La acusación particular ha solicitado cuatro años de prisión para el pastor propietario de los perros que acabaron con la vida de Arancha Corcero, una enfermera de 27 años, en octubre de 2023 en el municipio zamorano de Roales del Pan. Durante el juicio celebrado en el Tribunal de Zamora, la familia de la víctima ha sostenido que el ataque mortal se produjo por la “falta de control absoluta” sobre los animales y por la “inacción” del ganadero pese a las advertencias previas sobre la peligrosidad de los perros.

 

Relato del ataque

 

Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de una explotación ganadera situada entre Roales del Pan y La Hiniesta, donde varios perros se encontraban fuera del cercado en el que pastaban las ovejas. Según la acusación, los animales atacaron mortalmente a la joven mientras paseaba por la zona.

El abogado de la familia ha defendido durante la vista que el ganadero mantenía a los perros “en malas condiciones, con hambre” y sueltos, a pesar de haber recibido avisos previos sobre su comportamiento agresivo. Según expuso ante el tribunal, “el peligro era constante” y el acusado conocía el riesgo que suponían los animales, pero no adoptó medidas para evitarlo.

La Fiscalía también aprecia una relación directa entre la falta de previsión del acusado y la muerte de la joven, aunque en este caso solicita una pena inferior, de dos años y medio de prisión.

Por el contrario, la defensa del pastor sostiene que los perros “no eran violentos” y argumenta que es habitual que este tipo de animales permanezcan sueltos para desarrollar labores de vigilancia y protección del ganado. El abogado del acusado ha pedido la absolución o, subsidiariamente, una pena mínima de dos meses de multa por homicidio por negligencia leve. El juicio ha quedado visto para sentencia.

 

El testimonio de los padres

 

Uno de los momentos más duros de la vista oral llegó con la declaración de los padres de la víctima, quienes relataron ante el tribunal cómo fueron los últimos minutos de vida de su hija.

La madre explicó que recibió una llamada de Arancha mientras estaba siendo atacada por los perros. “Me llamó y me dijo: ‘me atacan los perros’, habla conmigo hasta que llegue a casa”, relató emocionada. Según su testimonio, poco después la conversación se volvió caótica mientras la joven repetía “los perros, los perros”.

La mujer aseguró que cogió un palo y acudió rápidamente al lugar junto a su marido. Cuando llegó, encontró sangre en la ropa de su hija, pero no logró verla de inmediato debido a la presencia de los animales. “La encontré después. Llamé a mi marido y le dije que ya estaba muerta”, declaró ante la sala.

El padre corroboró el relato y afirmó que los perros continuaron hostigándolos incluso después de que alcanzaran el lugar donde estaba el cuerpo de la joven. “Teníamos que estar con nuestra hija y vigilando que los perros no se acercaran”, explicó.

Según ambos progenitores, los animales siguieron mostrando una actitud agresiva también frente a los agentes de la Guardia Civil y a los sanitarios del servicio de emergencias 112 que acudieron posteriormente a la zona.

 

Declaraciones y pruebas

 

Durante el juicio también declararon varios guardias civiles que participaron en la intervención aquel día. Los agentes describieron la “gran agresividad” de los perros incluso después de consumarse el ataque. “Se tiraron a los coches”, afirmaron, al tiempo que explicaron que fue necesario establecer un perímetro de seguridad para poder trabajar con garantías.

Los agentes señalaron además que, cuando llegaron al lugar, la madre permanecía junto al cuerpo de la joven mientras el padre intentaba mantener alejados a los animales. El propietario de los perros, según los testimonios, llegó aproximadamente una hora después para hacerse cargo de ellos.

El acusado respondió únicamente a preguntas de la Fiscalía y de su abogado. En su declaración insistió en que los perros no tenían un comportamiento violento y explicó que parte de los animales estaban atados mientras otros permanecían sueltos para proteger al rebaño. Según indicó, “un mastín y una mastina estaban atados”, aunque otros perros, incluidos varios careas y otra mastina que acababa de criar, estaban libres cerca del lugar donde apareció el cuerpo.

La defensa intentó además introducir como prueba un vídeo que, supuestamente, mostraría cómo uno de los mastines rompió la cadena antes del ataque. La estrategia de la defensa se centró también en argumentar que una de las mastinas actuó de manera defensiva para proteger a sus crías.

A lo largo de la vista oral comparecieron igualmente varios testigos que aseguraron haber tenido problemas anteriores con los perros del acusado. El propietario de una escuela de equitación cercana declaró que los animales solían acercarse ladrando desde lejos, mientras que un corredor afirmó haber sufrido el hostigamiento de los perros en dos ocasiones distintas. Según explicó, en una de ellas el pastor presenció la escena y no intervino.

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora