Miles de personas se han visto atrapadas en el sur de Gaza después de huir desde el norte debido al temor a una posible invasión terrestre israelí. La Franja de Gaza es un territorio pequeño, y su única salida al exterior que no depende de Israel es el paso de Rafá, que conecta con Egipto. Sin embargo, este paso permanece cerrado, a la espera de un acuerdo que permita el paso de la ayuda humanitaria.

La complicada evacuación de Gaza / Mapa: EP

La Franja de Gaza, un territorio de tan solo 365 kilómetros cuadrados, está conectada con el mundo exterior a través de varios pasos fronterizos. Sin embargo, solo el paso de Rafá, situado al sur de la Franja y que conecta con Egipto, no está bajo el control de Israel. Este paso se ha convertido en una posible vía de escape ante el "bloqueo total" impuesto por el Gobierno israelí sobre el territorio controlado por Hamás.

A pesar de la importancia de este cruce, al igual que los demás pasos fronterizos de Gaza, permanece cerrado a la espera de un acuerdo entre Egipto e Israel que permita el paso de ayuda humanitaria. En el lado egipcio de la frontera, se acumulan decenas de camiones cargados con ayuda humanitaria, a la espera de que se alcance un acuerdo político que permita su entrega en Gaza. Esta situación refleja el desafío constante de garantizar la entrada de asistencia humanitaria en la región en medio de un conflicto en curso y un bloqueo que ha exacerbado la crisis humanitaria en Gaza.

La difícil situación humanitaria en el sur de Gaza ha sido alertada por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Miles de personas están atrapadas en esta región, con recursos limitados y acceso precario a servicios básicos.

 

Un plazo de 24 horas para evacuar a 1,1 millones de palestinos

 

Israel dio un plazo de 24 horas para evacuar a 1,1 millones de palestinos del norte de Gaza, que está bajo el control del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Esta área es una de las más densamente pobladas del mundo, lo que hace que la situación sea aún más compleja.

Desde 2007, Israel ha impuesto un bloqueo a Gaza, en respuesta a la consolidación del control de Hamás en la región después de elecciones y conflictos internos con Al Fatá. Este bloqueo ha empeorado la crisis humanitaria en Gaza y ha llevado a un deterioro constante de las condiciones de vida en la región.

La comunidad internacional ha instado a Israel a permitir la entrada de ayuda humanitaria y a garantizar la seguridad de los civiles en Gaza. Mientras tanto, miles de personas siguen atrapadas en una situación precaria, con acceso limitado a servicios básicos y la incertidumbre sobre lo que depara el futuro en medio de la creciente tensión en la región. Ante el conflicto en curso es necesario buscar soluciones que garanticen la seguridad y el bienestar de la población civil.