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Medio ambiente
17 de octubre de 2018
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Martes, 23 de septiembre de 2014
Joaquim M. Pujals
Iguana en lugar de filete
El Gobierno de Nicaragua recomienda a los habitantes del país que consuman estos reptiles como consecuencia de la sequía que ha matado ya a más de 2.500 cabezas de vacuno
Criadero mexicano de estos saurios que se destinan a alimento o mascotas / Foto: UMA La Cabaña Criadero mexicano de estos saurios que se destinan a alimento o mascotas / Foto: UMA La Cabaña
Algas, insectos, medusas y ahora, iguanas. A las sugerencias sobre los posibles alimentos que pueden paliar el hambre en el mundo hechas por diferentes organismos internacionales y estudios científicos, se suma la recomendación realizada por el Gobierno de Nicaragua a los habitantes del país de que sustituyan el ganado vacuno por los reptiles como fuente de proteínas.

Según datos del el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el país centroamericano sufre la peor sequía de los últimos 32 años. La ausencia de precipitaciones ha matado ya a más de 2.500 cabezas de vacuno, pero amenaza por falta de forraje a unas 600.000 de los cuatro millones que componen la cabaña nacional.

La falta de lluvias ha causado también graves pérdidas en las cosechas de productos básicos como los frijoles y el maíz y ha disparado los precios de los alimentos de consumo mayoritario: el de los frijoles se ha triplicado en unos meses en los mercados de las ciudades.

Los precios de los alimentos de consumo mayoritario se han disparado

Ante esta situación, el Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que preside Daniel Ortega ha instado a los nicaragüenses a practicar la cría de iguanas, una familia de reptiles que ya formaba esporádicamente parte de la dieta en algunas comunidades rurales (cocinados con maíz, cítricos, ajo y cebollas) pero que ahora podrían pasar a ser consumido de forma mucho más habitual.

La propuesta la realizó el asesor del Gobierno en cuestiones agrícolas Guillermo Membreño, quien destacó que “la carne de iguana tiene un 24% de proteínas, superior al 18% de la carne de gallina”. Según Membreño, que pidió a los ciudadanos no cazar iguanas salvajes, sino consumir las criadas en cautividad, se puede montar un lucrativo iguanario con tan sólo 10 ejemplares, y la iniciativa ofrecería la posibilidad de dotar a la familia de alimentos o de ingresos de dinero en efectivo.

Por otra parte, el experto recomendó a los ganaderos, un sector que, con la mayor cabaña vacuna de Centroamérica, supone casi el 20% de la economía nicaragüense y le aporta una de sus principales fuentes de divisas, que reduzcan en un 15% la cantidad de agua que proporcionan a sus reses y que eviten “hacerlas correr”.

Secundando la propuesta del Gobierno de su partido, la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, declaró a la prensa local: “Creo que en el país todos hemos comido iguanas y garrobos (una especie de iguana, la Ctenosaura similis). Es un alimento muy rico”. La medida ha generado un intenso debate en el país centroamericano, aunque no son pocos los nicaragüenses que la secundan. “Lo veo bien, porque ese alimento es bueno para los niños. Los garrobos son una buena fuente de nutrientes y vitaminas. Yo los consumo regularmente”, señaló un ciudadano no identificado a un diario de Managua. 

Efectos secundarios peligrosos

De proseguir la sequía y la carestía de alimentos, y las previsiones del Ineter no son buenas, las iguanas, que ya son habitualmente víctimas de la caza y el comercio ilegal, podrían ver diezmadas sus poblaciones salvajes en Nicaragua. La captura y venta de estos reptiles está prohibida en el país entre enero y abril para favorecer su reproducción.

El biólogo nicaragüense Julio Sánchez cuestionó la recomendación gubernamental y recordó que “no es factible el consumo de iguana en estado silvestre porque los animales tienen bacterias y hongos y sería perjudicial para la salud humana. Además, se estarían poniendo en peligro las poblaciones actuales de esta especie”.

Según Simone Magnino, experto microbiología de la Organización Mundial de la Salud, quien publicó en 2010 un estudio sobre los posibles efectos para la salud del consumo de carne de reptiles, ésta puede conllevar efectos secundarios peligrosos.

Enfermedades como la triquinosis, la pentastomiasis, la gnathostomiasis y la sparganosis pueden contraerse por ingerir reptiles como el cocodrilo, las tortugas, los lagartos o las serpientes, incluso si han sido criados en cautividad.

Las autoridades instan a no consumir iguanas salvajes, sino las criadas en cautividad

Para el investigador, “el riesgo microbiológico más evidente es la posible presencia de bacterias patógenas, sobre todo Salmonella, pero también Shigella, Escherichia coli, Yersinia enterolitica, Campylobacter, Clostridium y Staphylococcus aureus, causantes de enfermedades que pueden presentar diversos niveles de gravedad”. Entre las conclusiones del trabajo estuvo que para minimizar estos riesgos, la carne de los reptiles debe ser siempre congelada.

Mientras la sequía azota Nicaragua, el Gobierno de Ortega ha solicitado al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas ayuda para sostener a cien mil familias durante cinco meses a la espera de que las lluvias pongan fin a la crisis alimentaria. El PMA proporciona a las familias en zonas de riesgo alimentario paquetes mensuales que contienen 14 kilos de arroz, 7 de maíz, 4,5 de fríjoles, 2,2 de cereales, 3 litros de aceite y un kilo de sal.

Asimismo. más de 700 estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua y de la Universidad Nacional Agraria han sido enviados a 57 municipios del llamado Corredor Seco del país para brindar asistencia técnica a unas 26.000 familias que padecen de los efectos de la sequía.

El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, manifestó que “los pronósticos no son halagadores y aún existen probabilidades de que el fenómeno climático El Niño profundice esta situación”. El Ineter comparte esos temores. 

Nicaragua no está preparada para el cambio climático y debe tomar medidas para ello, lo que significa estudiar las producciones del país y valorar la siembra de variedades más resistentes a los embates del clima”, recomienda Reyes.

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