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Sábado, 25 de octubre de 2014
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Miércoles, 12 de marzo de 2014
Joan Canela
Diseño para un cambio
Nuevos objetos y tecnologías tratan de mejorar la vida de las poblaciones más desfavorecidas apartándose de la máxima del beneficio a toda costa
La bombilla Nokero se carga de día con la luz solar / Foto: Nokero La bombilla Nokero se carga de día con la luz solar / Foto: Nokero
El principal objetivo del diseño industrial debería ser crear objetos cada vez mejores, más prácticos y útiles, pero la mayoría de empresas y sus diseñadores ponen todo el empeño en buscar solamente que las mejoras les reporten más y más dinero. Durante los últimos años, sin embargo, han empezado a aparecer productos pensados no para el consumidor medio occidental, sino para las personas más pobres del planeta.

Diseñadores industriales –apoyados por universidades, ONGs, fundaciones sin ánimo de lucro e incluso empresas que sin renunciar a sus beneficios prefieren aportar algo más a la sociedad– han puesto sus conocimientos al servicio de una voluntad de cambio, haciendo cosas que permitan salvar vidas, mejorar las condiciones más duras de supervivencia o beneficiar al medio ambiente.

Los ejemplos son cada vez más abundantes. En un mundo ávido de energías limpias y renovables es difícil pensar en ignorar la capacidad de la potencia hidroeléctrica. Pero, desgraciadamente, las grandes presas generan un fuerte impacto negativo en las áreas donde se ubican: comunidades desplazadas, tierras fértiles anegadas, el curso natural de los ríos bloqueado, ecosistemas destruidos... 

Una turbina utiliza la fuerza de los ríos evitando así la construcción de presas

Strait Power es un modelo de turbina hidroeléctrica que hace innecesario la construcción de presas . De diferentes medidas, se adapta a necesidades muy diversas, desde la autoproducción doméstica al consumo masivo, aunque seguramente su usuario ideal podría ser un pueblo o una ciudad mediana.

Son fácilmente instalables en cualquier corriente de agua y se basan, de hecho, en una tecnología antigua: la que ya aprovechaba hace muchos siglos la fuerza de los ríos para accionar los molinos de agua. Un “diseño evolutivo” –en palabras de sus propios creadores– que permite el acceso a una electricidad barata, constante, limpia y descentralizada con un impacto mínimo sobre la naturaleza.

Otro buen ejemplo es la cocina de máxima eficiencia energética y que funciona con residuos que fue la ganadora del World Design Impact 2013-2014, que otorga el Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial. Se trata de una máquina muy simple, que puede construirse en cualquier sitio usando materiales locales y ser mantenida y reparada por sus propios usuarios. Fabricada con acero soldado, dispone de ocho placas donde se calientan las diferentes ollas, que se mantienen parcialmente soterradas para evitar las pérdidas de energía y aumentar la rapidez de la cocción.

Mini-incineradora

En el centro, una chimenea expulsa los humos por encima del techo. Utiliza como combustible basuras o desechos, por lo que también se convierte en una mini-incineradora para sitios donde una planta selectiva de reciclaje es sencillamente una utopía. Su funcionamiento a altas temperaturas –más de 800 grados centígrados– garantiza la total combustión de los residuos y un humo blanco y sin malos olores

Otros inventos aportan luz a la oscuridad. A día de hoy, una cuarta parte de la población mundial aún se ilumina con lámparas de queroseno, que se obtiene a partir de la destilación del petróleo. Además de las desventajas medioambientales –es muy contaminante– y económicas –es muy ineficiente–, este sistema provoca más de un millón de muertes anuales por los incendios que provoca, más otro millón por enfermedades relacionadas con la inhalación de los humos. Pero sus víctimas se encuentran entre los más pobres de los pobres y el problema no despierta apenas atención, ni política, ni mediática, ni empresarial.

Una cocina comunitaria de bajo coste aprovecha la basura como combustible

Una bombilla bautizada como Nokero pretende ayudar a poner fin a este drama. Nokero permite una iluminación mucho más segura, sostenible y con mejor efectividad. Resultado de un proyecto de emprendimiento social, la bombilla se encuentra disponible por un precio hasta un 40% más barato que cualquier otra fuente de iluminación, al que se suma el considerable ahorro en su uso, ya que se carga con energía solar.

Así que, en pocos días, se puede amortizar una lámpara que durará años. Además es portátil y no requiere de instalación, por lo que es ideal para zonas rurales o sin acceso a las redes de electricidad. Ya hay más de 100.000 bombillas Nokero funcionando en más de 90 países y parece que su expansión es imparable.

Por su parte, el italiano Gabriele Diamanti ha ideado un sencillo sistema para proporcionar agua desalinizada en aquellos lugares con problemas de acceso al agua potable. El Eliodoméstico, que así ha bautizado al artilugio, funciona con tan sólo tres piezas de cerámica.

Desalinización doméstica

El agua salada se deposita en la superior, que se calienta con la radiación solar. Al evaporarse, la presión hace que el líquido caiga por una tubería y que después se condense en la parte inferior. De esta forma, el Eliodoméstico es capaz de producir hasta cinco litros de agua dulce en ocho horas con un consumo energético ínfimo.

La mortalidad femenina vinculada con el parto es una de las mayores plagas que aún hoy asuelan las zonas rurales de los países empobrecidos, donde ver a un médico es difícil, pero acudir a un hospital es ya directamente imposible. Para estas regiones, la Fundación Enlace Hispano Américano ha ideado su ecógrafo portátil: “una mochila con un ordenador al que se conecta, a través del puerto USB, una sonda de ecografía”, explica el director de la fundación, Andrés Martínez.

Una bombilla solar ayuda a reducir el número de víctimas de las luces de queroseno

Estos ecógrafos, que están en periodo de pruebas, no necesitan suministro eléctrico, algo fundamental en esas zonas aisladas, ya que están dotados de un panel solar plegable que carga dos baterías suficientes para alimentar al ordenador durante ocho horas.

En el proyecto piloto que se desarrolla en Guatemala se incluye la formación de enfermeras itinerantes, un servicio que ya existía anteriormente pero que hasta el momento sólo contaba con las manos y la experiencia de las profesionales para realizar su trabajo.

Ahora, las sanitarias podrán realizar ecografías “muy básicas”, pero que permitirán saber si el feto está vivo, si se trata de gemelos, la posición del bebé y la cantidad de líquido amniótico. Todo ello permitirá prevenir muchos problemas en el momento del alumbramiento.

Tras una primera muestra de su uso con mil gestantes, han conseguido reducir la mortalidad materna a cero con un coste por paciente de tan sólo 25 euros, que incluye dos ecografías, un análisis de sangre y dos análisis de orina. Se trata de otra demostración de cómo el talento humano puede contribuir a mejorar la vida de los demás, incluso a salvarla, aunque con demasiada frecuencia se destine a peores causas.

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