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Medio ambiente
16 de julio de 2018
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Lunes, 27 de octubre de 2014
Ramón Costa
Seis millones de flores
Las decenas de miles de ramos ofrendados por los zaragozanos en las Fiestas del Pilar se tienen que desmontar a mano para poder convertir la materia orgánica en compost
La Virgen del Pilar y el manto floral dispuesto por los creyentes / Foto: Ayuntamiento de Zaragoza La Virgen del Pilar y el manto floral dispuesto por los creyentes / Foto: Ayuntamiento de Zaragoza
Unas 340.000 personas, alrededor de 10.000 más que el año pasado, depositaron cerca de seis millones de flores en el manto de la Virgen del Pilar durante el 12 de Octubre, la fecha más importante del calendario festivo anual en Zaragoza. Y, pese a la amenaza de lluvia, que al final sólo cayó durante un breve rato por la tarde, se congregaron para verlo unos 100.000 espectadores (un 30% menos que en 2013, según las cifras oficiales de la organización).

Siguiendo una tradición iniciada en 1958, cuando participaron en ella 2.000 personas, durante las fiestas de la patrona religiosa de la capital aragonesa, la imagen de la misma se coloca en el exterior de la basílica sobre un pedestal bajo el cual se extiende una estructura metálica piramidal formada por seis cuerpos que mide 15 metros de alto, 18 de ancho y 55 de profundidad; que pesa cerca de 40 toneladas.

Los servicios de limpieza recogieron casi ocho toneladas de restos florales

Este andamiaje se cubre, tejiendo así el manto, con los ramos ofrendados por los creyentes, de los que este año se inscribieron 531 grupos y colectivos (peñas, grupos de amigos, asociaciones y entidades sociales de todo tipo, instituciones, empresas...). Los oferentes acuden en su mayor parte ataviados con el traje regional aragonés.

Algunos años se ha alcanzado la cifra de ocho millones de flores, que contrastan con las 12.000 docenas de claveles recogidas en 1965, cuando la tradición se daba ya por plenamente consolidada. Para incentivar el reciclaje de vidrio durante las fiestas, Ecovidrio y el Ayuntamiento de Zaragoza pusieron en marcha una campaña previa durante la cual se entregó un ramo de flores a cada persona que depositara un kilo de vidrio en diversos puntos establecidos para ello.

Dado que el manto de este año iba a ser rojo, predominaron en las ofrendas los claveles de este color, aunque también se recogieron gran cantidad de gladiolos, margaritas y otras clases de flores, incluso orquídeas. Semejante acumulación floral cubre de color y olor la principal plaza de esta ciudad del noreste español de unos 680.000 habitantes.

Pero eso dura poco. Dependiendo de las condiciones meteorológicas, y este año está haciendo mucho calor en octubre, las flores pronto se marchitan. Con suerte, resisten toda la semana de fiestas. Y después hay que hacer algo con tan enorme cantidad de materia orgánica en descomposición. Su destino final será convertirse en un compost con el que tal vez nacerán otras flores.

Pero antes de acometer su reciclaje en el Complejo para Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), una avanzada instalación inaugurada en 2009 con capacidad para procesar más de 450.000 toneladas de residuos al año, hay que deshacer el manto y separar las flores de los elementos no orgánicos que las han agrupado en ramos, canastillas y otros soportes en las floristerías: plásticos, celofán, papel, cintas, lazos, cuerdas, alambres...

Reparto de alimentos

Se trata de un trabajo ingente que corre a cargo de los empleados de la limpieza de la ciudad, que “se tiene que realizar manualmente” y que este año empezó justamente una semana después de la ofrenda, el lunes 20, explicaron a EcoAvant.com fuentes del Aula de Naturaleza de Zaragoza.

Finalizada esta labor de desmontaje y clasificación, que se lleva a cabo en la misma plaza, las flores, que este año han alcanzado un peso cercano a las ocho toneladas, son trasladadas en un camión especial al centro de tratamiento, donde el vehículo se pesa antes de que su carga se una al resto de residuos de origen orgánico de la ciudad y de otros 61 municipios de la provincia que suman en total una población de 750.000 habitantes.

Tras pasar por unas fases de dilución (en las mismas aguas de anteriores procesos de tratamiento que cada vez son clarificadas con agua nueva), amasado, homogeneización y calentamiento, que favorecerán su degradación por los microorganismos, unas cintas transportadoras trasladan las flores a uno de los cuatro digestores de la planta.

Cada uno de estos espacios de almacenamiento tiene 3.600 metros cúbicos de capacidad y, en conjunto, pueden tratar 95.000 toneladas al año. Allí, las flores del Pilar permanecerán cerca de tres semanas descomponiéndose en condiciones de humedad y temperatura controladas y en ausencia de oxígeno (en un proceso de digestión anaerobia), tras lo que el metano generado se aprovechará en las mismas instalaciones como fuente de energía.

El gas generado por la descomposición se aprovecha como fuente de energía

El biogás recogido acciona cuatro motores de cogeneración que permiten obtener energía eléctrica, que se exporta a la compañía suministradora, y energía térmica, que permite generar un vapor que mantiene la temperatura de los digestores de materia orgánica.

Según datos del centro, que no aportan cifras más concretas, en 2013 se aumentó un 25% la producción eléctrica respecto a 2012, y en 2014, en junio, ya se había alcanzado un 22% más que en la misma fecha del año pasado. A este ritmo, a finales de año se estima que el CTRUZ podría suministrar electricidad a 7.000 hogares durante un año, un millar más que en el ejercicio anterior.

Este año está previsto también que el centro instale los dispositivos necesarios para recuperar el metano que genera el vertedero controlado al que van a parar los residuos no reciclables (fracción de rechazo), con el fin de evitar su emisión a la atmósfera (se trata de un gas de efecto invernadero) y aprovecharlo también como fuente de energía.

La materia orgánica descompuesta en los digestores, ya madura, se mezcla con restos de poda triturados para pasar a un nuevo proceso de maduración y afino que dará lugar a un compost de alta calidad que se utilizará en labores de agricultura, jardinería urbana o restauración de suelos degradados o erosionados y que se entrega gratuitamente a quien quiera aprovecharlo.

Además de las ofrendas de flores, las Fiestas del Pilar incorporan una ofrenda de frutos y otros alimentos (verduras, legumbres, hortalizas de todo tipo) a la patrona. Los productos recogidos, entre 5 y 6,5 toneladas anuales de promedio, se destinan a cinco entidades de la ciudad que ofrecen servicios de comedor social a personas necesitadas, informaron fuentes municipales.

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