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Medio ambiente
20 de abril de 2018
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Jueves, 28 de julio de 2016
Cristina Fernández
Morir de éxito
Las películas de Pixar 'Buscando a Nemo' (2003) y 'Buscando a Dory' (2016) suponen una amenaza más para las especies de los peces protagonistas
El personaje principal de la última película del estudio californiano es un pez cirujano regal / Foto: Cliff - Wikipedia El personaje principal de la última película del estudio californiano es un pez cirujano regal / Foto: Cliff - Wikipedia

Los coloridos peces payaso (Amphiprioninae) y cirujano regal (Paracanthurus hepatus) están de moda gracias a las películas Buscando a Nemo (2003) y Buscando a Dory (2016), que han conseguido que cada vez más humanos los quieran tener en sus casas: ambas especies, que viven en los arrecifes de coral del Índico y el Pacífico, son cada vez residentes forzados más habituales en los acuarios de todo el mundo.

Ante el estreno de la secuela Buscando a Dory del mes pasado, las universidades australianas de Queensland (situada en la capital, Canberra) y Flinders (en Adelaida), junto con los fundadores de la organización Saving Nemo, alertaron de un previsible incremento de la demanda de peces cirujano regal, tal y como sucedió con los peces payaso tras el estreno de Buscando a Nemo (las ventas aumentaron en un 40%).

La pesca con cianuro destruye los corales provocando el colapso del ecosistema

"La gente se enamoró de los adorables personajes y querían tenerlos como mascotas en lugar de entender el mensaje de conservación de la película, que es que hay que mantener a Nemo en el océano, que es a donde pertenece", afirma Anita Nedosyko, investigadora de Flinders.

Más de un millón de ejemplares de la familia del pez payaso son pescados cada año para el comercio de acuarios, tal y como explican desde Saving Nemo. Los conservacionistas creen que la sobreexplotación, junto con el calentamiento global y la consiguiente acidificación del océano, han llevado al agotamiento de las poblaciones de peces payaso en algunas zonas.

En países como Filipinas, Sri Lanka, Tailandia o Indonesia no hay ningún tipo de control de la pesca de este tipo de animales. Además, para capturarlos se emplean prácticas muy destructivas para el medio marino, como el vertido de cianuro de sodio. Los pescadores rocían el compuesto químico altamente tóxico cuando llegan a los arrecifes coralinos para aturdir a los peces y atraparlos más fácilmente.

El cianuro deteriora temporalmente la capacidad para nadar y respirar de los peces ─muchos de ellos mueren durante el traslado─ y también destruye los corales provocando el colapso del ecosistema. Hasta el 90% de los 11 millones de peces tropicales que entran en los Estados Unidos cada año se capturan ilegalmente con cianuro, según un informe de 2008 de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Reproducción en cautividad de 'Dorys'

Para abastecer la demanda de forma “sostenible” y proteger las especies marinas empleadas como ornamento, la entidad Saving Nemo desarrolla programas de cría en cautividad: desde 2005 cultiva peces payaso en viveros, en los que se reproducen fácilmente. Se trata de una fórmula que quieren imitar con el pez cirujano regal, una delicada especie cuya reproducción en cautividad no se consiguió sin embargo hasta la semana pasada.

Más del 90% de los peces tropicales de los acuarios provienen de la naturaleza

La organización Rising Tide Conservación y la Universidad de Florida (Estados Unidos) anunciaron el primer éxito mundial en la reproducción en cautividad a escala comercial de la especie de la amiga olvidadiza de Nemo. Es un paso importante para el lucrativo negocio de la acuicultura de peces ornamentales, pero también para la conservación de la especie y para disminuir la presión sobre las poblaciones silvestres y los arrecifes coralinos.

El comercio de los peces de acuario movía a principios de siglo una cifra anual de negocio de entre 200 y 330 millones de dólares (entre 182 y 273 millones de euros), según un informe de las Naciones Unidas de 2003. Y el negocio no ha parado de aumentar en los últimos años. El mayor importador mundial de especies marinas ornamentales es Estados Unidos (80%), seguido de la Unión Europea y Japón. Más del 90% de estos animales tropicales que acaban languideciendo entre cuatro cristales provienen directamente de la naturaleza. Entre 25 y 30 millones de ejemplares de unas 2.000 especies son capturados cada año.

No es la primera vez que las películas influyen en las decisiones de los humanos con consecuencias para con el resto de animales. El filme 101 dálmatas (1961) puso de moda a esta raza de perros; con Pocahontas (1995) le tocó el turno a los mapaches y con Harry Potter (2001), a las lechuzas, pues todos los fans de la saga querían tener una Hedwig como compañera. Ahora el ser humano también ha encontrado a Dory, cuando lo mejor sería que la dejaran vivir en paz en los arrecifes.

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