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Medio ambiente
14 de agosto de 2018
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Jueves, 24 de mayo de 2018
Frederic F. Martins
La adicción al plástico empieza a generar la debida preocupación
Vivimos rodeados de estos materiales producidos a partir del petróleo cuyos residuos inundan el medio ambiente y tardan siglos en degradarse en microfragmentos que ingerimos al comer
Alcatraz atlántico junto a residuos plásticos procedentes de redes marinas / Foto: Slike Alcatraz atlántico junto a residuos plásticos procedentes de redes marinas / Foto: Slike

La abrumadora presencia del plástico en nuestra sociedad se ha convertido en un serio problema desde hace ya bastantes años. Pero hasta ahora no había empezado a ser percibido como tal. Prueba de ello es que ya ha pasado a ser un tema de conversación cotidiano, abordado por la ciudadanía en bares, tiendas o taxis. En los alrededores de Barcelona, una clienta charla con su peluquera sobre la cantidad de plásticos que nos rodean mientras la profesional da los últimos retoques a su nuevo peinado.

-“El otro día vi un reportaje en la tele en el que decían que existe una isla de plástico flotando en el mar casi tan grande como la mitad de Europa”.

-“¡Es que parece mentira la cantidad de plástico que se utiliza para todo! Antes no era así. No hace tantos años, casi nada llevaba plástico...”.

-“Ahora, aunque no quieras, todo lo lleva, sobre todo en la frutería. Hasta te ponen las manzanas cortadas en una bandeja envuelta en plástico... ¡como si ya no supiéramos cortarlas!”.

-”Deberían prohibirlo, y punto. Porque, aunque vayas con tu propia bolsa, al final de la semana acabas acumulando un cantidad enorme de bolsas de todo tipo”.

Las reflexiones expresadas por ambas mujeres son las mismas se vienen planteando desde hace largo tiempo diferentes actores y especialistas en la producción y consumo de plásticos. Hay consenso en que urge encontrar soluciones, que no llegan, para paliar el problema y en que las escasas medidas puestas en marcha no se muestran efectivas.

Se han fabricado 8.300 millones de toneladas, la mitad de ellas en los últimos 13 años

La dependencia del plástico de nuestra sociedad es absoluta, hasta el punto de que se puede hablar abiertamente de una plásticoadicción. Según datos de mediados de 2017 de un equipo de científicos de la Universidad de Georgia, la de California en Santa Barbara y la Sea Education Association, desde que el material sintético comenzó su producción a gran escala en la década de 1950, la humanidad ha generado 8.300 millones de toneladas métricas, y la mitad de éstas solo en los últimos 13 años. Pero lo más sorprendente –a la vez que lamentable– es que unos 6.300 millones de toneladas –más del 75%– ya se habían convertido en residuos hacia 2015. Algunos expertos apuntan a que cerca del 6% del petróleo que se extrae anualmente se destina a la fabricación de polímeros.

La producción mundial de plásticos aumentó de los dos millones de toneladas métricas de la primera mitad del siglo XX a más de 400 millones en 2015. A este vertiginoso ritmo, se estima que, en 2050, cerca de 12.000 millones de toneladas métricas de residuos plásticos se acumularan en los vertederos y en el conjunto del medio ambiente.

El inicio del uso de los plásticos supuso una auténtica revolución en todos los campos de la industria. Se trataba de materiales adaptables, ligeros a la vez que resistentes, económicos e higiénicos. La madera o el celuloide eran las materias primas más utilizadas hasta el momento en que fueron reemplazadas de forma muy rápida por los polímeros sintéticos cambiando nuestro mundo tal y como se conocía hasta el momento.

A principios de marzo de 2017, científicos vinculados con The Ocean Cleanup Foundation hicieron públicas las conclusiones de un mapeo, que duró tres años, del vasto vertedero flotante de desechos plásticos que se arremolinan en el océano Pacífico y que abarca más que la superficie conjunta de Francia, Alemania y España. Se trata de 1,8 billones de elementos con un peso total de unas 80.000 toneladas métricas que se encuentran actualmente a flote en un área conocida como el Gran Parche de Basura del Pacífico (Great Pacific Garbage Patch o GPGP). El 92% del GPGP lo forman objetos grandes, pero el 8% restante de la masa de desechos consiste en microplásticos de un tamaño inferior a los cinco milímetros.

Nos comemos 68.000 partículas cada año

Estos microplásticos son el resultado de la degradación de miles de millones de objetos expuestos al oleaje constante, la luz solar y el oxígeno, que se acaban disgregando en fibras y gránulos de un tamaño que llega a las milésimas de milímetro. También se forman en tierra firme por la abrasión de elementos plásticos como los neumáticos o al lavar productos textiles que en muchos casos también acaban en el océano arrastrados por el viento o las redes de alcantarillado.

Un estudio reciente desarrollado por científicos de la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo (Escocia) ha detectado que en cada comida ingerimos una cantidad aproximada de hasta 100 partículas de plástico procedentes de muebles y telas que nos llegan mezcladas con el polvo doméstico que se acaba depositando sobre los platos y el resto de la vajilla. Los investigadores concluyeron que una persona promedio ingiere hasta 68.415 fibras plásticas potencialmente peligrosas por año simplemente durante sus almuerzos o cenas.

