El doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio ha dejado ya 6.125 muertos y se ha convertido en el mayor desastre sísmico del país en más de un siglo, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El balance oficial contabiliza además 60.992 heridos atendidos en hospitales, mientras el Banco Mundial cifra en 19.600 millones de dólares los daños materiales y la ONU alerta de que la reconstrucción exigirá una ayuda internacional sostenida.
El peor seísmo en un siglo
Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, se registraron casi de forma simultánea el 24 de junio frente a la costa norte y tuvieron su epicentro en el estado de La Guaira, a unos 20 kilómetros de Caracas. El USGS los considera los más fuertes registrados en el país en más de un siglo.
El último balance oficial, difundido el 3 de agosto por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, elevó a 6.125 el número de fallecidos y a 60.992 el de heridos atendidos en hospitales. Los equipos de emergencia han rescatado con vida a 6.462 personas.
La cifra de desaparecidos sigue siendo una incógnita. El gobernador de La Guaira ha reconocido cerca de 1.400 personas en paradero desconocido, mientras numerosos familiares continúan excavando a mano entre las ruinas en busca de sus allegados.
Mes y medio después de la catástrofe, la emergencia sigue abierta. El nuevo boletín llegó tras diez días sin datos oficiales y con menos información desglosada, lo que ha dificultado seguir la evolución real de una tragedia de dimensiones históricas.
Casi 20.000 millones en daños
El Banco Mundial estima en 19.600 millones de dólares los daños físicos provocados por el doble terremoto, según el informe que la institución publicó el 23 de julio. El 47% de esos daños corresponde a viviendas residenciales, el 27% a infraestructura y el 26% a edificios no residenciales.
«Los terremotos han interrumpido vidas, dañado infraestructura crítica y creado nuevos desafíos para la recuperación de Venezuela», ha señalado la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra.
El impacto sobre el parque de viviendas es uno de los más graves. Las autoridades han evaluado 43.679 inmuebles, de los que 9.866 permanecen catalogados de «alto riesgo», y han entregado hasta ahora 287 viviendas a los damnificados. Imágenes de la NASA cifran en más de 58.000 los edificios dañados o destruidos.
La catástrofe ha generado cerca de 1,2 millones de toneladas de escombros, de las que apenas se ha retirado una fracción. La gestión de esos residuos, junto a los problemas de saneamiento, mantiene la alerta sanitaria en las zonas más afectadas.
Miles de familias siguen sin un hogar al que regresar. Los datos oficiales cifran en torno a 24.000 damnificados alojados en refugios temporales, a la espera de una vivienda segura o de la reparación de sus inmuebles, en un proceso de realojo que se prevé largo.
Reconstrucción y ayuda internacional
La reconstrucción completa podría alcanzar los 50.000 millones de dólares si se aspira a «reconstruir mejor», frente a los 37.000 millones que estimó de forma preliminar la ONU. El organismo prevé además que el PIB venezolano se mantenga por debajo de los niveles previos al seísmo hasta 2036.
La comunidad internacional ha comprometido ya varios paquetes de ayuda de emergencia: 346 millones de dólares del FMI, 300 millones de Estados Unidos, 36,5 millones de la Comisión Europea, 17 millones del fondo de emergencia de la ONU y 9 millones de Alemania.
Aun así, la financiación sigue siendo insuficiente. El plan de respuesta humanitaria de la ONU para 2026 necesita 931 millones de dólares y solo ha recibido el 39%, lo que deja un déficit cercano a los 566 millones. Naciones Unidas ha pedido transformar la solidaridad inicial en una ayuda sostenida.
La emergencia sanitaria preocupa igualmente a los organismos internacionales, que advierten del riesgo de enfermedades gastrointestinales por los problemas de saneamiento y de acceso al agua en las zonas devastadas. La ONU ha reclamado reforzar la atención médica y los servicios básicos para la población afectada.
Mes y medio después del doble terremoto del 24 de junio, Venezuela afronta la mayor catástrofe natural de su historia reciente. Con 6.125 muertos, 60.992 heridos, cerca de 1.400 desaparecidos y unos daños de 19.600 millones de dólares, el país encara una reconstrucción de años que dependerá, en buena medida, de la ayuda internacional.
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