Medio ambiente
19 de diciembre de 2018
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Operación bikini saludable
Con la llegada del verano, se buscan soluciones rápidas y milagrosas para perder peso que entrañan numerosos peligros para los consumidores
Las dietas no planeadas por nutricionistas conllevan serios riesgos para la salud / Foto: IPGGutenbergUKLtd Las dietas no planeadas por nutricionistas conllevan serios riesgos para la salud / Foto: IPGGutenbergUKLtd

Se asoma el verano y con él las intenciones de lucir lo mejor posible en playas y piscinas. Siempre que se aproxima la época estival, comienza el bombardeo de ideas para adelgazar. Normalmente, este bombardeo va en dos direcciones: el ejercicio físico y las dietas para perder peso rápido. También tienen cada vez más presencia los comprimidos, las pastillas y las cremas, que en muchas ocasiones provocan efectos secundarios y la mayoría de las veces no proporcionan ningún resultado.

En cuanto al ejercicio físico, estamos ante la época del año en la que probablemente más personas se apuntan a centros deportivos. Por otro lado, es incesante el bombardeo de numerosos regímenes y de aparatos "milagrosos" que ayudan por ejemplo a tener un vientre plano al mismo tiempo que vemos la televisión.

Muchos de nosotros no hemos hecho los deberes a lo largo del año, por ello el mercado nos ofrece por todos los medios posibles soluciones rápidas lejos de las manos de profesionales. Unas dietas con numerosos peligros.

Las llamadas "dietas milagro" suelen tener bastante éxito social. Sin embargo, su seguimiento supone riesgos importantes al consumidor. Podríamos hacer tres grandes grupos:

  • Dietas que se basan en eliminar de la dieta algún nutriente.

o Hiperprotéicas. Sin hidratos de carbono. Existen muchas, algunas muy conocidas y con mucha popularidad. Este tipo de dietas producen una peligrosa sobrecarga renal y hepática.

o Dietas grasas. Se conocen como dietas cetogénicas. Éstas ocasionan graves alteraciones en el metabolismo.

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas. En estas se incluyen la dieta “toma la mitad” y la dieta cero. En este caso, hablamos simplemente de una disminución desequilibrada de las kilocalorías, que tiene como consecuencia el problema del efecto “yo-yo”, ya que nuestro organismo compensa la reducción de kilocalorías disminuyendo lo que gasta. 

Por tanto, al dejarlas recuperamos rápidamente el peso, incluso más del que hemos conseguido perder. Además, está demostrado que una dieta de menos de unas 1.300 kilocalorías, no aporta los nutrientes necesarios para una buena salud.

  • Dietas disociadas. Aquí cabe destacar la dieta Hollywood y la anti-dieta. Se caracterizan porque permiten consumir casi todo tipo de alimentos, pero sin mezclarlos en la misma comida. Esto carece de fundamento científico y la razón por la que se adelgaza es porque al separar, se acaban consumiendo menos kilocalorías. Además, casi todos los alimentos contienen nutrientes de todos los grupos, así que una separación completa es prácticamente imposible.

Las diferentes dietas "milagro", son distintas unas de otras pero tienen algunas cosas en común:

  • Producen déficits de nutrientes por la falta de consumo con los alimentos.
  • Favorecen el efecto “rebote” o “yo-yo”.
  • Podrían tener consecuencias psicológicas muy negativas.
  • No enseñan a comer de manera saludable.
  • Pueden generar alteraciones metabólicas.

En alimentación, como en otras muchas cosas, los milagros no existen. Por ello si queréis perder peso, recomiendo que os pongáis en manos de un experto en nutrición. Cuando queremos adelgazar, lo ideal es hacerlo de manera saludable.

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