En la misma línea apuntan las conclusiones de los participantes de una investigación llevada a cabo por Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) sobre el agua potable. Encargado por la organización Orb Media, el informe titulado Invisibles. El plástico dentro de nosotros revela que hay microfibras de polímeros en el 83% de las muestras del suministro del grifo de una decena de países de los cinco continentes. Los índices de contaminación más elevados los presentaron las muestras tomadas en los Estados Unidos, donde hasta un 94% de ellas presentaban fibras de plásticos.

Los Mc Donald's del mundo tiran cada día 60 millones de objetos de un solo uso

Los plásticos están presentes en casi todos los objetos que podamos imaginar. Las pajitas son un buen ejemplo de ello. En Estados Unidos se consumen 500 millones de unidades diarias que puestas en fila darían dos veces y media la vuelta al planeta y pesan a 1,4 millones de kilos. En los McDonald's de todo el mundo se usan y tiran al día 60 millones de unos elementos elaborados principalmente con polipropileno y polietileno, que prestan servicio durante apenas unos minutos y que en cambio llegan a tardar hasta 200 años en descomponerse.

A principios de año China prohibió la importación de millones de toneladas de residuos que durante décadas recibía para su procesamiento desde todo el mundo, y que principalmente constituían los plásticos, de los que se deshacían por esta vía Europa, Estados Unidos y Japón. Se trata de una gran noticia para el medio ambiente por dos motivos: porque de esta forma cesa la actividad de las altamente contaminantes fábricas que utilizaban la basura como materia prima barata y porque obligará a gran número de gobiernos a afrontar el problema que causan, a tomar medidas al respecto y a apostar por el reciclaje.

Precisamente, la Unión Europea ha aprobado definitivamente este martes la normativa comunitaria que fija objetivos obligatorios de reciclaje de residuos urbanos, cuyo porcentaje irá aumentando de forma gradual hasta alcanzar el 65% en 2035. También obliga a reducir su presencia en los vertederos hasta un máximo del 10% para ese mismo año. La legislación incluye un objetivo de reciclaje para todos los envases del 65% en 2020 y del 70% en 2030, aunque el objetivo concreto para los plásticos será menos ambicioso (del 50% y del 55%, respectivamente).

La prohibición de las bolsas llega con retraso

En territorio español las cosas siguen más o menos como siempre. La semana pasada el Gobierno aprobó el proyecto de Real Decreto que prohíbe las bolsas de plástico en España. Ecologistas en Acción y Greenpeace no han tardado en criticar la medida, que consideran "insuficiente" y que llega "con más de un año de retraso". Además, esta última organización considera que el decreto "no ha enfocado la normativa a combatir la cultura del usar y tirar", ni se dirige a la "raíz del problema" que, a su juicio, son la producción y el consumo masivo de estos productos.

Hace algo más de un mes la industria plástica se revindicaba para tratar de impedir la prohibición del material. Organizaciones que representan a la industria del sector en España y en la Unión Europea como CICLOPLAST y la Asociación Europea de Productores de Materias Primas Plásticas (PlasticsEurope) lanzaban la campaña #NoCulpesAlPlástico con la que quieren "contrarrestar los argumentos sobre los que se están generando noticias preocupantes" que "confunden a los consumidores".

Aseguran que los plásticos se utilizan por sus "innumerables ventajas" y que están "muy" presentes "en todos los ámbitos" de la vida diaria por sus diversas aplicaciones, aunque admiten que es necesario gestionar "correctamente los residuos que generan" para "aprovechar al máximo" su valor en el marco de la economía circular y evitar su dispersión en el medio ambiente –objetivo que contrasta radicalmente con la realidad–.

La UE exigirá reciclar el 50% de los envases dentro de dos años, y el 55% en 2030

Tal como apuntaba la peluquera al inicio de este artículo, parece que la mejor receta para solucionar el problema es prescindir del uso del plástico. Como mínimo, en la medida de lo posible. Recientemente, Amsterdam ha abierto el primer supermercado sin plástico. La cadena de distribución ecológica Ekoplaza gestiona un establecimiento, inaugurado el pasado 27 de marzo, que ofrece 680 artículos diferentes libres de este material en su envasado: algunos se venden a granel y otros se entregan envueltos en papel o cartón, o se comercializan en envases de cristal o empaquetados con bioplásticos.

La última iniciativa en este sentido la ha tomado la centenaria revista National Geographic, que ha eliminado el plástico que precintaba el Magazine que envía a sus cientos de miles de suscriptores y lo ha sustituido por papel reciclado. De esta manera adopta una iniciativa global contra el uso abusivo del material. La portada del mes de junio la ocupa el artículo que lleva por título Informe Especial: Un mar de plástico. En éste se aborda la contaminación creada por los residuos plásticos y cómo afectan a los seres vivos, incluidos los humanos.

Para la directora de National Geographic, Susan Goldberg, se trata de "un granito de arena, un ejemplo de esas simples medidas que empresas, Gobiernos y los ciudadanos podemos adoptar para garantizar un mundo menos contaminado. Granito a granito, la arena formará una montaña”. Desde el Magazine se ha creado el hashtag #planetaoplastico para recibir y compartir ejemplos de prácticas sostenibles, propuestas y opiniones a través de las redes sociales.

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