Un estudio dirigido por Damián Blasi ha reconstruido la evolución de la diversidad lingüística mundial durante los últimos 12.000 años y concluye que el número de lenguas alcanzó su punto máximo hace entre 1.000 y 3.000 años, cuando se hablaban decenas de miles en todo el planeta, antes de iniciar un prolongado declive impulsado por la expansión de las sociedades y el desplazamiento de las comunidades lingüísticas más pequeñas.
Una diversidad hoy amenazada
El lenguaje humano mantiene en la actualidad una diversidad extraordinaria, con alrededor de 7.500 lenguas orales y de señas repartidas por el mundo
El lenguaje humano mantiene en la actualidad una diversidad extraordinaria, con alrededor de 7.500 lenguas orales y de señas repartidas por el mundo. Sin embargo, esa riqueza lingüística lleva siglos reduciéndose de forma constante a medida que un pequeño grupo de lenguas dominantes se ha extendido entre poblaciones cada vez más numerosas.
La situación actual refleja la dimensión de esta pérdida. Casi la mitad de las lenguas existentes están en peligro de extinción y al menos cuatro desaparecen cada año, un ritmo que amenaza con reducir todavía más el patrimonio lingüístico de la humanidad.
Pese a la gravedad del proceso, determinar cuándo comenzó la reducción de la diversidad lingüística resulta especialmente difícil. Los registros escritos solo se remontan unos 6.000 años, por lo que no permiten conocer de manera directa cómo evolucionó el número de lenguas durante buena parte de la historia humana.
Esta falta de documentación ha mantenido en gran medida desconocidos los patrones lingüísticos a largo plazo. Hasta ahora, resultaba complicado establecer si el mundo había perdido lenguas de forma constante desde el final de la última glaciación o si la diversidad había atravesado distintas fases de crecimiento y retroceso.
Para abordar esta cuestión, Blasi y sus colegas desarrollaron un modelo destinado a reconstruir la historia de las lenguas del mundo desde los comienzos del Holoceno. El sistema combina estimaciones de la población mundial con información sobre el tamaño y la organización de sociedades humanas de pequeña escala.
Un modelo de 12.000 años
Los investigadores/as construyeron el modelo demográfico a partir de datos etnográficos de 171 sociedades de cazadores-recolectores, utilizadas como referencia para aproximarse a las características de las primeras poblaciones humanas.
El equipo partió de que estos grupos eran generalmente pequeños, cohesionados culturalmente y hablaban una sola lengua. A partir del tamaño estimado de esas comunidades y de los cálculos sobre la población mundial de cada periodo, el modelo permitió inferir cuántas lenguas podrían haberse hablado al comienzo del Holoceno.
La reconstrucción también tuvo en cuenta que el crecimiento de una población no provoca necesariamente un aumento proporcional del número de lenguas. Según el planteamiento del estudio, la diversidad lingüística creció más lentamente que la población humana porque las comunidades pudieron ampliar progresivamente su tamaño sin crear necesariamente nuevos idiomas.
La diversidad lingüística creció más lentamente que la población humana porque las comunidades pudieron ampliar progresivamente su tamaño sin crear necesariamente nuevos idiomas
La agricultura y los avances tecnológicos desempeñaron un papel central en esta evolución. A medida que estas transformaciones permitieron sostener poblaciones mayores, un número creciente de personas pasó a compartir una misma lengua, reduciendo la relación entre el crecimiento demográfico y la aparición de nuevas comunidades lingüísticas.
Este enfoque ofrece, según los autores, un marco cuantitativo para estudiar la historia lingüística mundial pese a la ausencia de pruebas históricas directas para amplios periodos. El modelo no identifica las lenguas concretas que se hablaban, sino que estima cómo pudo variar su número en relación con la población y la organización social.
Los resultados contradicen la idea de que la diversidad lingüística haya seguido una caída continua desde el final de la última glaciación. El modelo indica que probablemente había menos lenguas en el mundo hace 12.000 años que en la actualidad.
En lugar de disminuir desde el comienzo del Holoceno, el número de lenguas habría aumentado durante miles de años a medida que crecía la población mundial. Este proceso habría favorecido la aparición y consolidación de numerosas comunidades lingüísticas diferenciadas, aunque la cantidad de idiomas avanzara a un ritmo menor que el número de habitantes.
La edad de oro lingüística
La diversidad habría alcanzado su máximo hace entre 1.000 y 3.000 años, un periodo que los investigadores/as describen como una posible “edad de oro” de las lenguas. En aquel momento podrían haberse hablado decenas de miles de idiomas en todo el mundo, una cifra muy superior a las aproximadamente 7.500 lenguas actuales.
Podrían haberse hablado decenas de miles de idiomas en todo el mundo, una cifra muy superior a las aproximadamente 7.500 lenguas actuales
Tras ese máximo comenzó un declive especialmente rápido. Durante los últimos dos milenios, las sociedades en expansión desplazaron cada vez más a las comunidades pequeñas, provocando la desaparición o absorción de un número creciente de lenguas.
El modelo vincula esta transformación con la expansión de poblaciones capaces de integrar territorios y grupos humanos más amplios. En ese contexto, las lenguas compartidas por sociedades numerosas fueron ganando espacio frente a los idiomas utilizados por comunidades reducidas y culturalmente cohesionadas.
La pérdida de diversidad no aparece, por tanto, como un fenómeno exclusivamente reciente. Los resultados señalan que la actual crisis lingüística constituye la fase más avanzada de un proceso de homogeneización cultural a largo plazo, desarrollado durante varios milenios.
Un proceso de homogeneización cultural a largo plazo, desarrollado durante varios milenios
Según los autores/as del estudio publicado en la revista científica Science (1), esta interpretación amplía las explicaciones que atribuyen la desaparición de lenguas únicamente al colonialismo. El estudio no niega su influencia, pero sostiene que la reducción comenzó antes y estuvo vinculada también a la expansión de la población humana y de las sociedades dominantes.
La evolución estimada por el modelo dibuja así una trayectoria con tres grandes etapas: un número relativamente bajo de lenguas al comienzo del Holoceno, un crecimiento prolongado hasta alcanzar un máximo hace pocos milenios y, finalmente, un rápido proceso de declive que continúa en la actualidad.
La investigación aporta una perspectiva de largo plazo sobre una crisis que sigue acelerándose. Con casi la mitad de las lenguas amenazadas y varias desapariciones cada año, la diversidad lingüística contemporánea representa solo una parte de la que probablemente existió durante el momento de mayor riqueza idiomática de la humanidad.
Referencias
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