Amantea, en la provincia de Cosenza, debido a un proceso geológico de subducción característico de esta zona, según ha informado el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia.
Epicentro frente a Calabria
El seísmo fue registrado por las estaciones de la Red Sísmica Nacional a las 0.12 horas del martes, con epicentro en el mar, aproximadamente a 20 kilómetros de la costa noroccidental de Calabria, cerca de Amantea, según ha detallado el INGV.
El temblor, de magnitud ML 6,2, se produjo frente a una zona costera del sur de Italia y llegó a sentirse en un área amplia del país, aunque hasta el momento las autoridades no han informado de daños materiales ni personales.
La localización del epicentro en el mar Tirreno y la intensidad del movimiento hicieron que el terremoto fuera percibido en distintos puntos del sur italiano. El organismo geofísico italiano ha señalado que el fenómeno se sintió de forma extensa, pese a que el foco del seísmo se situó a una profundidad considerable.
Según el Instituto, el terremoto tuvo lugar a una profundidad de aproximadamente 250 kilómetros, una circunstancia que explica parte de su comportamiento. A pesar de esa gran profundidad del hipocentro, el movimiento sísmico fue advertido por la población en una amplia franja del territorio italiano.
Sentido en varias regiones
El INGV ha indicado que el terremoto se sintió ampliamente desde Lacio hasta Sicilia, de acuerdo con los cuestionarios recibidos por el propio organismo tras el movimiento sísmico. Estos testimonios permiten constatar la amplitud territorial con la que fue percibido el temblor.
La información facilitada por el Instituto precisa que el seísmo, ocurrido en el mar Tirreno, fue registrado de forma clara por las estaciones de seguimiento sísmico. La magnitud asignada, 6,2, sitúa el episodio entre los temblores relevantes detectados en la zona, aunque la fuente no informa de consecuencias materiales.
Hasta el momento, no se han registrado daños vinculados al terremoto. Esta ausencia de daños conocidos constituye uno de los datos principales del balance inicial difundido tras el seísmo.
La percepción del temblor en un área tan amplia se explica por las características del propio fenómeno. El hipocentro profundo, situado a unos 250 kilómetros, no impidió que el movimiento alcanzara regiones alejadas del epicentro marino.
El Instituto ha subrayado que los terremotos de estas características no son ajenos a la dinámica geológica de la zona meridional del mar Tirreno. En concreto, ha explicado que los terremotos profundos son característicos de esta área.
Origen geológico del seísmo
El INGV ha atribuido este tipo de terremotos al proceso geológico de subducción de la litosfera jónica bajo Calabria. Este mecanismo consiste en el hundimiento de una porción de litosfera bajo otra, un fenómeno que en esta zona genera actividad sísmica profunda.
De acuerdo con la explicación del Instituto, la zona meridional del mar Tirreno presenta una sismicidad profunda vinculada a ese proceso de subducción. El terremoto registrado este martes encaja, por tanto, en una dinámica geológica conocida por los especialistas.
La profundidad del hipocentro, estimada en aproximadamente 250 kilómetros, es uno de los elementos destacados por el organismo italiano. Aunque los terremotos profundos pueden percibirse a grandes distancias, el teletipo no informa de daños asociados al episodio.
El seísmo se produjo en la madrugada, a las 0.12 horas, cuando fue detectado por las estaciones de la Red Sísmica Nacional. La referencia temporal permite situar el episodio en las primeras horas del martes, antes de que se difundiera el balance inicial.
La costa de Calabria, situada en el extremo meridional de Italia, fue el área más próxima al epicentro. En concreto, el punto de origen se localizó en el mar, a unos 20 kilómetros de la costa noroccidental de la región, cerca de Amantea, en la provincia de Cosenza.
El movimiento también fue sentido en otras regiones del sur del país. El INGV ha citado expresamente que los cuestionarios recibidos reflejan avisos desde Lacio hasta Sicilia, lo que muestra la extensión con la que la población percibió el temblor.
La magnitud del terremoto, 6,2, y su profundidad han marcado las primeras valoraciones del organismo geofísico. La información disponible hasta ahora apunta a un episodio sísmico intenso, ampliamente sentido, pero sin constancia inicial de daños.
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología mantiene así la explicación del fenómeno dentro del contexto sísmico propio del sur del mar Tirreno, donde los terremotos profundos son característicos por la interacción geológica entre la litosfera jónica y Calabria.
Por ahora, el dato más relevante tras el terremoto es que, pese a haberse sentido en una amplia zona del sur de Italia, no se han registrado daños. La información difundida se limita al registro instrumental del seísmo, su localización, su profundidad y su origen geológico.
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