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Medio ambiente
21 de noviembre de 2017
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Viernes, 21 de noviembre de 2014
Ramón Costa
Flotas de enchufados
El gran ahorro económico en combustible, mantenimiento, impuestos, aparcamiento y peajes convence a muchas empresas de la conveniencia de pasarse al vehículo eléctrico
Modelo de furgoneta postal eléctrica de Correos / Foto: Correos Modelo de furgoneta postal eléctrica de Correos / Foto: Correos
Las ventajas económicas del coche eléctrico están convenciendo a cada vez más empresas que, más allá de posibles inquietudes medioambientales, descubren que pasarse a los vehículos enchufables les permite reducir de manera muy significativa sus gastos en combustible y en otras parcelas.

“El coche eléctrico es una gran alternativa para las flotas profesionales. Ya hay empresas en España con flotas de más de 300 vehículos eléctricos (la cifra incluye vehículos de cuatro y dos ruedas). Sus costes se reducen enormemente. Hay una empresa de instalación de sistemas de climatización que se ahorra 80.000 euros al año”, destaca a EcoAvant.com Arturo Pérez de Lucía, director-gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive).

El coste del kWh es hasta ocho veces inferior al de los combustibles fósiles

El principal capítulo de ahorro es el energético. Si bien es cierto que el coste de las baterías encarece el coche eléctrico y supone hasta el 60% de su importe (aunque hay ayudas públicas para financiarlo), “este sobrecoste de las baterías es como si al comprar un vehículo de combustión interna nos hicieran abonar por adelantado más del 60% del combustible que vamos a gastar en los próximos años”, señala la guía El vehículo eléctrico para flotas del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

La guía destaca que “la diferencia de precio entre el litro de derivados del petróleo (gasolina y gasóleo) y el coste del kilovatio por hora es enorme (hasta ocho veces inferior), lo que permite que se equilibren los costes de propiedad entre las dos tipologías de vehículos”,

Así, según el IDAE, una furgoneta eléctrica puede consumir 31 euros en energía al mes mientras una diésel puede tragarse 263 euros de combustible sobre la base comparativa de que ambas recorran 23.400 kilómetros anuales, con una autonomía de ruta diaria de 90. A final de año, mientras la eléctrica ha gastado 369 euros en recargarse, la diésel se habrá dejado 3.159 euros en la gasolinera.

A ello hay que sumar un mucho menor gasto en mantenimiento de los vehículos. “El del coche eléctrico es casi ridículo. Sólo gastas ruedas y frenos, y éstos segundos casi tampoco, porque se usan los frenos regenerativos, que alimentan las baterías al reducir la velocidad”, argumenta Pérez de Lucía. “En tres años, con más de 140.000 kilómetros recorridos, sólo he tenido que cambiar un led”, se felicita el primer taxista en España que se pasó al coche eléctrico, Roberto San José.

Y hay más: “Las empresas ahorran mucho dinero en aparcamientos y multas. Las zonas de estacionamiento urbanas son gratuitas para los eléctricos en muchas ciudades y, gracias a ello, los vehículos de servicios de asistencia técnica o de reparto logran evitar muchas sanciones por aparcar indebidamente”, añade Pérez de Lucía.

Mensajería y paquetes

También se ahorra en peajes, al poder circular gratis por el carril Bus-VAO incluso con un solo pasajero, y también en tasas e impuestos, mucho menores tanto los de matriculación como los de circulación para los vehículos más limpios, se pone de manifiesto desde Aedive.

Asimismo, las cada vez mayores restricciones al tráfico contaminante en el centro de las ciudades para mejorar la calidad del aire que exige la Unión Europea (el 94% de los españoles respira aire contaminado por encima de dichos niveles recomendados) no afectan a los vehículos enchufables.

Todo ello inclina progresivamente la balanza en favor del coche eléctrico sin ni tan siquiera entrar a considerar las ventajas más importantes, los enormes beneficios ambientales: mucha mayor eficiencia energética, enorme reducción de emisiones de CO2 o prácticamente nula contaminación acústica.

Cada necesidad tiene su vehículo idóneo: "Nadie se compraría un scooter para ir de Barcelona a Cádiz", apunta el director de Aedive. Y, con las mejoras en su autonomía y otras prestaciones, el coche eléctrico se ha revelado como idóneo para el transporte urbano de mensajería y paquetes. Incluso algunos pequeños modelos de turismo urbano biplaza incorporan ya versiones con cajones para transportar cargas de pequeño tamaño. 

Empresas como Correos disponen ya de entre 300 y 400 unidades eléctricas, incluyendo bicicletas de pedaleo asistido, motos, cuadriciclos y triciclos), informa a EcoAvant.com la Asociación Española de Gestores de Flotas de Automóviles (AEGFA),  que ha creado una certificación específica para empresas privadas o públicas que deseen “acreditar mejoras en la eficiencia energética y el impacto medioambiental”.

Málaga impulsa el mayor banco de pruebas de movilidad eléctrica urbana

Aunque la penetración del vehículo híbrido o eléctrico es aun porcentualmente modesta, de apenas el 1,5% de los coches de empresa matriculados, frente a un 67,4% del diésel sobre los más de 150.000 automóviles vendidos en los tres primeros trimestres del año, su implantación no deja de crecer, lenta pero sostenidamente.

Urbaser, compañía que realiza la recogida de residuos en Barcelona, dispone en esta ciudad de más de medio centenar de unidades eléctricas, en su mayoría furgonetas y vehículos escoba. Aena tiene una treintena de coches en los aeropuertos españoles que gestiona. FCC, una quincena. Remica, una pyme madrileña dedicada a la instalación de calefacciones y aires acondicionados, utiliza 30 Smart. Cooltra, con sede en Barcelona, ofrece un millar de motos eléctricas en alquiler o renting para empresas.

Otro avance en el sector es la incorporación de vehículos eléctricos a las flotas de carsharing. Ya existen en Madrid, Cataluña, Andalucía, Navarra, Valencia, Asturias, País Vasco, Canarias y Baleares. Este sistema de alquiler de coches por tiempo de uso, que ya de por sí elimina entre 15 o 20 vehículos de nuestro recargado tráfico por unidad compartida, alcanza con los automóviles enchufables su máximo valor añadido ambiental. La empresa sevillana Cochele es una de las pioneras en este terreno. 

Pero queda mucho por hacer. Para Pérez de Lucía, está claro que los poderes públicos son quienes deben tomar las riendas del impulso del cambio de movilidad: “Si hubiera más flotas públicas que los incorporaran, las ventas de coches eléctricos se dispararían. Las administraciones públicas deberían apostar por ellos”.

Un ejemplo a seguir es el de Málaga. La ciudad andaluza acoge el proyecto internacional ZEM2ALL, el mayor banco de pruebas actual de movilidad eléctrica urbana, que hasta el momento ha puesto en circulación hasta 180 automóviles impulsados por baterías.

Los últimos 20 coches incorporados al parque móvil municipal lo han sido en régimen de renting durante un periodo de 24 meses y supondrán un ahorro superior a los 62.000 euros anuales para la ciudad, de los que 19.000 corresponderán a menor gasto en carburante. Los impulsores del proyecto aseguran que gracias al proyecto ya se han recorrido por las calles de Málaga millón y medio de kilómetros con cero emisiones.

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