La plataforma Tanquem Cofrents ha calificado de "grave" el incidente registrado el pasado 2 de mayo en la central nuclear de Cofrentes (Valencia), que ha sido clasificado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) como un suceso de nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES). La organización ha reclamado el cierre inmediato de esta instalación y del resto de centrales nucleares españolas al considerar que el episodio evidencia problemas de seguridad asociados al envejecimiento de la planta.
Un incidente clasificado como nivel 2
Según recordó la plataforma en un comunicado, la central permaneció parada durante 20 días desde el 1 de mayo debido a una avería que obligó a realizar una parada no programada. Durante ese proceso se detectó un segundo problema que afectaba a una válvula de aislamiento de vapor principal (MSIV), un componente perteneciente al circuito primario de la instalación por el que circula agua altamente radiactiva.
El CSN informó este miércoles de que el incidente había sido clasificado como nivel 2 en la escala INES, utilizada internacionalmente para evaluar la importancia de los sucesos nucleares y radiológicos. El organismo regulador subrayó que el episodio no tuvo consecuencias para los trabajadores, la población ni el medioambiente.
Tras completarse la operación, algunas de ellas volvieron a abrirse de forma inesperada, por lo que fue necesario recurrir a mecanismos alternativos para garantizar su cierre
De acuerdo con la información facilitada por el regulador, durante la parada de la central, una vez alcanzada la condición de parada fría, los operadores procedieron al cierre de las ocho válvulas de aislamiento de vapor principal. Tras completarse la operación, algunas de ellas volvieron a abrirse de forma inesperada, por lo que fue necesario recurrir a mecanismos alternativos para garantizar su cierre.
Las causas apuntan a un defecto
En su análisis preliminar, el titular de la central identificó como posible origen del comportamiento anómalo un atascamiento o dificultad de movimiento en los ejes de las válvulas de solenoide encargadas de accionar las MSIV.
Para Tanquem Cofrents, resulta "altamente significativo" que el problema no fuera detectado pese a que la central permaneció parada durante más de un mes, un periodo en el que se realizan numerosas operaciones de mantenimiento, inspección y verificación de equipos
Según explicó el Consejo de Seguridad Nuclear, el defecto podría haber estado presente desde la última recarga de combustible, cuando se sustituyeron las 16 válvulas de solenoide por unidades nuevas. A falta del informe definitivo del fabricante, la hipótesis considerada más probable es una falta de lubricación en las válvulas suministradas dentro de ese lote.
Para Tanquem Cofrents, resulta "altamente significativo" que el problema no fuera detectado pese a que la central permaneció parada durante más de un mes, un periodo en el que se realizan numerosas operaciones de mantenimiento, inspección y verificación de equipos.
La incidencia afecta a elementos considerados esenciales para el funcionamiento seguro de la planta y reduce la confianza en la capacidad de detectar fallos potencialmente relevantes
La plataforma sostiene que este hecho cuestiona la fiabilidad de los procedimientos de operación y mantenimiento de la instalación. A su juicio, la incidencia afecta a elementos considerados esenciales para el funcionamiento seguro de la planta y reduce la confianza en la capacidad de detectar fallos potencialmente relevantes.
Críticas por el envejecimiento de la planta
La organización antinuclear considera que el incidente se suma a otros episodios registrados anteriormente en la central valenciana y sostiene que pone de manifiesto los riesgos asociados al funcionamiento de una instalación que cumple este año 42 años de actividad.
En este sentido, Tanquem Cofrents afirma que la planta está "vieja, deteriorada y además mal gestionada", y vincula la clasificación del incidente como nivel 2 a los problemas detectados durante la parada.
La plataforma defiende que el episodio evidencia la necesidad de acelerar el cierre de las instalaciones nucleares españolas. Entre los argumentos esgrimidos figuran razones de seguridad, aspectos económicos, el consumo de agua asociado a estas infraestructuras, la soberanía energética y la gestión de los residuos radiactivos que generan.
Por ello, ha reiterado su exigencia de un cierre inmediato de Cofrentes y del conjunto del parque nuclear español, al considerar que prolongar su funcionamiento supone incrementar los riesgos para las generaciones futuras.
El CSN, por su parte, mantiene que el incidente no produjo impacto radiológico alguno y continúa evaluando las causas definitivas del suceso a la espera de la información técnica que permita determinar con precisión el origen del fallo detectado.
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